Ileana Páez-Hanser

El apego

Por: Publinews

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Desde los años cincuenta se ha estudiado el fuerte vínculo que los bebés desarrollan con sus progenitoras. En todos los modelos de crianza se observa la importancia del contacto continuo de la madre con el bebé. Los cuidados de la mamá y el estar atenta a sus necesidades no solo benefician su desarrollo físico, sino también le permiten establecer sentimientos de seguridad y autoconfianza.

Cuando ella responde de manera amable y cariñosa a las llamadas del bebé y está disponible cuando este la necesita, se desarrolla un vínculo fuerte y seguro. Las miradas y las palabras de aprobación son importantes, pues las personas que han tenido lo que llamamos un “apego seguro” tienden a ser más positivas e integradas y coherentes consigo mismas.

Esto no ocurre con el niño que ha sufrido muchos rechazos desde el inicio de su vida. Cuando es dejado en la cuna llorando y no es atendido, el pequeño adopta una actitud de indiferencia, pues aunque sea pequeño, asume que no cuenta con el apoyo de su mamá y reacciona de forma defensiva. Algo parecido ocurre con los bebés que a veces reciben atención y a veces no; a veces su mamá es cariñosa y en otras está ausente. Estos pequeños se angustian mucho cuando mamá no está cerca, pero también vacilan antes de acercarse a ella, lo que les produce mucha inseguridad. Ellos, incluso, pueden llegar a desarrollar depresión infantil y hostilidad.

Los bebés por su parte, también nacen con ciertas capacidades de relación para promover en sus padres un vínculo; por ejemplo, el reflejo de succión, las sonrisas reflejo, el balbuceo, el llanto, la necesidad de ser acunado; estrategias que el bebé tiene para originar la proximidad de sus padres.

La propuesta para hoy es promover y establecer con nuestros hijos una dinámica de crianza con apego seguro. Para esto les doy algunas pautas que desde el embarazo podemos ir realizando.

1. Prepararse para el nacimiento del bebé. Esto se puede hacer a través de cursos psicoprofilácticos, buscando apoyo de un profesional en psicología de la mujer y embarazo, y acudiendo a sus citas médicas. Es muy importante también “comunicarse” con su bebé a través de la música, la lectura o simplemente hablándole.

2. Lactancia materna desde el mismo momento del parto. En cuanto al bebé sale del vientre, hay que ponerlo en el pecho, aprovechar las primeras dos horas en las que está activo. Esto también refuerza la confianza de la madre, evitando en ella sentimientos de inadecuación e incluso pequeñas depresiones posparto.

3. Responder en forma sensible a las necesidades emocionales del pequeño. Hay que comprender que es un recién nacido y algunas veces llorará por una necesidad física, pero otras porque necesita estar con alguien, no sentirse solo. Arrullarlo y hablarle mientras lo cargamos es importante.

4. Por muy extraño que parezca, también es importante aprender a compartir el sueño con nuestros pequeños. Ahora hay muchas maneras de tener al niño cerca sin pensar que algo “malo” puede pasar. El colecho es una práctica de muchos pueblos ancestrales y nos han mostrado que sus pequeños maman más y las madres se sienten más seguras de sí mismas y descansadas a lo largo de la noche (entre muchos otros beneficios).

5. Promover en casa una relación afectiva y positiva. El apoyo y la orientación a los niños; escucharlos, descartar los golpes, las palabras ofensivas y las amenazas.

Ojalá entre todos podamos contribuir a promover estas prácticas y dar a nuestros bebés una mejor bienvenida al mundo y un mejor desarrollo físico, emocional y social.

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