Se necesita valor para ser uno mismo

Mayra Gabriel
“Empezó a correr un gran año incierto lleno de nuevas oportunidades. El año de la transición para quien así lo desee. Un año para desaprender lo que no nos ha dejado ser libre y feliz. Un año para soltar todo lo que no nos hace feliz. A desaprender todo aquello que nos ha atado a vivir una vida que no es la que realmente deseamos para sentirnos libres y poder decir ‘estoy y me siento viva’”.

Aprovecho una oportunidad, que sé, sigue con una experiencia nueva y que seguro me llevará a la aventura de seguirme conociendo si así lo elijo.

¡Qué mejor trabajo que conocerse y amarse a sí mismo! Ayer, escribí un texto y por tema de redes no lo logré enviar. Podría entonces, sentir eso de dos formas. Decirme, ¡ala, qué mala suerte que perdí la oportunidad de enviarlo! O, mejor aún, ¿tal vez lo que había escrito ayer no es con el mismo sentimiento como lo que escribo hoy? Lo importante es que está saliendo de mí, de una forma auténtica, sincera, honesta, con mi verdad. Sin ser copia de nada ni de nadie. Entendiendo qué expreso y para qué.

El testimonio de una sobreviviente de cáncer linfático con muerte clínica y que regresó a la vida, Anita Moorjani, me ha hecho sentir lo importante de seguir con su objetivo. Enseñarle a la humanidad que aprenda a “ser uno mismo”. A quererse antes que a nadie, bueno después de Dios o el Ser Supremo al que se crea, obvio. Para mí, Él siempre va de primero. Y tener claro que todas las cosas nos pasan para algo

Es cierto, se necesita valor para ser uno mismo. Necesito estar consciente para identificar la estructura familiar, religiosa o social donde crecí, y en algún momento importante de mi vida tomé conciencia y elegí construir mi propia estructura para realmente vivir la vida como yo la he querido vivir y sentir. Ser libre. Tener esa conciencia más abierta para disfrutar con libertad y emoción aquellas experiencias que he deseado sentir y tener. Una vida física tenemos, con este cuerpo o estuche actual, y he aprendido a desaprender un montón de creencias que no me dejaban ser yo misma. Hoy, después de mucho trabajo interno, estoy convencida de ser yo misma.

Hoy soy gracias a lo que mi pasado me ha permitido vivir. Por eso, siempre digo que mi nombre es mi marca. Hoy soy una historia llena de historias donde, gracias a lo que he vivido, experimentado y elegido aprender de ellas, puedo decir, que yo soy un ser que se ama y se aprueba. Porque, además, no solo quiero existir, quiero vivir y tener esa esperanza de recibir con los brazos abiertos todo aquello nuevo que me enriquezca mi ser interior. Y tú, ¿por qué camino vas?

Empezó a correr un gran año incierto lleno de nuevas oportunidades. El año de la transición para quien así lo desee. Un año para desaprender lo que no nos ha dejado ser libre y feliz. Un año para soltar todo lo que no nos hace feliz. A desaprender todo aquello que nos ha atado a vivir una vida que no es la que realmente deseamos para sentirnos libres y poder decir “estoy y me siento viva”. ¿Estamos viviendo con nuestra verdad o con la de alguien más? ¿Estamos sintiendo y siguiendo nuestra verdad interior para reconectarnos con nuestra esencia pura? ¿Estamos viviendo como realmente queremos?

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