Opinión

"¿Y la educación de las niñas, los niños y los jóvenes?"

Es momento de transformar la educación, fue la conclusión a la que llegaron un grupo de jóvenes el pasado sábado al conversar y discutir respecto al futuro del sistema educativo de Guatemala. Interesante la diversidad del grupo, ya que participaron de distintos departamentos y universidades. Todos muy atentos y deseosos de comprender para proponer. Ciudadanos que desean formarse para participar, aportar y construir un mejor país.

Hago siempre la similitud del sistema educativo escolar con una gran fábrica de zapatos, que debiera brindar zapatos de calidad a todos los niños y jóvenes de Guatemala a lo largo del ciclo escolar. Sin embargo, en la calle vemos niños descalzos o a niñas con zapatos de hombre y a jóvenes con zapatos de tallas menores. Algunos tienen varios pares otros tienen uno que otro. Es de recordar que los guatemaltecos son los dueños, por lo cual debiera de estar produciendo zapatos acordes a la demanda de sus necesidades -algunos requieren de botas, otros chancletas o zapatos tenis-. En los últimos 12 años su presupuesto se ha triplicado, pero la cantidad y la calidad de los zapatos no mejora.

Muchas organizaciones tienen sindicatos, lo cual no debiera impedir el buen desempeño, pero en esta el sindicato toma decisiones que no le competen como de programación, diseño y entrega del servicio. Se niegan a cambiar y aprender de otros países para una mejora continua. Y aunque no haya progreso año con año, presionan al equipo gerencial de turno para que les aumenten los salarios, les den bonos, más días de feriado y privilegios a sus dirigentes. Las autoridades ceden y comprometen muchos recursos a futuro, porque al final, no son los dueños. No hay evaluación de desempeño, los trabajadores en su mayoría son reclutados por referencia y muchos carecen de las competencias adecuadas -a pesar de que hay gente capaz a la que le gustaría el trabajo-.

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La institución carece de planificación estratégica, su logística es mediocre y desconoce su inventario. Por ejemplo, terminan comprando tacones picudos, suelas viejas, material de mala calidad y no cambian los modelos acordes a lo que sucede en el mundo. Muchas sucursales están abandonadas, sin servicios básicos (agua potable y luz) y a veces hay una enfrente de otra sin clientes. Carece de una unidad de investigación y desarrollo, y no cuentan con supervisión. No hay innovación, muy poca investigación y no se sabe exactamente en qué se gastan el dinero. Una institución politizada y disfuncional.

El Ministerio de Educación (Mineduc) es posiblemente la institución más grande de Centroamérica. Para una administración adecuada, se requiere de sistemas de información y un eficiente modelo de gestión para brindar servicios de calidad para todos. Son más de 5 millones de usuarios (alumnos y los menores que no asisten a la escuela), adicional a los padres -que la Constitución les da la potestad de escoger la educación de sus hijos-. El recurso humano, los maestros, es muy importante, ya que en los profesores está la mayor responsabilidad del aprendizaje de los alumnos. Los funcionarios administrativos deben velar por los servicios de apoyo, la infraestructura, las evaluaciones y las mejoras.

Importante tomar en cuenta que la mitad de los niños al ingresar al sistema educativo llevan una desventaja ya que padecen de desnutrición crónica y les será muy difícil aprender y desarrollar todo su potencial. La cobertura de la preprimaria se encuentra en 63%, casi todos van a la primaria (95%), pero solo la mitad cursa el nivel básico y uno de cada cuatro logra estudiar a nivel diversificado. En las evaluaciones que se han realizado local e internacionalmente muestran que el aprendizaje de los alumnos es muy pobre. Adicionalmente, los estudiantes no se están formando para lo que demanda el siglo XXI, no solo hay deficiencias para que aprendan lectoescritura y matemática, sino que no tienen conocimientos de otras materias y carecen en su mayoría de habilidades blandas y digitales. En la era de la información y el conocimiento el rol de maestro debe ser el de un mentor y los alumnos requieren de recursos y dispositivos modernos. Después de la pandemia del Covid-19, quedó claro lo obsoleto y centralizado que es el sistema. En los últimos años, el 81% del presupuesto devengado por el Mineduc se destina para pago de salarios y el resto lo consume la refacción escolar y el seguro. Hay muy pocos recursos para innovar.

Luego de la presentación, pasamos a una interesante discusión con los asistentes del seminario donde se hicieron una serie de propuestas. Les preocupó mucho la situación. Uno de ellos comentó que venía de San Marcos y que su padre y madre eran maestros del sector público. Su padre fue director y siempre veló por la excelencia académica, la actitud positiva y el trabajo conjunto con los padres de familia. Por esta razón, hizo énfasis en la importancia de la vocación del servicio de los maestros, un sistema de reclutamiento por mérito y la carrera magisterial. Impactó el poder que ha adquirido uno de los sindicatos en detrimento del aprendizaje -un ministerio centrado en maestros y no en los alumnos-.

Surgió la idea de administrar de forma distinta el dinero para la formación inicial y continua de los profesores; que instituciones privadas participen y den libertad a los estudiantes y maestros para que escojan. Otro agregó que estas instituciones podrían estar acreditadas previamente para no perder calidad, además es importante evaluar el aprendizaje constante de los alumnos. Otro propuso ampliar la competencia para lograr mayor calidad y darles los recursos al alumno y sus padres para que escojan el establecimiento educativo. También se refirieron a que Intecap amplíe la cobertura del nivel diversificado para que exista más formación técnica. Y, para lograr la calidad, hacer una verdadera transformación educativa en los contenidos, tomando en cuenta las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y crear los incentivos para que los maestros “se pongan las pilas”. Una jovencita exhortó al Mineduc a tomar en cuenta las artes como parte de la formación tanto de los docentes como de los alumnos.

Nos estamos quedando muy atrás. ¡Es indignante! Lo que ha involucionado el sistema educativo en esta década tendrá grandes repercusiones en el desarrollo de los guatemaltecos. Es momento de hacer un cambio y con coraje enfrentar los grandes retos para lograr más y mejor educación para todos. ¿Qué opina de la educación en Guatemala? ¿Cómo lograr que los maestros sean contratados por capacidad? ¿Cómo reglamentar los pactos colectivos del sector público en beneficio de los ciudadanos?

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