Infidelidad en ellas: ¿es mejor confesarlo?

Exclusividad. Si tuvieras una aventura amorosa fuera de tu relación, ¿se lo contarías a tu pareja? Tres mujeres se confesaron con Publinews Mujer. Expertos nos comentan cómo manejar este “desliz”

Infidelidad en ellas: ¿es mejor confesarlo?
Por: Publinews

“Las mujeres mantienen en secreto las infidelidades; sin embargo, la culpa en ellas suele presionarlas y necesitan contarlo”, explica Lemus / Foto: Getty Images

“Lo negué hasta el final”

“Habíamos tenido algunos problemas con mi esposo y estaba decepcionada de varias cosas que él hacía a espaldas mías. Él pensó que para que me desentendiera de los bajones en la relación lo mejor era que tuviera un trabajo. Así que habló con su mejor amigo y empecé a trabajar con Mario (el amigo).

A los pocos meses de estar trabajando, mi esposo empezó a celarme con Mario porque teníamos que salir juntos a ver algunos negocios con mucha frecuencia. Yo no tenía ninguna relación clandestina con Mario, para ese entonces, pero los problemas con mi esposo y esos celos infundados pronto empezaron a tener motivos: me relacioné con Mario.

Entre nervios y confusiones, salíamos. Una vez, mi esposo nos encontró por la Avenida Reforma, hizo que paráramos el carro y empezó a alegarle a su amigo. Él trató de hacerle ver que estaba equivocado y que nada pasaba entre nosotros. Esa noche me pidió que dejara el trabajo, pero no acepté esa imposición. Continúe trabajando y la “bola de nieve crecía”, cada vez me relacionaba más con Mario.

Un día mi esposo solicitó al beeper todos los mensajes que recibí en el mes y pudo ver algunos de los textos que Mario me enviaba. Se puso como loco y me fue a buscar a la oficina para reclamarme. Mario estaba de viaje, así que no pudo hablar con él, pero todos en la oficina se enteraron del problema.

Mi vida era un caos y llegó lo inevitable. Dejé el empleo y me divorcié. Los motivos de la separación fueron por cuestiones de “incompatibilidad”, mi ex jamás supo que le fui infiel. Nunca lo acepté, lo negué hasta el final de mi matrimonio.

En realidad, fue un secreto muy difícil de llevar, por mis hijos, porque siempre he procurado tener una buena imagen ante ellos”, concluye Mónica*, de 42 años, planificadora de eventos.

Imposición cultural

“Los seres humanos no somos monógamos por naturaleza. Es una respuesta social, religiosa y cultural que debe aceptarse y platicarse en pareja”. Melissa Lemus, magíster en psicología clínica

Promesas de amor

Cuando se inicia una relación se espera un compromiso de lealtad afectiva, moral, sexual y social. Parte de las promesas de amor de una relación es la “exclusividad”. “Sin embargo, los seres humanos no somos monógamos por naturaleza, es una respuesta a una imposición cultural, social o religiosa. Por ello, se maneja como un concepto de libertad, en la que una persona elige estar con alguien, luego de escoger entre varias opciones, con quien realizará un pacto de promesas y expectativas”, explica Melissa Lemus, psicóloga y consejera de Salud Mental.

Los bajones en las relaciones suelen ser el pretexto para buscar el afecto, las atenciones o la llama de la pasión en una nueva pareja. “Para algunas mujeres las cosas ‘se dieron sin quererlo’; sin embargo, es importante destacar que esta situación, al igual que la elección de la pareja formal, es cuestión de decisión”, asegura Lemus. *Nombre ficticio por discreción

“Pacto de exclusividad”

“Cuando empecé con mi novio acordamos sernos fiel siempre y juramos que si uno le era infiel al otro, nos lo íbamos a confesar, aunque eso sería el fin de la relación”, explica Marcia Solórzano, 32 años. “En relaciones anteriores había sufrido de varios engaños y no estaba dispuesta a vivirlo de nuevo. Creo que fue un pacto muy comprometedor porque me ha dado mucho confianza”, afirma Solórzano.

En nuestras familias hay abuelas, tías o primas que han soportado y perdonado varias infidelidades. Cada relación tiene sus reglas y para algunas parejas no es relevante el hecho de la “exclusividad”, al menos no más allá del deseo de continuar con la relación.

“Probablemente, el matrimonio no llega a satisfacer todas las necesidades de las personas, y la rutina, la búsqueda de nuevas emociones y de diferentes fuentes de energía los obliga a optar por tener una relación con otra persona, pero es importante reconocer que elegir estar con alguien más significa aceptar el estatus de monogamia que exige la pareja, la ley, la religión y la sociedad. Ante todo, que te sientas bien, segura y feliz”, aclara Lemus.

Cuestionamientos

“Cada vez que mi esposo me cuestionaba si le estaba siendo infiel, le preguntaba si él era fiel conmigo. Como no contestaba, yo tampoco lo hice. Era un cúmulo de confusiones”. Mónica, de 42 años, planificadora de eventos

“Aprendí a mentir para no perderlos”

“Mi esposo viajaba a Estados Unidos para traer cosas para vender. Pasaba mucho tiempo lejos, por eso le pedía a un colega que pasara a vernos seguido para ver si necesitábamos algo, los niños o yo.

Cada vez que venía, se quedaba platicando y las conversaciones eran muy amenas. Día con día, las charlas se volvieron más extensas y candentes. Había una gran tensión sexual entre nosotros. Nos gustábamos mucho. Una vez, ya no soportamos más, y estuvimos juntos toda la noche.

Al día siguiente no nos vimos ni la semana próxima. Luego, regresó mi esposo y pasé sin ver a Edgar (el colega) como por un mes. Mi esposo me preguntó varias veces si me sentía bien porque me notaba extraña, pero siempre encontraba un pretexto para excusar mi actitud.

Al mes y medio mi esposo se volvió a ir. Para ese entonces, tenía bien claro que no quería volver a ver a Edgar. Pero en cuanto mi esposo se fue, él llegó a la casa por la noche.

Al minuto de estar en mi casa, nos empezamos a besar y tuvimos relaciones. Le dije que no podía soportar la culpa y que le iba a confesar la verdad a mi esposo. Edgar insistía en que quería seguir viéndome y me convenció de que lo mejor era no decir nada, pues mi esposo jamás nos perdonaría.

Le conté algunos detalles a mi hermana y también me sugirió que me callara. Decidí no decirle nada a mi esposo, pero siempre me proponía no volver a ver a Edgar. Esto último fue algo difícil, porque lo seguía frecuentando, y no era feliz.

Así que aprendí a manejar la situación, cada vez con menos culpa. Eso sí, terminé definitivamente esa relación cuando mis hijos crecieron, no quería que se dieran cuenta de que algo raro e intenso había entre un compañero de su papá y yo. A veces creo que algún día mi esposo se enterará”. Mariana*, de 32 años.

“Todas las mujeres son diferentes, pero, por lo general, una infidelidad solo la comentan con una confidente y muy difícilmente se la confiesan a su pareja. Además, jamás alardean de sus relaciones paralelas”, resalta Lemus

Amigos y rivales

“Es muy frecuente que las mujeres se involucren con los amigos más cercanos del esposo. También suelen tener acercamientos con los compañeros de trabajo o bien con personas con más recursos económicos que los maridos”, explica un experto en investigación privada, Carlos López, quien asegura que recibe de cinco a diez casos similares por mes, en el que el esposo le solicita seguir a su mujer porque sospecha de infidelidad.

“El 85 o 90% de los casos que recibo resultan positivos y se trata siempre de una persona cercana a la pareja”, afirma el experto.

“No pude con la culpa”

“En mi trabajo había un hombre que era codiciado por todas. Era guapísimo, siempre olía rico.

Yo tenía tres años de tener novio y estaba comprometida.

Un día, para la hora de almuerzo, todos empezaron a platicar sobre infidelidades y varios contaron más de alguna experiencia. Al terminarse la hora, me levanté a lavar mis platos y el chico guapo se fue detrás de mí. Se puso muy cerca de mí en el lavaplatos del comedor, pero me puse muy nerviosa y me fui.

Al rato me arrepentí de no haber dicho nada y lo llamé. Me dijo que tomáramos algo al salir y acepté. Me sentía como alagada por su interés. Llamé a mi novio y le dije que tenía que ir a hacer unas tareas de la ‘U’ con una amiga. Así que salimos, y luego de platicar muy juntitos, nos empezamos a besar.

Una semana después de tener encuentros muy pasionales, tuvimos relaciones. Al día siguiente, él se empezó a comportar muy indiferente conmigo y a platicar solo con las demás. Digamos que eso no me importó tanto, me sentía muy mal porque tenía una semana de estarle mintiendo a mi novio para no verlo. Él no sospechaba nada.

A los días, le confesé la verdad a mi novio, sin siquiera poderlo ver a la cara. Solo me preguntó si me había acostado con el otro y, aunque no contesté, él se dio la vuelta y se fue.

Le puse miles de mensajitos diciéndole que lo amaba y que esperaba que me perdonara, pero no lo hizo nunca.

Un día me enteré que él les había contado a unos amigos que teníamos en común mi error y eso me confirmó que él no podía perdonarme”, le dijo a Publinews Carla, 28 años, ejecutiva.

¿Se juzga igual a los hombres por una infidelidad?

Según los expertos, nuestra sociedad está cargada de una doble moral, en la cual un hombre infiel es visto como “Casanova”, pero una mujer suele ser tachada como una “pérdida” por engañar a su pareja.

Además, en un país con tanto machismo es poco probable que un hombre perdone una infidelidad.

“Es muy difícil que un hombre abandone su papel de ‘macho’, al sentirse traicionado, por lo que es más frecuente que tome venganza o termine la relación. Si esta sigue, lo más seguro es que la mujer pagará muy caro la factura de su infidelidad”, explica Lemus.

La competitividad con la que son formados los hombres les dificulta perdonar una falta que los haya puesto en vergüenza pública. “El temor a volver a ser engañados, al qué dirán y los sentimientos de venganza son motivos suficientes para que un hombre no vuelva a una relación en donde hubo traición” asegura Julián Sinibaldi, psicólogo y terapeuta familiar.

Los especialistas aconsejan a las parejas a ser congruentes con lo que creen y hacen. Si crees en la fidelidad, sé fiel y exígela. Recuerda que una infidelidad afecta la confianza, el amor y el compromiso en una relación y es algo difícil de superar”, concluye Sinibaldi. ivonne gordillo ESTRADA mujer@publinews.com.gt

 Llevados por el deseo

“Al minuto de estar en mi casa, nos empezamos a besar y tuvimos relaciones sexuales, de nuevo”. Mariana, de 32 años

Mujeres discretas

Los especialistas coinciden en que las mujeres que han tenido una aventura paralela a su relación formal no suelen divulgarlo abiertamente. “En general, ellas no alardean de sus conquistas con otras mujeres, como en el caso de ellos; sin embargo, sí necesitan de otra mujer que sea su confidente en este tipo de relaciones clandestinas. No obstante, suelen ser muy minuciosas al buscar a su confidente, ya que se trata de una situación que conlleva cierto riesgo” asegura Lemus.

Algunas mujeres suelen contar sus intimidades durante la consulta en la clínica de su ginecólogo. “En ocasiones, acuden por una infección y terminan revelando sus secretos amorosos. Eso sí, la mayoría de mujeres que tienen encuentros ocasionales, suelen ser muy precavidas. Utilizan un método de barrera o protección, para evitar embarazos no planificados y otro tipo de infecciones. Pero la carga emocional es grande, la culpa suele invadirlas”, comenta el ginecólogo Gerardo González.

Amigos cercanos

“Es muy común que las mujeres se involucren con los amigos más cercanos del esposo”. Carlos López, investigador privado

Confianza mutua

¿Qué implica una relación estable, según los especialistas?

• No defraudes la confianza. Entre más confianza y transparencia se dé en las relaciones afectivas, se garantiza un grado de compromiso más auténtico y una relación más estable. A mayor grado de amor, lealtad e involucramiento, mayor será el sentimiento de traición de una infidelidad. Además, la confianza es algo difícil de recobrar.

• Madurez y responsabilidad. Es importante demostrar la madurez de aceptar la responsabilidad de los propios actos. Muchas veces, ellas no aceptan toda la responsabilidad: “Él me buscaba”, “caí en sus encantos”, “necesitaba algo nuevo”. “Ser infiel” es una decisión, no una consecuencia.

• Deja el pasado atrás. Algunas situaciones muy personales del pasado es mejor reservarlas para uno mismo. Conocer un episodio de infidelidad anterior puede perjudicar la confianza de la pareja desde el inicio de la relación.

Por Ivonne Gordillo

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