Claudia Cuyún

Regalo de Amor

Por Publinews

Claudia CuyunLos símbolos tienen un valor altamente poderoso en nuestra psique. Carl Jung, psicólogo y psiquiatra suizo, expone a través del estudio de los símbolos que en la experiencia de las personas puede haber objetos, personas o palabras que tengan cierta representación y como resultado se les otorga un sentido específico.

Por ejemplo, un anillo puede obtener un significado profundo para alguien, representando sentimientos como amor, eternidad, fuerza o esperanza. Las madres tienen un alto poder simbólico en las vidas de los suyos, ya que por medio de su amor, ejemplo y enseñanzas estampan un sello; su voz, una palabra, un objeto, una frase que acompañará a lo largo de la vida.

Es por eso que se siguen haciendo las recetas justo como mamá las enseñó o se repiten frases y refranes que ella acostumbraba a decir. Así, cada uno tendrá en su significado las frases que sus madres les decían, las cuales hablarán sin palabras en un momento de toma de decisiones, o cuando se necesite su consejo aunque se encuentre lejos, o ya haya partido.

Para ejemplificar más profundamente el tema de las representaciones simbólicas, quiero compartirles una anécdota personal. Hace más de una década me separé del que era mi esposo, sentí mucha tristeza y me costó demasiado dejar de usar mi argolla de matrimonio.

Era un símbolo que para mí quería decir “siempre”, y el solo pensar que no podríamos estar juntos, hacía el proceso muy difícil. Un día decidí retirar la joya de mi mano y la guardé intacta junto al anillo de compromiso.

Cuando ya había pasado algunos meses sin usarla, hice con mi familia un viaje a una finca hermosa que era parte de la vida de mi mamá. Ese día, ella se me acercó y me dijo: “Te tengo algo”.

Para mi sorpresa, era un anillo hermoso, grueso (como a mí me gustan), parecía una argolla de matrimonio y adentro tenía grabado el nombre “Jesús”. En ese momento la puso en mi mano diciendo unas palabras que nunca olvidaré: “Te doy este anillo para que sepas que Jesús siempre va a estar contigo y nunca te va a dejar.

Úsala todo el tiempo que sea necesario y cuando la necesites”. La usé por años y de verdad que me empecé a sentir acompañada, más segura. Cuando los momentos de soledad se asomaban, miraba la joya y el nombre que tenía inscrito adentro y decía: “¡No! ¡No estoy sola, Jesús está siempre conmigo!” Esto me animaba.

Hace un año que mi mamá no está físicamente conmigo; sin embargo, vuelvo a escuchar sus palabras seguras, ciertas, convencidas y llenas de amor y fortaleza. Uso la argolla cuando necesito sentir fuerza y seguridad, también cuando siento temor a algunos retos o, incluso, a algunas personas.

En esos momentos, sus palabras resuenan en mi interior. Si tienes la dicha de tener a tu mamá contigo, te invito a que corras a darle un abrazo. Aunque el mes en que celebramos a las madres ya terminó, te invito a que recuerdes sus historias, consejos y enseñanzas; te invito a buscar ese regalo de amor que algún día te hizo y que encierra un mensaje significativo exclusivamente para ti.

No tiene que ser un regalo físico como un anillo, seguro encontrarás una frase, una palabra, el recuerdo de un abrazo o un beso en la frente que te acompaña siempre.

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