Tuti Furlán: “Ser mamá, esposa y estar en TV no es tarea fácil”

Nos encontramos con la presentadora, psicóloga, actriz, madre y esposa en mitad de una época de muchos proyectos: la publicación de su primer libro, próximamente estrenará un nuevo programa de televisión y ya está pensando en regresar al teatro. Tuti no para, mira hacia adelante y sonríe. Ahora nos revela sus secretos de cómo armó su vida, su visión de la nueva forma de vivir el amor en pareja y la fórmula para ser exitosa

Por Publinews

Nos juntamos en punto a las ocho de la mañana con Tuti, desayunamos y su figura no pasa inadvertida. Luce casual, sin mucho maquillaje y siempre sonriente. Tuti, la misma que el año pasado dejó el programa que la consolidó en la TV guatemalteca para emprender un nuevo proyecto, la misma de 34 años, madre de dos hijas, esposa, locutora radial, actriz y empresaria, sigue construyendo su historia de éxito. María del Rosario Furlán no para.

“Me trae una porción de frutas con yogur y granola y un licuado de papaya, por favor”, dice al ordenar.

Cuando Tuti habla, el tiempo parece quedar en “stand by”. Es inevitable no fijar la atención en sus gestos y rostro, y en el énfasis que le pone a cada palabra.

¿Cómo llegaste a ser una de las presentadoras más queridas de la TV guatemalteca?

No lo busqué. Llegó solo a mi vida, pero siempre supe que me gustaba mucho este mundo. Comencé haciendo teatro, de ahí un día fui a la TV a promocionar una obra y me invitaron por casualidad a un casting. Quedé seleccionada. Mi primer trabajo en televisión fue leer noticias. Luego pasé a la radio y de ahí a Guatevisión, donde realicé por años el matinal.

¿Siempre te gustaron las luces y las cámaras?

Me gusta pasarla bien. En el colegio, las monjas me enviaban a ayudar y me veían como líder. Me gusta disfrutar los momentos, pero nunca he sido una persona que necesite estar llamando la atención.

Sí, pero no pasas desapercibida…

Mis amigas siempre me dicen: “Mira cómo te observa la gente”. Y la verdad no me doy cuenta. Cuando estoy afuera de la TV siempre ando muy cómoda, sin maquillaje y vestida lo más casual.

¿Nunca te trajo problemas ser una mujer que brilla por su personalidad?

En el país eso a veces trae inconvenientes. He sido una mujer fuerte. Trabajaba en TV, corría de la universidad (donde cursó Psicología) al estudio para leer las noticias. En mi espacio siempre se ha valorado a la mujer empoderada.

Comenzaste como una mujer de teatro, ¿dónde quedó eso?

Sigo amando el teatro. Mientras trabajé en radio y televisión seguí haciéndolo hasta cuando pude. En realidad, lo dejé cuando entré a “Viva la mañana” porque ensayar tarde y levantarme temprano no era fácil. Pero estoy considerando volver a hacerlo. Lo necesito.

El matinal fue tu gran escuela de televisión y donde te hiciste más conocida para los guatemaltecos…

Antes de hacer “Viva la mañana” realicé el primer reality show que se grabó en el país, pero fue por un tiempo breve. Después entré en el matinal y estuve ahí siete años. La primera vez que me llamó Ricardo García dije que no, pero al tiempo me volvió a llamar y ahí dije “ok”. Fue una gran escuela.

Siempre “full” ocupada. ¿Cómo y cuándo tenías tiempo para el amor?

Siempre hay tiempo. Cuando comencé en el matinal conocí a quien hoy es mi esposo.

¿Cómo fue ese encuentro?

Carlos estuvo conmigo desde el inicio de “Viva la mañana”. Él vino a abrir un canal de televisión a Guatemala y en ese proceso le recomendaron que hablara conmigo profesionalmente. Nos conocimos, hubo química desde el primer día. Además, tuvimos que romper con el molde de que yo era guatemalteca y él mexicano.

¿Y qué te enamoró de él?

Él no sabía nada de mí. Me estaba viendo sin filtros. Eso me encantó. Me invitó a salir en una reunión de trabajo.

A muchas mujeres se les complica el amor, el trabajo y no tienen tiempo.

Cuando conocí a mi esposo, yo organizaba mi tiempo. Incluso vivía sola.

Es algo extraño encontrar mujeres que decidan vivir solas cuando son jóvenes. ¿Cómo tomaste esa decisión de independizarte?

Me fui a estudiar a España un curso de actuación cinematográfica y ahí viví lo que significa preocuparse de uno, es decir, de comer, de mantenerse y lavarse la ropa. Y para mí fue tan rico. En ese tiempo mis papás se acababan de divorciar, pero yo tenía la idea de saber que era capaz de cuidarme sola. Cuando regresé a Guatemala, el sueldo de mi trabajo en la radio me permitió alquilar algo e independizarme. Tenía cerca de 24 años.

¿Y la reacción de tus papás?

A mi mamá le dije “quiero que sepas que te amo, pero si voy a dar un paso en mi vida, quiero tener la certeza primero de que puedo vivir sola. Lavar mi ropa, cocinarme”. Le dolió, pero aceptó.

¿Y recomiendas a otras mujeres hacer lo mismo?

Fue una experiencia maravillosa. Conoces tus límites y lo que te enseñaron. Mides hasta dónde te das permiso para tus locuras.

¿A esa edad cómo manejabas esa libertad?

Me sorprendí a mí misma. Te llegan muchas cosas, pero gracias a Dios no hice nada de lo que me arrepienta. Siempre tuve claro lo que quería. Llegar a mi casa sola, era exquisito. Leer y tomarme algo. Aprendí a disfrutar mi soledad.

¿Y cómo decides armar tu vida con Carlos, tu esposo?

Fue una decisión importante, pues escogimos ir a vivirnos juntos antes de casarnos.

Una decisión de nuevo diferente a lo que estamos acostumbrados en el país.

Yo lo manejé muy bien. Cuando estoy con alguien me gusta comprometerme. En un momento de mi vida llegué a pensar que no me casaría y que sería bueno, también tomando en cuenta el divorcio de mis padres. Quería conocer lo que es vivir con tu pareja. Me dije un día: “No voy a planear ser el estereotipo de la mujer casada”. Yo había dicho que no me iba a casar, pero Carlos vino y aquí estamos juntos.

¿Qué detalles recuerdas de esa época?

Cuando vivimos juntos nos dimos cuenta lo bien que funcionamos. Lo bonito de vivir en pareja. La pasta o la toalla no eran problema. Yo soy cero conflictiva. Si había algo que arreglar lo conversábamos y ya. Para mí nunca fue un problema si alguien aprieta más la pasta dental o no. El error es querer hacer que los demás sean como tú.

¿Eso fortaleció tu deseo después para casarte?

Claro, luego decidimos casarnos y sabíamos quiénes éramos.

¿Sientes que esto está cambiando en las mujeres chapinas?

La educación que nos han dado ha sido muy rígida. Para mí la decisión de ir a vivir con alguien es muy madura si la sabes sostener por tus propios medios. Sin que nadie te mantenga. Yo recomiendo, a quien puedo, que primero viva solo o sola. Eso te da la fortaleza de saber quién eres. Cuando aprendes a saber que tu soledad puede ser agradable, luego sabes compartir tu vida con otra persona.

Suena maravilloso, pero difícil de poner en práctica…

Creo que como mujeres no sabemos elegir bien cómo llevar una relación. Estamos buscando la fortaleza en el otro y muchas escogen con base en que llevan cinco años en una relación, pero les preguntas “¿eres feliz?”, y la respuesta es “no”. Hay que cuestionarse si te quieres envejecer con esa persona. Si sientes que es así, yo digo cásate. Es básico la comunicación, admirar a la otra persona y que te admiren. A veces les preguntas a las mujeres si su esposo las admira y no saben qué responder. Tiene que ser un sí rotundo.

Pero esto viene de la falta de comunicación en las familias, ¿no crees?

Hoy hay poca educación, pero más que eso poca familia en la educación. Ahora quienes educan son el chofer y la empleada, porque mamá y papá trabajan y siempre están ocupados.

¿Cómo manejas ser Tuti Furlán, esposa, mujer y una presentadora querida por los guatemaltecos, sin perder de vista a tus hijas?

No es fácil. Es una gran tarea ser mamá, esposa, profesional y exitosa. Yo creo en la importancia de darles tiempo de calidad a nuestros hijos. Debemos ser conscientes de la responsabilidad de tener familia. Mi primera hija, Fernanda, la planificamos. Estamos formando seres humanos para el futuro. No se trata de tener un hijo y ya. Es un proyecto de vida y, si lo descuidas, te pierdes.

¿Y cuál es tu fórmula para estar bien con tus hijas?

No existe una, pero si vas a llegar a tu casa a las 9 de la noche cansada, apaga el teléfono y dedícales el tiempo necesario. Yo tuve mi primera hija a los 29, lo postergué, pero fue una decisión que compartimos con Carlos y cuando vino estábamos preparados. En mi primer embarazo estaba aterrada porque no sabía cómo iba a cambiarme la vida. Como mujeres venimos con un plan de carrera, crecer, y muchas veces no sabes si vas a volver a trabajar.

El eterno dilema del trabajo o los hijos…

Hay muchos factores. Yo hablé con Carlos. Necesitábamos el dinero y también desarrollarme como mujer, y así acordamos apoyarnos. El trabajo que hago es más flexible. Lo de ley es de ley y tuve mi descanso normal, pero regresé a trabajar a la televisión con rapidez. Algunas veces tuve que llevar a Fernanda al trabajo y las maquillistas me ayudaban.

¿Nunca pensaste en dejar tu trabajo por tus hijas?

Lo pensé. El que pueda hacerlo, que lo haga, sea hombre o mujer. Conozco casos de hombres que se hicieron cargo de sus hijos. Es valioso que tus hijos sepan que tienen un papá diferente, sensible. Es algo que algún día piensas y te cuestionas.

¿Y cómo manejas la culpa sobre este tema?

Yo no sé si existe una mamá sin culpa, pero hay que tener en claro que eso no debe ser razón para malcriarlos, sino amarlos más y dar lo mejor de uno cuando comparten en familia.

¿Y cómo te das espacio para tu pareja?

Hay que hablarlo. Es muy importante. Saber que la vida y las prioridades cambian con los hijos, pero también darse espacio para estar solos.

Tuti en TV y más

Por estos días, la agitada agenda de Tuti está centrada en varios proyectos como su primer libro “Vivir a colores”, Iniciativa T, organización con la que tiene un programa en “Emisoras Unidas” los sábados, y su próximo programa en “Guatevisión”, que lleva por nombre “Un show con Tuti” y que se transmitirá de lunes a viernes, a las 19:30 horas, a partir de marzo.

¿Estuviste con Ismael Cala y también con Jaime Bailey?

Sí, como parte de lo que queremos mostrar de Iniciativa T fuimos a Miami para dar una conferencia y comenzar a crecer en Latinoamérica. Ahí la gente me decía: “¿Dónde está su libro?”, y así comencé con la idea de sacarlo.

¿De qué trata tu libro?

“Vivir a colores” reúne reflexiones y experiencias sobre diversos temas de la vida diaria, la familia y las personas. Es mi primer libro y un gran desafío.

¿Está relacionado con Iniciativa T?

Sí. Ese es un proyecto en donde tenemos toda nuestra energía. Ahí está Carlos, mi esposo, y un grupo de profesionales que buscamos mejorar la sociedad guatemalteca con información de diferentes ámbitos. Además, hemos pensado lanzarlo a toda Latinoamérica. Tenemos el programa de radio los sábados en “Emisoras Unidas”, hemos hecho podcast de consejos en internet y los seminarios “Mujeres 360º”, entre otras actividades.

Sabemos que preparas tu nuevo programa.

¿Cuándo te veremos en la pantalla de nuevo? Ya tenemos casi todo listo para estrenarlo. Se trata de un programa en el prime time (19:30), una mezcla de “talk show” y “late night”.

¿Habrá más risa, llanto o conversación?

Tendrá de todo un poco. Mucha conversación, risas y algo de llanto. Será como la vida misma. Como soy yo, que un día puedo estar riendo y otro, llorando. Simplemente soy yo. por Claudio Garrido Ulsen

Autoestima

“Como mujeres no sabemos elegir bien cómo llevar una relación. Muchas buscan la fortaleza en el otro y no han aprendido a quererse primero a sí mismas y aceptarse como son”.

Los proyectos de Tuti

Su libro

“Vivir a colores” es su libro publicado hace pocos días. Puedes conseguirlo en Artemis Edinter y Sophos.

Programa TV

En marzo se iniciará su programa “Un show con Tuti” en “Guatevisión”. De lunes a viernes, a las 19:30 horas.

Iniciativa T

Es la organización dedi-cada a crear iniciativas, contenidos educativos, prácticos y útiles para diferentes grupos de la sociedad. Ingresa en www.iniciativat.com

Hijos y trabajo

“En los primeros años, nunca vi a mis hijas levantarse porque estaba en el matinal. Todas las mujeres vivimos con culpa, pero esto no debe paralizarnos”.

 

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