Maternidad postergada: ¿una nueva mirada de las mujeres?

Decisión. ¿Qué tan riesgoso puede ser retrasar un embarazo? Cada día más mujeres están optando por aplazar su rol de ser madres o descartarlo. Investigamos los pro y contra de este nuevo patrón cultural

Por: Publinews

“La vida moderna de las mujeres las ha orientado a postergar la maternidad para abrirse camino en el ámbito profesional”, explica Alcalá / Foto: Jupiter

Ser madre es una decisión como tantas otras en el crecimiento y la formación de las mujeres. Muchas de ellas cuando eran niñas de seguro tuvieron una muñeca que despertaría su instinto maternal. El patrón cultural que ha dejado esta costumbre está cambiando. Cada vez hay más mujeres que están retrasando la determinación de ser madres.

Los especialistas coinciden en que hoy las prioridades de muchas son ser profesionales, viajar, consolidar su economía o vivir en pareja.

“La estabilidad económica es uno de los motivos de esta espera prolongada, ya que en la etapa de la madurez, tanto de la mujer como del hombre, se tienen más y mejores herramientas para proveer un hogar seguro y estable a un nuevo ser”, explica Yosahandi Alcalá, psicóloga y especialista en educación sexual.

Experiencia en Guatemala

No obstante, en el país existen aún altos índices de embarazos y tenemos una de las mayores tasas de fertilidad. Cada vez más mujeres se ven forzadas a priorizar otras áreas de vida antes de optar por la maternidad.

“Mientras más aspiraciones de superación personal y profesional se tengan, más común será lo de postergarlo”, dice Alcalá.

La experta nos cuenta que cada vez llegan más mujeres a su consulta que desean ser madres a una edad tardía por opción propia. La edad reproductiva de una mujer está entre los 14 y 45 años, según la Organización Mundial de la Salud. Se clasifica como embarazo tardío a partir de los 35 años. Después de esta edad aumenta el riesgo de complicaciones como hipertensión arterial, diabetes gestacional y se incrementa 15% el riesgo de aborto y complicaciones fetales como anomalías genéticas, prematurez y bajo peso, explica Carina Monterroso, ginecóloga y obstetra.

La fertilidad se reduce 24% después de los 30 años, debido a la disminución de la ovulación, lo que ocurre aproximadamente cinco años antes de la menopausia, destaca Monterroso. “Los embarazos en las edades extremas, es decir en la adolescencia o en la madurez tardía, comprenden riesgos maternos y fetales”, agrega.

Según Alcalá, “los riesgos y las complicaciones dependen del estado de salud y la condición física de la mujer. El estilo de vida es también determinante”.

“La maternidad es una tarea que requiere mucho esfuerzo; sin embargo, ayuda a mejorar la autoestima y a revalorizar la vida. Además, es un rol con el que todos los seres humanos pueden desarrollarse sin mayores sacrificios”, asegura la psicóloga y terapeuta Norma Barillas, quien además recalca que es necesario tener la madurez emocional para optar por el retraso de esta etapa.

“La estabilidad económica se alcanza con más facilidad, sin el compromiso de un hijo, en los primeros años como adulto. También la fertilidad y la salud materna tienen su mejor estado durante la juventud”, dice la obstetra Monterroso. Según las especialistas, existe una contradicción en la sociedad de hoy: se le exige a la mujer triunfar profesionalmente justo en el momento más adecuado para embarazarse.

Estudios sobre maternidad postergada

En Europa, un cuerpo de médicos especialistas ha investigado los riesgos en que se incurre con la maternidad postergada. Los expertos consideran que a partir de los 24 años es un buen momento en la vida para tener hijos, en todo sentido. Quienes optan por tenerlos después de los 35 años se encuentran no solo con las limitaciones biológicas, sino también con una personalidad definida que puede encasillarlos.

Con la edad las personas se vuelven más aprensivas y formulan estructuras de educación más rígidas con los niños, lo que suprime considerablemente el desarrollo natural de curiosidad y exploración de los pequeños.

La psicóloga Yosahandi Alcalá cree que es común que los padres adultos tengan más claro cómo será su modelo de educación y desarrollo, de acuerdo con sus conocimientos. Influye mucho en la forma de enfrentar este proceso lo que han vivido entre sus amigos. También es relevante su propia historia, es decir, cómo fueron sus padres con ellos.

En pareja

“La decisión de traer un hijo al mundo es compartida, para ofrecerle al pequeño un estilo de vida digno”, resalta Barillas

La maternidad es un derecho, no una obligación, pero en el matrimonio debe ser una determinación en conjunto. “La sociedad está cambiando”, dice Alcalá, quien aconseja que si la mujer está en pareja debe platicarlo y realizar acuerdos sobre el proyecto de familia a futuro.

Hay que tener en cuenta que postergar la llegada de un bebé por un largo periodo puede implicar que al momento de intentar embarazarse los dos no estén en condiciones físicas de lograrlo; sin embargo, la edad reproductiva del hombre es más prolongada.

Los expertos consultados por Publinews Mujer coinciden en que decidir y planificar es fundamental en este proceso. También es importante apoyarse en especialistas.

La presión de los parientes y de la sociedad suele ser un gran problema para quienes deciden retrasar o descartar la maternidad.

“Nadie puede obligarte a hacer algo que no quieras. Pero debes entender que toda decisión implica una consecuencia biológica, psicológica y social”, dice Alcalá.

En pareja

“Hace siete años que nos casamos, decidimos esperar la llegada de un bebé. Seguimos en la etapa de disfrutarnos el uno al otro. Planeamos postergarlos unos dos años más”. Julia Flores, de 35 años, gerente

Una alternativa complicada

1. Hay más opciones

“Las nuevas parejas saben que tienen dos opciones: ser padres o vivir juntos sin niños. La sociedad está cambiando y ahora pueden decidir”, enfatiza Alcalá.

2. Maternidad asistida

En algunos casos, la espera se debe a problemas de fertilidad. Someterse a un tratamiento para concebir un bebé conlleva una descarga monetaria fuerte y emocional.

3. Familia pequeña

Es muy común que al retardar el embarazo los padres decidan criar a un solo hijo, “debido a la edad de la mujer o porque desean darle un mejor estilo de vida”, resalta la terapeuta Norma Barillas.

Probabilidades

24% reduce la fertilidad en las mujeres después de los 30 años, debido a la disminución de la ovulación.

Vida planificada

“Después de seis años de casados, decidimos tener a nuestra hija, yo tenía 36 años. Primero queríamos armar un patrimonio y disfrutarnos como pareja. Nunca tuve alguno de los síntomas del embarazo, fue hermoso hasta su término”.

Ericka Lima, de 39 años

Dar la vida

Oriana Fallaci, autora del libro “Carta a un niño que nunca nació”, narra su experiencia sobre el dilema de “dar la vida o negarla” al descubrir su embarazo en una etapa profesional muy productiva.

• Confrontación. La autora cuenta que ella misma fue una “hija no deseada”, pero decide seguir adelante con el embarazo, aunque antepone otras prioridades en su vida, que determinan el futuro del bebé.

• Juicio interno. La autora recalca su derecho de decidir. “La maternidad no es un oficio, sino un simple derecho entre tantos otros”.

Análisis

Asunto de dos¿Decisiones compartidas?

En cualquier etapa de la vida en la que se encuentre la mujer, debe estar consciente de que traer un niño al mundo es una decisión propia, pero que involucra a dos personas.

Este es uno de los temas que se deben hablar en pareja, antes del matrimonio.

La maternidad y paternidad son roles muy importantes en la vida de los seres humanos, por ello se deben plantear las aspiraciones de cada uno y llegar a un consenso.

Cuando no se platica al respecto o no están de acuerdo con esperar o descartar la llegada de un bebé, surgirán inconformidades o insatisfacciones que afectarán fuertemente la relación.

Tanto derecho tiene la mujer de no querer tener hijos como el hombre de buscar conservar su línea familiar, o viceversa, por lo que se convierte en una decisión compartida que requerirá mucha madurez, amor, comprensión y respeto.

No se aconseja continuar la relación con alguien que tiene planteado no procrear, con el pensamiento de que “luego cambiará de opinión”, ya que puede no ocurrir o surgir por presión, compromiso u obligación. Yosahandi Alcalá, sicóloga y especialista en educación sexual

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