La pandemia, una oportunidad para el desarrollo de Guatemala

María del Carmen Aceña

Ante un fenómeno tan extraño como la pandemia de Covid-19, el CIEN decidió realizar una serie de estudios para entender y aprender. Inicialmente se analizaron las respuestas de otros países, luego los programas aprobados en Guatemala para hacerle frente a este reto y por último proponer una ruta hacia el desarrollo para el país.

Cuando se habla de volver a la normalidad, realmente sería regresar a “peor de lo mismo”. Los indicadores del país previo a la pandemia señalaban grandes desafíos. Una gestión pública engorrosa, llena de trámites, ineficiente y poco transparente. Un servicio civil obsoleto que no contrata ni retiene a los mejores funcionarios. Un sistema de salud que no cuenta con el primer nivel de atención para los habitantes, desarticulado y burocrático. Un Ministerio de Educación que en los últimos 10 años ha casi triplicado su presupuesto y la cobertura educativa y calidad del aprendizaje se han quedado estancadas. Una economía dependiente de las remesas y que cada vez cuenta con menos oportunidades para generar empleo formal. Un sistema de justicia criminal que logra apenas atender una tercera parte de los casos que le ingresan y una seguridad ciudadana que ha avanzado en temas de violencia homicida, pero aún no disminuyen las extorsiones y otros delitos, que mantienen a la población con temor. Un sistema penitenciario colapsado; adicionalmente, no se cuenta con buenos sistemas de información ni bases de datos confiables, lo que dificulta tomar decisiones basadas en evidencia y en cifras confiables.

Ante esto, el CIEN la semana pasada presentó una propuesta para un cambio radical en el país luego de superar la pandemia. Se ve en esta crisis una gran oportunidad para visualizar un nuevo país, transformar la gestión pública y brindar servicios de calidad a los guatemaltecos.

“Realmente, Guatemala tiene un gran potencial y si cambiamos la ruta, poniendo en práctica principios como la honestidad, el mérito y la eficiencia, y se cuenta con un plan definido, basado en una visión compartida, podemos cambiar nuestro destino”.

Inicialmente, se señala que, así como el nuevo coronavirus vino para quedarse, la tecnología está disponible para usarse. Muchos de los países estudiados han logrado afrontar de mejor manera la situación al contar con gobiernos y sociedades que están digitalizados. Es crucial usar las tecnologías de información y comunicación (TIC) como herramienta de transformación para mejorar la administración pública, contar con datos oportunos y además integrar las preferencias de los ciudadanos en los servicios públicos. Para ello, se necesita diseñar una hoja de ruta con participación de distintos sectores que incluya como mínimo un plan para lograr la identidad digital, aceptación de la firma electrónica, información fidedigna, datos abiertos y el acceso de internet para todos. Esto lograría ganar la confianza del ciudadano y avances significativos en beneficio de todos los habitantes.

Debe haber un sentido de urgencia para mejorar la gestión pública que contemple abordar el presupuesto del Estado de forma integral, lograr un sistema de adquisiciones eficiente, modernizar la Contraloría General de Cuentas y reformar el sistema de servicio civil basado en mérito y excelencia. Tanto la información y la tecnología como la gestión pública son ejes trasversales que, si no mejoran, difícilmente se tendrán resultados en las áreas sustantivas como salud, educación, economía y seguridad.

En salud y nutrición se recomienda abordar de manera sistémica la salud y coordinar con otros sectores a fin de contribuir a mejorar los determinantes del entorno. Posicionar a la persona en el centro del diseño de las intervenciones. Utilizar la transformación digital como la orientación de la reingeniería que requiere el Ministerio de Salud Pública, especialmente para contar con un sistema de información confiable que permita definir canastas de atención estratificadas y desarrollar plataformas de entrega de estos servicios.

“Cuando se habla de volver a la normalidad, realmente sería regresar a ‘peor de lo mismo’. Los indicadores del país previo a la pandemia señalaban grandes desafíos. Una gestión pública engorrosa, llena de trámites, ineficiente y poco transparente”.

En educación y tecnología es urgente elaborar una estrategia de educación virtual que contemple metodologías innovadoras aprovechando los medios tecnológicos y que incluya la capacitación de los maestros. Fortalecer a los directores de los centros educativos y a las Organizaciones de Padres de Familia (OPF) para ir buscando una administración descentralizada. Además, es urgente contar con un sistema de reclutamiento del docente con las competencias y las capacidades que demanda el siglo XXI.

En el área económica, se recomienda implementar protocolos de reapertura y al mismo tiempo dotar de insumos y capacitación a todos los actores económicos para facilitar su cumplimiento. Alinear la política fiscal, monetaria, comercial y laboral para priorizar el empleo y facilitar la reincorporación de las empresas golpeadas por la pandemia. Es muy importante reducir al mínimo la regulación económica incorporando la firma electrónica y otros elementos para lograr mayor efectividad.

En seguridad ciudadana y justicia criminal se considera necesario contar con una estrategia para la Policía Nacional Civil que permita prevenir los delitos que puedan darse al finalizar el confinamiento. Aprovechar la tecnología para contar con un sistema de información que permita elaborar un plan estratégico integral para el sector. Es urgente diseñar e implementar un plan para deshacinar los centros penitenciarios, que contemple usar el control telemático, revisar el estatus de los privados de libertad y construir nueva infraestructura.

Realmente, Guatemala tiene un gran potencial y si cambiamos la ruta, poniendo en práctica principios como la honestidad, el mérito y la eficiencia, y se cuenta con un plan definido, basado en una visión compartida, podemos cambiar nuestro destino. El momento de la transformación del país es ahora o nunca. ¿Tiene claridad de la situación del país? ¿Hacia dónde vamos? ¿Confía en el gobierno?

 

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