Una noche de miedo: ¡Y no es una broma!

¿Los adultos han adaptado el festejo de Halloween en un espeluznante festival de terror con clasificación X? Y pensar que solía ser sobre “jack-o’-lanterns”, los niños y los dulces.

Por: Publinews

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Es inocente decir que Halloween “está muerto”, sí, e irónico también. En la actualidad incluye todo: horribles prótesis que podrían haberse sustraído del vestuario de una película de “Saw” con un impresionante realismo, o trajes de goma de Catwoman y ropa de enfermeras zombis que alguna vez les pertenecieron en las secciones kinky de una tienda para adultos.

Ahora, por mucho que nos guste como adultos condenar a los jóvenes de “internet trolling”, no son en realidad los responsables de la decadencia de la festividad con material de clasificación X. “No es impulsado por niños de 4 años (risas)”, comenta Lesley Bannatyne, escritora y experta en Halloween. “Nosotros (los adultos) hemos saturado la fiesta con sangre, gore, escotes y faldas cortas”, añade.

El punto de inflexión fue la década del setenta. No satisfecho con la introducción en la sociedad de los bigotes cuestionables, permanentes, y la popularización del poliéster, la era también trajo su estilo subversivo para Halloween. “Después de las revoluciones sociales, los adultos regresaron a la fiesta por el factor nostálgico y lo convirtieron más en una celebración de terror, sobre todo después de la película de John Carpenter ‘Halloween’, de 1978”, explica Banatyne.

La brecha de Halloween entre jóvenes y mayores es ahora un puente en las entradas de las casas del vecindario, donde los padres han cambiado su rol de seguidores laterales vestidos con ropa de calle a los protagonistas con el atuendo ensangrentado junto con sus pequeños, jugando “truco o travesura”.

Los alguna vez “heavies” están igual de sumergidos en la noche como los niños. Joseph Nagy, profesor de humanidades de UCLA y experto en las supersticiones y el folclor, explica que “los adultos disfrutan de la oportunidad para decorar, armar fiestas y asustarse entre sí. ¿Por qué los niños tienen toda la alegría?” Él lo ve como una noche de diversión dentro de las reglas, diciendo que la idea de salir de “Trick Or Treat” es la domesticación de hoy en día de la payasada.

El aspecto más controversial de todos son los disfraces lucidos por los más atrevidos y desviados bromistas. Desde la época victoriana, los disfrazados se han vestido a sí mismos como grupos marginados, como los vagabundos y los gitanos. Esta idea más tarde se diversificó en el mundo de las celebridades. En la Universidad de Boulder Colorado los trajes de algunos de sus alumnos han dado lugar a tensiones culturales. La página web enumera opciones insensibles como “cara negra”, “geishas” e “indígenas”.

El evento causó un enredo tal que Irene Blair, profesora asociada de Psicología y Neurociencia en Boulder, aclaró el tema con “The Denver Post”, publicando: “Creo que donde se dibuja la línea de los estereotipos es lo que hace a la gente, es cómo se utiliza el estereotipo”. Bannatyne está de acuerdo con esto, diciendo que el traje tiene que encajar en el contexto. “Si estás afuera, de pie con un inflamatorio cartel político, entonces piensas hacer algo subversivo”, añade.

Así, mientras te burlas de un percibido anticapitalista u otro que bien podría reunir una carcajada de tus compinches, vale la pena tener en cuenta el resultado en circunstancias culturales más amplias. Si no estás seguro de qué ponerte, vístete de diablo, al parecer se trata de una apuesta bastante segura. “Halloween es un potente cóctel para los adultos”, advierte Bannatyne, que podría dejarte ofensivamente borracho y vestido, lo que es una pesadilla.

Opinión

“La sangre y el gore son producto de nuestra imaginación, la muerte es más interesante cuando se violenta”.

Joseph Nagy, experto en las supersticiones y el folclor

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