Otras opciones para vivir el don de la maternidad

Familia. Existen múltiples factores que pueden interponerse para conseguir un embarazo natural. Publinews Mujer te presenta dos historias inspiradoras de mujeres que lucharon incansablemente hasta ser madres

Por: Publinews

sadas “La infertilidad es un problema de pareja. Es importante que en la primera cita a un especialista ambos estén presentes”, asegura el especialista en
reproducción humana, Juan Francisco Solís / Foto: Deposit Photos

“Me casé hace ocho años y desde el principio queríamos que los niños llegaran pronto. Durante el primer año probamos ‘embarazarnos’, pero no lo conseguimos. Era frustrante ver a otras amigas con niños y yo no.

Después de muchas conversaciones, fuimos a una clínica y a los tres meses quedé embarazada. Era un milagro, estábamos muy felices. Sin embargo, la alegría duró poco, se trataba de un caso de saco gestacional vacío.

A los meses decidimos volver a intentarlo y visitamos al médico para un chequeo general, y para sorpresa de ambos, estaba embarazada. Estábamos en ‘shock’, era una mezcla rara de felicidad y miedo. De inmediato fuimos a hacer el primer ultrasonido, pero el bebé había dejado de crecer y tuvieron que operarme.

Lloré tanto, que no recuerdo otro día donde haya sufrido tanto. A pesar de esto, al tiempo volvimos a realizarnos nuevos exámenes y tratamientos, se dio el embarazo, pero esta vez se trató de uno ectópico y por medio de una laparoscopia me extrajeron el feto.

No podía más, así que me di por vencida, ya no tenía fuerzas para seguir intentándolo. Todo mi ser estaba desgarrado. Para minimizar el dolor, me concentré en mi trabajo.

Por más que intentaba alejar ese sueño, había algo en mí que mantenía el deseo. Le pedí a Dios que me diera una señal para seguir luchando o para olvidarme por completo del don de ser mamá. A los pocos días nos encontramos con el doctor en un centro comercial y nos sugirió un nuevo tratamiento: la inyección introcitoplasmática del esperma dentro del óvulo. Al día siguiente lo iniciamos y finalmente se nos dio la fortuna de ser padres.

Y sí, esta vez todo era normal. Aunque debo confesar que la espera fue un poco angustiante, cuando mi hija nació, aquellos momentos de desesperación y dolor se esfumaron, y pensé: todo el sacrificio valió la pena”, Paola de Cordón, 32 años.

Maternidad asistida

Cuando el deseo de procrear no es facilitado por la naturaleza, existen varias alternativas para formar una familia. Algunos afirman que esta espera permite que las mujeres y su pareja se preparen con mejores y mayores herramientas para afrontar los retos de criar a un hijo. Sin embargo, las alternativas para conseguir ser madres pueden ser muy tardadas y con ciertos sacrificios.

Según Juan Francisco Solís, especialista en medicina reproductiva, el 70% de los casos que recibe requieren un tratamiento de baja complejidad, por lo que logran resultados positivos en poco tiempo. El otro 30% requiere un procedimiento más complejo, que consiste en realizar la fecundación fuera del útero y puede demorar un poco más, explica el experto.

¿Las causas?

“Una de las causas más comunes de infertilidad es la endometriosis, un crecimiento anormal del tejido endometrial fuera del útero y es el principal causante del dolor menstrual intenso en muchas mujeres. Sin embargo, entre el 40% o 45% de los casos se trata de un factor masculino, por eso se sugiere que el proceso se inicie en pareja”, explica el experto.

“Otro de los problemas más frecuentes (20%) son las afecciones ovulatorias (ovario poliquístico) y las endocrinopatías (descontrol en la tiroides o el azúcar en la sangre)”, comenta Solís.

Sentimientos encontrados

“Por más que intentaba alejar ese sueño, había algo en mí que mantenía el deseo. Le pedí a Dios que me diera una señal para seguir luchando o para olvidarme por completo del don de ser mamá”. Paola de Cordón, de 32 años

Tratamientos

Los procedimientos de fertilidad son la primera opción de una pareja que no ha podido tener un hijo. Estos se clasifican de la siguiente manera.

• Baja complejidad. Se somete a la paciente a procedimientos con los que logrará la fecundidad dentro del útero, como la inseminación artificial, la inducción de la ovulación (la mujer desarrolla dos o tres óvulos en cada periodo) y la cirugía de fertilidad (por endometriosis u otras causas asociadas).

• Alta complejidad. La fertilización se realiza en un laboratorio y sucede fuera del útero. Entre los más comunes están la fecundación in vitro (se realiza la unión del esperma con el óvulo y se introduce el embrión al útero) y la inyección introcitoplasmática del esperma dentro del óvulo.

• Alternativas controversiales. El vientre de alquiler es un método más que le puede dar la oportunidad a una pareja de ser padres. Sin embargo, “es una práctica muy controversial, porque hay pago de por medio”, explican los especialistas. En el país, no se suele realizar, ya que requiere de la intervención de un cuerpo legal bien fundamentado.

“Nuestro hijo es el cromosoma que nos cambió la vida”

“Ser madre es un rol más en la vida de las mujeres, y se trata de uno de los más exigentes”, enfatiza González / Deposit P. “Ser madre es un rol más en la vida de las mujeres, y se trata de uno de los más exigentes”, enfatiza González / Deposit P.

“Durante siete años intentamos tener un bebé por vía natural, pero mis niveles de prolactina son muy elevados y las medicinas que me daban para controlarla eran demasiado fuertes y me provocaban múltiples efectos secundarios. Así que conversamos sobre la posibilidad de adoptar.

Cuando éramos novios conocimos a una niña con síndrome de Down que era huérfana y desde ese entonces pensábamos en lo hermoso que sería tener un hijo con esta particularidad, porque ambos somos educadores especiales.

Al no conseguir un hijo biológico, coincidimos en que por algún motivo divino Dios nos había unido con los mismos gustos y la pasión por lo especial. Así que decidimos adoptar a un niño con síndrome de Down.

En enero de 2012, iniciamos el trámite en el Consejo Nacional de Adopciones (CNA). Nuestras familias tenían muchas dudas con respecto a esta decisión, como es normal. Tenían miedo a lo desconocido, pensaban que podría ser un niño agresivo, incluso una ‘carga’ para nosotros, pero sabían que era lo que nosotros más queríamos, lo respetaron y aceptaron con mucho amor.

Cuando nos enseñaron por primera vez la foto de Adrián, de 6 años, nos enamoramos de él inmediatamente. En seis meses nos lo entregaron y desde ese entonces es el cromosoma que nos cambió la vida.

Nuestro hogar estaba listo para recibirlo, pero estos niños son muy rutinarios y le costó adaptarse. Lloraba mucho o me dejaba de hablar. Hasta que un día, lo senté en mis piernas y le expliqué que lo amábamos y que nuestra casa sería su nuevo hogar y que jamás le haríamos daño. Al día siguiente empezó a llamarme mami.

La vida con él es emocionante todos los días. Adrián se asombra de todo, hasta de las cosas más sencillas. Nos ha enseñado a ser una familia innovadora, que no le teme a los cambios, a lo nuevo o a lo desconocido.

No hemos descartado la idea de ser padres biológicos, mes a mes guardamos esa ilusión. Pero si no llega ese día, está dentro de nuestros planes adoptar otro hijo”. Jeniffer de Del Águila, psicóloga y educadora especial, 32 años.

Madres de corazón

“Cuando una pareja decide adoptar, en la mayoría de los casos, ya ha pasado por un proceso muy duro en el que agotaron la posibilidad de tener un bebé por la vía biológica, por lo que viven un duelo. Por ello, deben aprender a cerrar ese círculo para encontrar la ilusión en una opción más, como la adopción”, explica la psicóloga Ana Lucía Fernández, del Consejo Nacional de Adopciones (CNA).

En el CNA se realizan varias evaluaciones individuales, de pareja y a la familia completa, para analizar al núcleo familiar que recibirá un niño por medio de la adopción, asegura Fernández.

Espera y preparación

En la mayoría de ocasiones, la espontaneidad con la que llegan los hijos naturales sorprende a ambos padres. Pero cuando la espera es planificada, y se prolonga por alguna dificultad médica, la pareja consolida el deseo de tener hijos y comienza a prepararse mejor, lo cual le da el tiempo y la oportunidad de desarrollar herramientas para ser padres más responsables, maduros y con un plan de vida elaborado a largo plazo, explica la psicóloga Andrea González.

Afrontar un estado de infertilidad marca la vida de una mujer, pero no es impedimento para que luche por convertirse en madre. Muchas de ellas, deciden enfrentar grandes retos y sacrificios, tiempo y desilusiones en la búsqueda de un hijo. Durante el proceso, tanto de fertilidad como de adopciones, se les acompaña a las parejas con asesoría psicológica, lo cual les ayuda a visualizar mejor la realidad que se vive y los retos que se enfrentarán, asegura González.

Fortalezas en pareja

“Ser madre es un rol más en la vida de las mujeres, y se trata de uno de los más exigentes, por ello cada una debe determinar su deseo genuino de enfrentarse a los retos de la maternidad”, enfatiza González.

La vida en pareja cambia radicalmente con la llegada de los hijos, “por lo que es importante planificar y no dejar a un lado la relación, al contrario, alimentarla para que el hogar sea funcional y pleno”, concluye González.


Ivonne Gordillo

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