“La Fiscalía era un mundo muy masculino”

Con una carrera cargada de experiencias en el mundo legal, los derechos humanos y el trabajo de género, la Fiscal General llegó en 2010 a tomar las riendas del Ministerio Público. En tres años ha logrado cambiarle la cara a la institución y le ha tocado participar en casos emblemáticos como el de Ríos Montt y Siekavizza. ¿Quién es esta mujer que parece frágil al hablar, pero tiene en sus manos el poder de perseguir a quienes no cumplen la ley? En una conversación inédita nos cuenta de su época de estudiante, sus luchas personales y sus gustos como mujer.

Por Publinews

pv_panel (6)Paz y Paz tiene una memoria feroz. La primera vez que la vi fue en un ascensor, durante los primeros días de diciembre de 2010.

Nos metimos en el elevador y quedamos encerrados subiendo de un piso a otro luego de una conferencia donde ella se presentó ante la prensa. Esa fue la oportunidad ideal para hablarle, claro, de cosas banales.

Ella llevaba unos días de haber asumido el cargo de Fiscal General y poco conocía yo de su carrera como abogada, menos de su rol como mujer y líder en centros de pensamiento, en la oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala y de su trabajo como docente universitaria.

Solo sabía, en ese entonces, que ella iba a ser la primera mujer en la historia que iba a llevar oficialmente las riendas del Ministerio Público (MP). Desde esa ocasión nunca nos volvimos a ver, hasta hoy.

Tres años después, estoy sentado en su oficina. Ella entra y saluda: “Buenos días”. La saludo de regreso y me presento, y ella con una sonrisa y voz baja me contesta: “Ahora lo recuerdo. Una vez nos quedamos encerrados en un elevador”. Asiento con la cabeza. Me sorprendió.

Claudia Paz y Paz Bailey, de 47 años, casada y madre de un niño de 8, lidera hoy el trabajo del MP. A su cargo tiene dos mil 83 miembros de fiscalías (fiscales de sección, fiscales distritales, municipales, auxiliares fiscales, agentes fiscales y oficiales) y dos mil 198 trabajadores administrativos.

Un total de cuatro mil 281 trabajadores del MP. Un puesto que jamás pensó tener en su vida, pero al cual llegó por convicción personal y profesional. “Yo sentía que tenía un deber con Guatemala y que esta era una forma de hacerlo”, asegura mientras saca una cajita de metal donde tiene caramelos.

Me ofrece uno y ella también toma el suyo. Comenzamos a conversar y de a poco su voz comienza a tomar fuerza tras la pregunta.

¿Cómo llega a ser abogada? ¿Por qué decidió dedicarse a esto?

Cuando era joven tuve que tomar la decisión de si estudia-ba letras, y hubiese sido colega suyo, o derecho, pero como venía de una familia de abogados, eso pesó mucho y me incliné por esto. Cuando uno llega a la carrera piensa que va a defender derechos, pero se sufre una decepción. Al principio porque hice pasantías en tribunales y me tocó estar en otro tipo de temas legales, como cobro de créditos, y no sentía que fuera lo mío. Cuan- do terminé la carrera me encontré con un profesor de derecho penal que hizo que nos enamoráramos, con otros compañeros, de la carrera.

¿A qué edad ingresó a estudiar en la universidad?

Tenía 17 años cuando entré en la Landívar.

¿Y sacó a tiempo sus estudios?

Los cerré a los cinco años exactos (cuenta con sus dedos). Me gradué en 1992.

pv_panel (7)¿Cómo llegó a dedicarse al derecho penal, específicamente derechos humanos, un tema tan complicado y donde predominan los hombres? 

Terminando la carrera hubo una oportunidad de trabajar en la oficina de Derechos Humanos del Arzobispado que para nosotros fue una escuela muy fuerte, en esos años, y luego opté para estudiar con una beca en España el tema de derecho penal y derechos humanos.

¿Cómo fue dejar Guatemala e ir en busca de su sueño como profesional?

Para mí fue un gran aprendizaje porque en España se respiraba una sociedad más libre y menos excluyente. Todos los latinoamericanos que íbamos y sobre todo los centroamericanos, en especial los guatemaltecos, mirábamos cómo se podía ir por las calles sin peligro, caminando. Son cosas que se pueden vivir allá y que acá no.

Allá las cosas se discutían y no había silencios como acá, que algunos temas no se hablan y que en España sí. Tal vez habían construido desde hace más tiempo su democracia. Yo decía que se iban a pelear cada vez que había un intercambio de opiniones.

Su familia aceptó que dejara el país. ¿No le causó problemas salir en esa época cuando las familias eran más conservadoras?

Había de todo. Mi mamá me decía “Siga, siga” y nos empujaba con mis hermanos a avanzar. Mi abuela tenía pena y una vez le dije que me quería graduar y seguir estudiando para realizar un doctorado y ella me dijo: “Mija, mija, no sigas estudiando o nadie se va a querer casar contigo”.

¿Hay algún hecho histórico que la incentivó a decir “esto es lo mío, debo irme, prepararme y trabajar por el país”?

Creo que hay una convicción en mí que hace que me guste mucho estudiar, los libros y la docencia. Ahora lo extraño mucho, porque el doctorado lo que forma son profesores e investigadores y es lo que hice antes de ser Fiscal. La convicción de seguir en el tema de derechos humanos surge de mis años en el Arzobispado. Ahí fueron las primeras exhumaciones e inhumaciones y asistí a una muy impresionante de Río Negro, de una masacre que ocurrió en Rabinal, en Baja Verapaz, y luego inhumaron los cuerpos y se erigió un monumento muy importante sobre el derecho de las víctimas a la verdad y la memoria. Fue impactante ver la fila de pequeños ataúdes, cientos enfilándose, llegaban desde la catedral hasta el cementerio.

Desde esa época hasta hoy, ¿cómo ve al país, ya como Fiscal General? ¿Ha cambiado Guatemala, se ha avanzado en el tema de los derechos humanos? Hoy hay mucha participación y todos opinan sobre este tema.

Es muy importante el juicio. Sentir que las víctimas confiaran y que creyeran en el sistema de justicia después de 30 años. Que se sancionen los hechos. Para mí es un avance, porque gene-ralmente esto se juzga en tribunales internacionales porque se calcula que las condiciones de la justicia en el país a veces no permiten que ocurra. Pero como ha avanzado el sistema en nuestro país podemos decir que son nuestros jueces quienes están realizando sus labores, respetando el estado de derecho.

pv_panel (9)Usted asume la Fiscalía el 9 de diciembre de 2010. ¿Cómo fue ser la primera mujer en este cargo y encontrarse con este gran edificio y una gran cantidad de personas bajo su responsabilidad y donde siempre los hombres habían dirigido?

Creo que fue un proceso de adaptación mía y para la gente. La Fiscalía era un mundo muy masculino, el sistema de justicia en general lo es. Tuve la dicha de formar un equipo de trabajo excepcional e hice muchos cambios en jefes de fiscalía, renovamos y pusimos gente nueva, de carrera, incluso incluimos a más mujeres. Podría revisar y con números afirmar que hoy hay muchas más fiscales de las que había antes de iniciar.

Usted llega y le imprime su estilo. ¿Cuánto se tardó en ello?

Eso sigue en marcha. Es un proceso que continúa.

¿Cómo enfrentó el machismo?

Tuve la suerte de que mi formación me acercara a los temas de género y estudiarlos. Me formé en el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y eso me sirvió para entender parte de las relaciones de género y así he aprendido a manejarlas. De hecho, cuando tuve que deci-dir si presentaba mi papelería le decía a un compañero: “Ese es un mundo de hombres” (compitió con cinco para llegar al puesto). Y mi compañero me respondía: “Pero es que las mujeres no se atreven”, y yo añadí: “Es que no hay espacio para nosotras”, y él me convenció y me dijo: “Pero el techo de cristal te lo estás poniendo tú”. Eso me animó a presentar mi papelería.

¿Cómo ve la presencia de las mujeres en los poderes del Estado y la sociedad civil?

Se ve un cambio. En este tiempo hemos tenido una presidenta de la Corte Suprema de Justicia, hay una Vicepresidenta, una Fiscal, muchas juezas, magistradas de sala, pero el desafío está en el poder local. De las 300 municipalidades un escaso 5% son mujeres y la mayoría de los gobernadores departamentales son hombres, incluso en el Congreso hay muy pocas. Se necesitan más mujeres en el poder.

“Mi madre me inculcó la honestidad, el esfuerzo, el respeto por las personas y no conformarme con asumir un rol impuesto por ser mujer ”

Y en las familias, ¿ve cambios en el rol de las mujeres?

Creo que sí. Lo veo en el Ministerio Público, que con el trabajo de mujeres y organizaciones el tema de la violencia contra ellas se puso en la agenda y eso ha permitido unir voluntades para prevenir, accionar y sancionar la violencia contra las mujeres.

¿Qué trabajo ha realizado en pro de las mujeres desde el Ministerio Público?

Hay una política para acercar la justicia a las mujeres del interior. La idea es que el sistema de justicia gire alrededor de ellas y no que tengan que ir con su reclamo de ventanilla en ventanilla, hasta que se agotan y desisten. Tenemos médicos forenses, psicólo-gos, fiscales y trabajadores sociales, para que atendamos sus necesidades de medicina curativa, forense y acceso a la justicia. Eso se llevó a Huehuetenango, Alta Verapaz; estamos ahora en Escuintla, Chimaltenango, Villa Nueva y vamos a Mixco.

Si tuviera que explicarle a una ciudadana en qué consisten las fiscalías que trabajan los temas de femicidio, ¿cómo lo haría?

En el Ministerio Público hemos dado prioridad al tema de violencia sexual, sobre todo cuando las víctimas son niños. Estamos trabajando para lograr en estos casos de violencia física muy grande que las mujeres puedan presentarse, tener apoyo psicológico y social y, si es posible, sacar al agresor de la casa. Por ejemplo, si hubo una violación, tramitar la orden de allanamiento y la captura.

Pero muchas mujeres no lo denuncian. ¿Ha habido resultados durante su jefatura en este tema?

Al principio lo más difícil era lograr que los jueces nos aten-dieran. Sí, porque a los jueces ordinarios penales les llegaba el caso y muchos decían: “Ah, violencia contra la mujer” y los casos quedaban al final de la fila. Ahora con los tribunales especializados y los de 24 horas que funcionan aquí mismo se ha logrado que se le dé la atención necesaria.

Y según el MP, ¿cuáles son los problemas que más aquejan a las guatemaltecas desde el punto de vista de la justicia?

El delito más denunciado a nivel nacional es la violencia de género, que puede ser física, sexual o económica.

Un caso emblemático ha sido el de Cristina Siekavizza. La gente se pregunta por qué se le da tanta importancia a ese caso y no a tantos otros similares que ocurren en el país. ¿Cómo ha visto el proceso?

Es un caso sólido, los argumentos del fiscal estaban basados en evidencia, el fallo de la jueza no lo compartimos y fue recusada y confiamos en que se resuelva bajo el estado de derecho. Ahora, ¿por qué es tan importante? Porque Cristina es una víctima de una violencia que afecta a muchas mujeres y que desafortu-nadamente es silenciada por muchas. Les dicen: “Cuida a tu familia, no denuncies”, y el silencio lo único que provoca es la muerte.

Y en materia de derechos humanos, además de los casos emblemáticos, ¿qué se está haciendo para protegerlos?

Bueno, además de la fiscalía de esclarecimiento histórico, hay varias unidades como la de atentados que sufren defensores de los derechos humanos, hay una especializada para periodistas, sindicalistas y operadores de justicia. Estas hacen un trabajo preventivo afortunadamente. Porque, si se atiende una amenaza, se evita un atentado.

¿Qué significa para usted como fiscal y abogada de DD. HH. que se haya procesado a Efraín Ríos Montt? ¿Cómo ve la presión de los diversos sectores sociales que dicen que en Guatemala no hubo genocidio?

Considero que el juicio permitió que las víctimas fueran escuchadas, que los acusados tuvieran todas las garantías para su defensa y todos los sujetos procesales, la oportunidad de presentar libremente su evidencia. A través de este proceso se fortaleció el accionar del sistema de justicia, la independencia judicial y el estado de derecho en Guatemala, lo que favorece la consolidación del sistema democrático y las formas pacíficas de resolución de conflictos.

pv_panel (8)Tenemos un gran problema como país y es la corrupción. ¿Cuáles han sido los avances en este tema?

Hay un esfuerzo fuerte para atacar la corrupción; sin embargo, hay dificultades propias de los delitos de corrupción. Uno de los problemas es que las investigaciones se deben hacer en conjunto entre auditores y fiscales, otro es que en estos delitos se investiga a funcionarios y ellos tienen a favor la inmunidad o el antejuicio, o agotar la vía administrativa. Sí es prioridad trabajar sobre esto y cada vez vamos presentando más casos a la justicia, pero es el área en la que más reformas legales se deberían aplicar.

Usted le ha dado a su pe-riodo como fiscal una impronta importante en la lucha contra el crimen organizado. ¿No piensa que esto es luchar contra un gran fantasma?

Sobre todo el crimen orga-nizado relacionado con los asesinatos y el narcotráfico. En las zonas urbanas hemos hecho planes para desarticular las estructuras criminales, para combatir los grupos que se relacionan con pandillas y extorsiones, que son las que más afectan a las grandes ciudades como Guatemala, Villa Nueva y Chimaltenango. En el interior hemos desarticulado el narcotráfico, que dentro de la estructura es el responsable de muertes violentas. Más de 100 capturas, varias con condenas, por ejemplo contra los Zetas.

¿No pierde la capacidad de asombro frente a todo lo que ocurre en el país?

Con el tiempo uno se acostumbra al tipo de trabajo que se tiene, pero también se frustra. Con este tema tan difícil en Guatemala, lo que más me da fortaleza es pensar en las víctimas. Si ellas se atrevieron a denunciar, por ejemplo una víctima de violencia sexual, nosotros no podemos ser menos que ellas. Ahora se está llevando el juicio contra los involucrados en las violaciones y los robos en la Roosevelt, y más de 12 sobrevivientes de este tipo de violencia declararon en el juicio y lo hacen por ellas y por otras para que no vuelva a ocurrir. Eso nos exige ser mejores funcionarios.

Cuando usted decidió postularse para ser fiscal tenía claro los costos de seguridad personal que esto implica. ¿Cómo vive tener todo el día seguridad y protección?

Creo que con disciplina todo se puede. Hay personas expertas en seguridad y debo confiar en ellas. Tengo que asumir ciertas medidas de protección para no ponerme en riesgo ni a otros.

¿Cómo se lleva la fiscal con los representantes de los otros poderes del Estado como el Presidente y los congresistas?

Hay que fortalecer el rol que debe cumplir cada ins-titución, la fiscal tiene un papel diferente del juez y del defensor, y la ley por ejemplo manda que el MP debe trabajar con la PNC. Considero que se ha logrado una relación armónica entre investigadores fiscales y policiales, en unas áreas más que en otras. La Policía ha hecho un esfuerzo muy grande en crear unidades específicas. Entonces se conocen y se comprenden, y las cosas caminan mejor.

Hace poco se daba a conocer que las extorsiones y los robos de celulares son delitos a los que más se exponen las personas. ¿Qué han hecho contra el cotidiano robo de celulares?

En extorsiones hemos hecho el esfuerzo para acabar con la estructura criminal, porque si se centra el trabajo en ir por cobradora o en la parte más débil, es como quitar un brazo que vuelve a crecer. Hay que llegar hasta los máximos responsables.

En el tema de los teléfonos, sí se necesita una norma y legislación, pues mientras sigan entrando y saliendo los celulares robados del país, y que se puedan seguir usando, las investigaciones nunca van a llegar a buen puerto. Se tienen que tomar medidas como el registro de celulares y tipificar mejor los delitos. Es demasiado el incentivo económico como para hacer una persecución penal eficiente.

 

pv_panel (10)Paz y Paz: más personal

¿Se ha inspirado en alguna mujer del mundo o del país para armar su carrera? 

Por ejemplo, las sufragistas de Estados Unidos que consiguieron el voto como derecho y las hermanas Mirabal, de República Dominicana, gracias a ellas se conmemora el 23 de noviembre el Día de la No Violencia Contra la Mujer.

¿Y alguna guatemalteca?

No… creo que ahí es más cercano. Mi mamá me ha dado fortaleza (semanas después de esta entrevista la madre de la fiscal Paz y Paz falleció).

¿Qué valores le inculcó ella y que aún tenga presente en su vida?

La honestidad, el esfuerzo y la lucha por el respeto de las personas y de no conformarme por ser mujer, de asumir un rol entregado por la sociedad, sino estudiar, formarme, viajar.

Cuéntenos, ¿cuál es su comida preferida?

El queso, el vino con queso me encanta.

¿Y su color favorito?

Azul.

En su tiempo libre, ¿qué hace la fiscal Paz y Paz?

Ah (suspira)… ir a la playa.

¿Y su destino de viaje que más le gusta? 

España, me gusta recorrerla.

Además de leer, ¿tiene alguna afición que no conocemos?

Cocino (ríe).

¿Qué le gusta cocinar?

Pescado, en general la comida de playa: camarones y sopa de mariscos.

He visto que tiene Twitter y fanpage en Facebook. ¿Cómo es su relación con la tecnología?

Uso la BlackBerry como herramienta de trabajo y para estar conectada con mi familia.

La han nombrado y posicionado en ránquines tan importantes sobre mujeres y líderes a nivel global y también la han premiado universidades e instituciones importantes a nivel mundial. ¿Cómo recibió esos premios?

Me mandan una carta y he tenido que viajar a recibirlos. Cuando fue lo de “Newsweek” y “Forbes” me escribió mi equipo para contarme. En realidad, esto es una responsabilidad, una distinción que hay que honrar, pues fortalece el trabajo de mis compañeros y compañeras.

Ya le queda un año y medio de su periodo como fiscal, ¿qué hará después?

Tengo que concentrarme y terminar bien todo lo que hemos realizado, pero lo que más deseo es volver a mis clases, volver a enseñar.

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