Elijo ser yo misma

Mayra Gabriel
“Trato de transmitir y compartir la razón por la que ella eligió regresar al mundo terrenal, expresar el mensaje de ser y recibir el amor”.

Por: Mayra Gabriel

Hace unos días estaba en el salón de belleza lavándome el pelo y peinándomelo cuando Vilma, la señorita que siempre me atiende, me dijo: “A usted, que le gustan este tipo de cosas, tal vez le interesa ir a este taller”. “¿De quién es?”, pregunté. “A ver, enséñemelo porfa”. Y me mostró un anuncio del taller que venía a dar Mabel Katz, una oradora que trasmite el mensaje del Ho’oponopono, un arte ancestral hawaiano de resolución de problemas.

Desde el momento en que me contó sobre Mabel Katz, me puse a oír sus charlas y entrevistas por YouTube, me gustó mucho su mensaje. Realmente, transmite un sentir de dejar ir los eventos que no nos ayudan a ser mejores, a darle paso a algo nuevo y mejor para nuestro crecimiento como personas. Cada día me fui interesando más en oírla y, de paso, sentir mi interés por ese arte y su fácil mensaje de soltar y confiar para seguir adelante viviendo el momento presente.

Entre las charlas que oía, en algún momento mencionó a Anita Moorjani y su testimonio de vida plasmado en el libro “Muero por ser yo”. Un testimonio fenomenal que me envolvió en un tema que me encanta, la transición del alma y el cuerpo o, como muchos le llaman, la muerte.

La parte más importante de este testimonio es que ella, Anita, tiene una muerte clínica, y mientras que su cuerpo yacía en coma con un cáncer linfático de cuatro años y con un peso de 90 libras, su alma estaba en una dimensión acompañada del alma de su papá, que había muerto 10 años antes, y el alma de su mejor amiga que había partido tres años antes también por un cáncer.
Anita tenía que tomar una decisión muy importante, pasar el umbral y ya no regresar a su cuerpo físico o regresar al mundo terrenal con un único mensaje y con un cuerpo totalmente sano del cáncer. Y ¿qué cree usted, amigo lector, que eligió? ¿Y cuál era ese mensaje tan importante por el que ella tenía que regresar, para poderlo compartir a la humanidad? Pues el de dar el ejemplo, compartir y serse fiel a uno mismo.

Es impresionante ver cómo una cosa siempre nos lleva a la otra. El universo confabula para que todo nos salga bien, todo es cuestión de creerlo. Soy seguidora total de Anita Moorjani y por todos mis medios, además de mi ejemplo, trato de transmitir y compartir la razón por la que ella eligió regresar al mundo terrenal, expresar el mensaje de ser y recibir el amor, de aprobarse y quererse a sí mismo para poder recibir los regalos del universo, de dejar de echarnos culpas y aprender a amarnos a nosotros mismos, ya que la vida es un regalo y hay que vivirla sin miedo, con alegría.

“La vida debe de ser alegre, se supone que debemos tratar de encontrar nuestra alegría y las cosas que nos la proporcionan, porque la vida hay que vivirla sin miedo”, dice Anita Moorjani.

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