Que la comida rápida no dañe tu salud

Aquí tienes algunos consejos para consumir comida rápida sin afectar tu salud.

Por: Publinews

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Cuando las comidas rápidas se consumen muy ocasionalmente y moderando el tamaño de las porciones, no representan ningún riesgo para la salud. El problema viene cuando las comidas rápidas se vuelven un hábito frecuente y no se tiene el cuidado de elegir con inteligencia.

Hay que aprender a observar la limpieza del personal que atiende y los utensilios con los que se prepara y se sirve la comida. A veces los trapos con los cuales se limpian las barras y mesas (en el caso de las fondas de comida corrida) no están limpios. Algunas investigaciones mostraron que en el caso de puestos callejeros proliferaban los microorganismos en las salsas.

Toma en cuenta

Además de las recomendaciones de higiene, aquí tienes otras medidas para mantener hábitos saludables cuando comes fuera de tu casa:

•  No caigas en la trampa de las “ofertas” en las cuales, por muy poco dinero, te sirven cantidades mayores.

•  Si pides un plato fuerte en un restaurante, por ejemplo, una carne asada, guarda la mitad para llevarla a casa y disfrutarla una segunda vez o compártela. Guarda esa porción desde el principio para que no tengas la tentación de comer más de lo planeado.

•  En vez de ordenar un plato fuerte, prefiere dos entremeses o una sopa y un entremés, o un entremés y una ensalada.

•  Ten cuidado con el pan, la mantequilla y las tortillas que suelen poner en la mesa antes de que te sirvan tu platillo. Decide de antemano cuánto pan o tortilla vas a comer y pide que retiren lo demás. (Un trozo de pan o una tortilla es suficiente).

•  Si te decides por una ensalada, pide que te traigan el aderezo aparte para que controles las cantidades. Algunos aderezos cremosos contienen mucha grasa. Puedes agregarle un poco de vinagre balsámico o limón, nada más.

•  Si el acompañamiento del plato principal es arroz o papas, pide que en lugar de estos te sirvan la verdura del día.

•  En lugar de empanizados o fritos, opta por platillos hechos al vapor, asados, al horno o a la parrilla. Revisa cuando te dicen que es “a la plancha” para que no te preparen tu platillo con grasa.

Que no se te olvide

Comer fuera de casa, ocasionalmente, no tiene por qué cambiar tu estilo de vida saludable si vigilas la higiene y tomas algunas medidas:

•  Si se te antoja una hamburguesa, pídela sin crema ni mayonesa. Modera la cantidad de queso y carne y sé generoso con la lechuga y el tomate. Una rebanada de aguacate le dará un toque rico. Si resulta que la hamburguesaa es de por sí grande, compártela o llévate la mitad a tu casa.

•  Comparte la orden de papas fritas o sustitúyela por una ensalada.

•  Si se te antoja una pizza para compartir con los amigos, pidan el tamaño mediano en lugar del grande: tendrán el mismo número de rebanadas en porciones más pequeñas.

•  Aprende a disfrutar la bebida sola. Si decides tomar una bebida refrescante, pídele al mesero que la traiga cuando sirva los alimentos. Cuando traen primero las bebidas, empezamos a tomarlas y a “picar” la botana, así que para cuando llega la comida, pedimos otra bebida.

•  Cuidado con los refrescos naturales. Algunas son preparadas con mucha azúcar.

•  Una vez que terminas de comer, espera de quince a veinte minutos antes de pedir el postre. Si estás platicando, tal vez descubras que ya estás satisfecho y que no necesitas nada más.

•  Si al final de la comida decides ordenar un postre, pide cucharas para que todos puedan compartirlo. Elige nieve, gelatina o algún postre ligero, de preferencia sin crema batida ni chocolate derretido.

•  Una fruta es el final más saludable de cualquier comida. Aunque en los restaurantes no anuncian las frutas en la carta, suelen tener frutas de temporada para quien las solicita.

•  El desayuno es muy importante. Es la forma de abastecer el tanque de energía que se ha agotado después de una noche sin alimentos. Si saliste de prisa de casa, sin desayunar, y planeas tomarte un licuado, pregunta si lo pueden preparar con leche semidescremada y que le agreguen poca azúcar (a veces la fruta es tan dulce que no necesita nada más). Evita el licuado tamaño gigante, pero si es el único que hay, compártelo o no te lo tomes “hasta la última gota”.

•  Aprende a reconocer las señales que manda tu cuerpo: come hasta sentirte satisfecho pero no repleto. Deja de comer cuando empieces a sentirte lleno. A partir de ese momento concéntrate en disfrutar el ambiente y la compañía de tu familia o de tus amigos.

•  Prueba alimentos o platillos que no conozcas. La variedad te asegura mayor número de nutrientes.

Agencias

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