“Ya les tocaba”

Luis Felipe Valenzuela
"El golpe propinado a los Alejos no sorprendió a nadie. Pero se sintió donde más se necesitaba. El miedo se esparció de inmediato e hizo que los nefastos temblaran. Y aunque el contrataque ya se está notando por medio de acciones desafiantes, veremos cuánto logran aguantar. El pulso está planteado. Los más inteligentes sabrán sumarse al lado correcto antes de que sea tarde. Y hablo de los inteligentes que aún pueden cambiar de bando".

Es acertado el abordaje que Estados Unidos hace en su intento por detener la migración irregular desde el Triángulo Norte. Su enfoque actual es estratégico, no coyuntural. Se fija en las causas y no solo en los efectos. Usa el tono diplomático, pero a la vez emite mensajes demoledores. Fue obviamente deliberado comunicar la “muerte financiera” dictada contra Gustavo Alejos y “Felipao” pocas horas antes de la reunión virtual entre la vicepresidenta Kamala Harris y el mandatario Alejandro Giammattei. Sorprendió a muchos, también, que la Casa Blanca decidiera transmitir en directo dicha plática, pese a que aquí se hiciera lo posible por mantenerla ajena a los ojos (y los oídos) de la gente. La que sí se sostuvo en privado fue la charla con los representantes de la sociedad civil. Está claro que Harris no quiere improvisar ni dejar cabos sueltos. Me alegra sobremanera la visión de destinar fondos para ayuda humanitaria de emergencia, haciendo hincapié en que la asistencia no se quede en el camino, ya sea por intermediarios fallidos o por ejecutantes ladrones.

Es alentador, además, que el imperio se tome la molestia de integrar a su diagnóstico las voces de actores diversos. No veo lúcido ni oportuno que tal cosa se critique con tanta furia en las redes sociales. A la embajada de Estados Unidos no le falta información. Menos ahora. Es un error pretender deslegitimar a los interlocutores por su ideología. Asimismo, considero equivocado celebrar antes de tiempo, si lo que se espera es que el Departamento de Estado nos resuelva los problemas. Hace años debió ponernos en alerta la infernal ruta a la que se exponen los migrantes con tal de encontrar trabajo y salvar a sus familias. El norte no es una ganga. El norte es, hace mucho, lo único que queda para no morir de hambre. Es vergonzoso que el país se mantenga a flote basado en las remesas que envían heroicamente nuestros connacionales. No podemos seguir así. Y, sin embargo, como dijo el exvicepresidente Eduardo Stein, no todo puede ser resuelto solo con estímulos económicos. “Es indispensable abordar el tema de la infección de nuestra institucionalidad por parte del crimen organizado”, afirmó. Intuyo que, por las buenas o por las malas, tendremos que entrar en el aro del respeto por la ley. Ese que tanto irrita a aquellos acostumbrados a comprar impunidad y a repartir privilegios.

El golpe propinado a los Alejos no sorprendió a nadie. Pero se sintió donde más se necesitaba. El miedo se esparció de inmediato e hizo que los nefastos temblaran. Y aunque el contrataque ya se está notando por medio de acciones desafiantes, veremos cuánto logran aguantar. El pulso está planteado. Los más inteligentes sabrán sumarse al lado correcto antes de que sea tarde. Y hablo de los inteligentes que aún pueden cambiar de bando. Porque hay otros que solo podrían hacerlo como “colaboradores eficaces”, lo cual ya es otra categoría. Tiene razón la doctora Ana Isabel Prera cuando pone en duda que sean muchos los que quieran realmente retar al imperio durante un tiempo prolongado. Llegará el momento en que únicamente lo harán aquellos que ya no tengan nada que perder. Y eso es peligroso. La violencia en Guatemala sigue siendo un recurso. Dios quiera que no lleguemos a eso.

Es inevitable que la pandemia también juegue su papel en este episodio. Incluso podría favorecer los intereses de los impresentables si la tragedia se vuelve descomunal. Sería una muy efectiva manera de desviar la atención. Ojalá no suceda.

Así como el triunfo electoral de Donald Trump trajo tantos retrocesos entre 2016 y 2020, los primeros 100 días de Joe Biden encienden luces de esperanza prácticamente en todas las áreas. La idea de apoyar a los agricultores centroamericanos afectados por el cambio climático es decisiva en el manejo del inmediato plazo. Las menciones acerca de la débil gobernanza y la insaciable corrupción no se quedan atrás. Hay detalles que no precisan de mayor explicación.

He aquí un ejemplo: Esta es la hora en que no hay pronunciamiento ni comentario de la Corte Suprema de Justicia en cuanto a los sancionados con la “Ley Magnitsky”. Me refiero a esa misma Corte Suprema de Justicia que no permitió en varias ocasiones retirarle la inmunidad a Felipe Alejos para que la FECI pudiera investigarlo. No quiero imaginar las noches de insomnio que han de estar sufriendo esos magistrados. Y junto con ellos, varios congresistas. Y quién sabe cuántos más de los que integran el multidisciplinario pacto de corruptos. Me aventuro a pensar que no se han limitado a tomar solamente ansiolíticos. Algún medicamento para controlar los desórdenes gastrointestinales habrán añadido al tratamiento. Ya les tocaba.

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