Innovación y tecnología

María del Carmen Aceña
"Los centros de investigación son importantes. Pueden acelerar el cambio, ser los catalizadores de la transformación y lograr hacer las reformas para contar con ‘un buen gobierno'".

Ante la pandemia de Covid-19 en el CIEN hicimos una serie de estudios. Lo que llamó la atención fue cómo el avance de la tecnología afectó positivamente dos áreas en los diferentes países analizados: a) El desarrollo de las interacciones entre los ciudadanos y el gobierno, b) Mejores decisiones por parte de los gobiernos.

Si vemos el caso de los “trámites” como una forma de interacción entre ciudadanos y el gobierno -por ejemplo, sacar una licencia, solicitar un permiso, pagar impuestos o inscribirse en un servicio público-, según el BID, en los países de Latinoamérica, con excepción de Uruguay, México y Brasil, más de la mitad de los trámites no pueden iniciarse en línea y la mayoría de los países exigen presencia física de los ciudadanos para completarlos. Sin embargo, en la Unión Europea 8 de cada 10 trámites se pueden empezar y completar en línea.

Situación particular en Guatemala, con el mayor número de trámites gestionados por el gobierno a nivel central en la región latinoamericana, 5 mil, y apenas el 2% se puede completar en línea. En redes sociales algunos compartían que los trámites más engorrosos en el país son las licencias de construcción, permisos sanitarios, procesos con la SAT y la mayoría comentó que los procedimientos con el Organismo Judicial.

Mientras que en muchos países, sus habitantes estaban en sus casas y podían usar la tecnología para iniciar y completar sus trámites usando sus teléfonos y computadoras, los guatemaltecos debían exponer sus vidas y las de sus familias, haciendo colas, muchas veces sin resultados.

Respecto al área “mejores decisiones de parte de los gobiernos”, encontramos que los países que hicieron un uso eficiente de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC), cruce de datos y la aplicación de pruebas masivas fueron los que lograron mantener un mayor nivel de actividad económica junto con niveles controlados de contagios por Covid-19. Esto, apoyado por otros factores como la cultura, demografía y capacidad sanitaria. En Guatemala, no contábamos con un registro único de beneficiarios, se desconocía las personas que trabajaban en el sector informal, el censo realizado en 2018 no había sido actualizado y lo más complejo es que existía muy poca comunicación entre distintas instituciones del sector público y pocos sistemas estaban conectados. Y, a pesar de haber aprobado más de Q14 mil millones para programas sociales, pasaron varios meses sin poder implementarlos por falta de sistemas.

La pandemia ha revelado que nuestro gobierno está obsoleto y que se ha invertido muy poco en su transformación. A pesar de contar con proyectos de gobierno abierto y electrónico, aún nos toca un gran trecho por recorrer. Debiéramos de aspirar a un gobierno digital que esté al servicio de los ciudadanos, donde existe comunicación de ambas vías.

La última Encuesta de Gobierno Electrónico de las Naciones Unidas, que evalúa el desarrollo del gobierno digital de 193 Estados miembros, muestra que 13 de los 19 países en Latinoamérica están por encima del promedio (0.6 de 1), pero hay seis países que están por debajo. Lamentablemente, Guatemala es uno de estos, con 0.52.

Este estudio también señala que muchos países fueron innovadores y han tenido buenas respuestas ante la pandemia; sin embargo, el Índice de Competitividad Global muestra un bajo nivel del ecosistema para innovar en la región de América Latina y el Caribe, ya que se encuentra en el quinto lugar de seis regiones, con 34 puntos de 100. Guatemala tiene un puntaje de 31.5.

Ante la situación, como centro de investigación, hicimos una propuesta de desarrollo para el país post Covid-19, donde la innovación y tecnología son un eje trasversal (bit.ly/2EdbkqC). Estamos convencidos de que la pandemia es una oportunidad para modernizar Guatemala y evolucionar a una sociedad moderna, comunicada y además próspera y sana.

Identidad digital, portal de datos abiertos, trámites mejorados en línea, acceso a internet, telemedicina, educación virtual, teletrabajo, banda ancha, inteligencia artificial y análisis de datos son los temas que debiéramos estar discutiendo.

Imperante crear un ecosistema adecuado de innovación, razón por la cual es importante armar discusiones entre empresarios, académicos, jóvenes, emprendedores y gobierno para que juntos podamos cocrear una política y un ambiente de innovación para un nuevo futuro para Guatemala.

¡La pandemia vino para quedarse, pero la tecnología está allí para usarse! Debemos avanzar rápidamente en reformar y modernizar nuestros gobiernos, mejorar procesos e introducir las TIC en la sociedad lo más pronto posible.

Los centros de investigación son importantes. Pueden acelerar el cambio, ser los catalizadores de la transformación y lograr hacer las reformas para contar con “un buen gobierno”: eficiente, eficaz, efectivo, transparente y al servicio de los ciudadanos.

Nosotros estaremos cooperando en Guatemala con la Comisión Presidencial de Gobierno Abierto y Electrónico (GAE) y deseamos algún día alcanzar a Uruguay en Latinoamérica, Estonia en Europa o Corea del Sur en Asia. ¡Miremos en esta crisis una gran oportunidad! ¿Cómo convertirnos en un país innovador? ¿Está de acuerdo en democratizar el acceso a la tecnología? ¿Cómo impulsamos el cambio?

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