La receta del chef: “reforma constitucional”

José Carlos Sanabria
“Los tres ingredientes indispensables son: El diseño del mecanismo de designación de jueces, el período de su ejercicio y un sistema de carrera judicial”.

El Congreso de la República aún no ha cumplido con la resolución de la Corte de Constitucionalidad (CC) que manda a elegir a magistrados a las Salas de Apelaciones y a la Corte Suprema de Justicia, en la que los diputados deberán razonar su voto a viva voz y excluir a los candidatos que fueron señalados en la investigación que presentó el Ministerio Público.

La elección de las Cortes está inmersa en una compleja crisis política, generada por diversas acciones de actores que están cada vez más coordinados y articulados con el objetivo de cooptar el sistema de justicia y otras instituciones, para que en el país prevalezca un sistema de impunidad y corrupción.

La elección de las Cortes es un episodio más de esta serie que coloca en una situación crítica a la institucionalidad democrática. Estos actores no descansan y en algunos momentos dejan entrever que tampoco tienen límites. Incluso han llegado al extremo de desobedecer abiertamente las decisiones tomadas por la CC.

“Los tres ingredientes indispensables son: El diseño del mecanismo de designación de jueces, el período de su ejercicio y un sistema de carrera judicial”.

El escenario es bastante incierto: “Como dirían en mi pueblo, todavía falta que corra mucha agua bajo el puente”. En este momento es muy difícil llegar a determinar el rumbo que tomará y al puerto al que llegará la crisis política. Ojalá, por el bien de la institucionalidad y la democracia, no sea a uno en donde se logre el objetivo de cooptar el sistema de justicia.

No obstante, mientras se realiza la elección, hay un debate que está siendo desplazado y que tiene importancia en este contexto: Discutir las alternativas de reforma institucional para corregir los problemas que tiene el sistema de justicia. La misma CC, en la resolución, consciente de que más allá de elegir jueces se necesita una reforma constitucional, invita a que el Congreso la impulse.

Desde una perspectiva estructural, un poco abstraído de la dinámica que tomará la crisis política, no podemos dejar por un lado esta importante discusión. Afortunadamente, en este aspecto hay experiencias, propuestas de reformas e incluso iniciativas de ley que tienen diferente grado de avance en el proceso legislativo, que pueden ser el punto de partida para la discusión.

No partimos de cero. Solo tenemos que desempolvar unos cuantos documentos. La receta está hecha desde hace varios años. Falta revisar algunos ingredientes y fases de la preparación, pero, en esencia, no hay mucho que discutir. En alguna medida, esto pasa por una reforma constitucional acotada y una serie de reformas a leyes ordinarias.

Los tres ingredientes indispensables de la receta “reforma constitucional en materia de justicia” son: El diseño del mecanismo de designación de jueces, el período de su ejercicio y un sistema de carrera judicial. Hay otros ingredientes, sin duda, pero estos son los fundamentales.

Por ello, es importante empezar a tejer los acuerdos necesarios entre los actores políticos y sociales para llegar a una “receta” consensuada y que corrija los problemas de fondo del sistema de justicia. La apuesta es una reforma constitucional que permita modelar una justicia con jueces autónomos e independientes, no jueces que deban favores y que los paguen en sus funciones. Un sistema de justicia que no esté cooptado por intereses que vulneren la independencia judicial. Un sistema de justicia autónomo e independiente. ¿Qué opina usted?

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