“De cara a las elecciones”

María del Carmen Aceña
"La mayoría de los partidos han realizado sus asambleas, y el Tribunal Supremo Electoral -TSE- ha fijado el 20 de enero para arrancar el período electoral."
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Iniciamos un nuevo año con mucho ánimo, alegría y determinación. Varias de las cosas y comportamientos quisiéramos que fueran distintas, persisten las del año viejo, y aunque hay algunas que no podemos cambiar, otras dependen de nosotros; siempre y cuando nos propongamos y trabajemos por resultados distintos. Mi consejo es concentrarse en tres o cuatro actividades en distintos aspectos de su vida; tenga bien claro en su mente y corazón lo que quiere, haga un plan y avance hacia él. Visualice el futuro para motivarse cada día más y más, y de pasos firmes hasta llegar a su meta. Ser un mejor estudiante, hacer ejercicio, comer sano, perder peso, conseguir un nuevo trabajo, buscar pareja, hacer un viaje y otros.

Uno de mis deseos para el país para este año es que las elecciones del año 2023 se lleven a cabo con éxito. Será un año interesante para la Guatemala en el tema político. Estaremos escogiendo un nuevo binomio presidencial, 160 diputados al Congreso de la República y 20 del Parlacen, así como a 340 corporaciones municipales.

La mayoría de los partidos han realizado sus asambleas, y el Tribunal Supremo Electoral -TSE- ha fijado el 20 de enero para arrancar el período electoral. Durante la primera etapa, que finaliza el 26 de marzo, se inscribirán los candidatos. Seguido, viene la fase de campaña electoral hasta el 23 de junio. Por último, las elecciones se celebrarán el 25 de junio. En caso de que presidente y vicepresidente no tengan mayoría, se celebrará una segunda vuelta el 27 de agosto.

Actualmente, se están presentando personajes de todo espectro ideológico, muchos viejos conocidos en nuevas agrupaciones. Al cuatro de enero se contaban con 29 partidos políticos inscritos en el TSE, organizaciones que están celebrando sus asambleas. También se habían presentado 10 binomios y aún falta la definición de ocho agrupaciones más.

Interesante, porque muchos se concentran en el binomio presidencial, sin embargo, “el gobierno” de Guatemala lo integran también el Congreso de la República y los alcaldes. En los últimos años se ha podido notar frentes parlamentarios fuertes, algunos apoyando al presidente, otros en contra. Es de recordar que la Constitución de la República le otorga bastante poder al Congreso y muchas veces se desconoce que el avance o retroceso de un país depende de lo que la mayoría en el Congreso dispone.

A pesar de haber tenido interés algunos políticos de cambiar la forma de elegir a los diputados, aún se elegirán de los 160 diputados, 32 por lista nacional y 128 a través de los 23 distritos electorales definidos. Tanto en el listado nacional como en el de los partidos, el orden de aparición en la papeleta lo decide el partido.

El arraigo más grande que tiene el ciudadano a un político es con su alcalde. Muchos son gestores de desarrollo y apoyan mucho a la comunidad, otros no tienen compromiso con su municipio, tan solo es un escalón. La forma de escoger a la “corporación municipal” es basado el número de votos que sacó, ya sea el partido político o el comité cívico. Por eso, cuando vaya a votar por el alcalde, averigüe quiénes integran los primeros cargos en otras organizaciones.

En los últimos meses se ha comentado mucho respecto al papel del TSE en estas elecciones, mención especial y el sistema conteo, y transmitirán y publicación de los datos. Considero ha sido un desgaste muy grande para la institución. Nadie quiere que suceda lo de la última elección, que, por un error de informática, casi se caen las elecciones. Además, la tecnología nos da muchas posibilidades para llevar soluciones nuevas y modernas. Sin embargo, a la fecha no conocemos el modelo tecnológico que usará el TSE. Razón por la que debemos exigir como primer paso el mismo para poder opinar.

La tecnología permite mejor procesos y tiempos. Sin embargo, usarla correctamente y conforme la ley es clave. Por varios años se ha conversado la innovación de la boleta del votante, modificar el acta No. 4, hacer el voto electrónico e introducir nueva tecnología para contar y transmitir los votos de la manera más rápida. Sin embargo, se plantean los cambios muy tarde. El éxito de nuestro sistema electoral es que está diseñado y blindado para que el voto del ciudadano no cambie. Por lo tanto, la tecnología debiera coincidir con estos principios.
Recientemente, se ha publicado una nueva reforma (Acuerdo 20-2023) al Reglamento de la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP), en retractación del Acuerdo 600-2022. Tal vez lo que más llamativo y preocupante es la posible pérdida en la custodia del voto. La Ley Electoral es clara en señalar que el resultado de los comicios de las Juntas Receptoras de Votos debe ser entregado a las Juntas Municipales, luego a las Juntas Departamentales y por último al TSE (artículos 176 y 177). Al TSE le compete únicamente consolidar, publicitar y oficializar los resultados, siempre y cuando estos sean previamente computados, validados y declarados por las Juntas Departamentales y Municipales.

Riñe con la Ley que los programas de computación para el escrutinio electoral y la transmisión de resultados únicamente puedan ser utilizados por el Centro de Procesamiento de Datos del TSE, cuando este Centro ni genera ni avala los datos, únicamente los consolida. Decisión que va en contra de autonomía de las Juntas Electorales. A manera de reflexión: ¿Por qué le están dando la exclusividad de la utilización de programas a este centro? ¿Por qué el TSE no comparte su modelo tecnológico para comprender mejor los procesos? ¿Será necesario un instructivo que detalle paso a paso los procesos de la votación para una mayor comprensión?

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