No es el año, es la actitud

Mayra Gabriel
Por: Mayra Gabriel

Luego de vivir el año 2020 como un año de mucho aprendizaje, de muchas sensaciones mezcladas, porque tuve el privilegio de ayudar a mi mamá en su transición y desocupar su apartamento al 100%, preparé y recopilé mis escritos para poder organizar mi página personal y elegir cuáles estarán en el libro “Jueves con Mayra”, también empecé muchos otros proyectos y les inyecté mi energía.

En fin, un año especial para reconstruirme quedándome en casa y donde esa fatiga pandémica, que puedo confirmar, nunca fue parte de mi vida; mi actitud ganó y floreció.

El toque final, el 31 de diciembre, último día de 2020, fue igual o más opacado que el resto de los días. La pasé en la playa del Pacífico donde estuve muy bien acompañada. Amaneció y anocheció totalmente nublado. Luego de haber tenido flamantes atardeceres, este último día de diciembre, además de haber tenido un chipichipi de lluvia, ni siquiera vimos el sol, mucho menos pudimos tener el privilegio de ese tan esperado último atardecer del año.

Un gran mensaje del universo para seguir enseñándome quién realmente tiene el control y de qué se está tratando todo esto que nos rodea. Un mensaje clarísimo, donde leo que lo más importante es vivir y disfrutar el presente, tal y como sigo recibiendo un regalo de vida, con salud.

Dicen que, para ganar, primero hay que perder. Leo, oigo y he aprendido que no hay crecimiento sin sufrimiento. Ahora sé y comprendo perfectamente que, de cada experiencia que he vivido y aprovechado, obtengo sabiduría. Una sabiduría que elijo tener para aprender, crecer, enseñar e identificar el rumbo de mi vida a mi manera, tal y como lo quiero vivir y sentir, con la libertad que merezco expresar sin ningún tipo de límite social.

En este fin de año, la mayoría de los mensajes que recibí fueron que este año 2021 te traiga lo mejor, que este 2021 sea diferente, que este 2021 blablabla de buenos deseos, etc.

Pero sabe, en realidad no es el año, es la actitud con la que usted o yo recibamos cada uno de los mensajes, experiencias o todo eso que pasa a nuestro alrededor o, como yo le llamo, en mi autopista de vida.

Nadie más que yo soy responsable de transitar mis días o mis noches, ya sea en autopistas, calles nacionales asfaltadas o de tierra, rectas o con curvas; al final, soy yo misma la que elegiré la actitud para que fluya mi vida, para resolver esos tropiezos naturales que me fortalecen más porque esas emociones y sentimientos estarán más sólidos, me ayudarán a soltar personas o planes que no me dejan avanzar en mi crecimiento como persona.

Este 2021 es un año desafiante, en el que el gran despertar de conciencia será para quien así lo decida. Un año en el que es importante vivir con una gran honestidad emocional, que me dará más oportunidad de seguir aprendiendo a expresarme libremente, a ser yo misma para tener ese coraje de dar a conocer lo que pienso y siento, de llorar libremente y sin limitación.

En este año seguiré fortaleciendo mi propia estructura de vida y siendo coherente en lo que digo y hago, pues esto me dará más optimismo en mi vida. Este año es un año de actitud para desarrollar mis acciones.

Quiero compartirle lo que siento, lo que he aprendido, porque es parte de las leyes del universo no quedarme con lo que aprendo. Estoy transitando por la vida con muchas oportunidades y estoy viviendo con mucha fe e ilusiones que me darán más vida. Basta con que me vean a los ojos para saber que soy honesta, soy clara, tengo conmigo a mi mejor compañía, yo misma que me amo y me apruebo.

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