¿Quiénes ganan y pierden con el seguro escolar?

Una de las principales banderas de este gobierno fue promover la contratación de un seguro de salud privado para atender a los estudiantes de centros educativos públicos a nivel nacional.

Es claro que el sistema de salud pública tiene dificultades, en términos de cobertura y calidad, para atender las demandas de los estudiantes a nivel nacional.

No obstante, la solución de un seguro privado no es la adecuada.

Además, la actuación de las autoridades deja en el ambiente serias dudas de los intereses que motivaron la contratación de este servicio y recuerda tristes historias de corrupción.

No hay que ir muy lejos en el tiempo. Algunos indican que el seguro escolar se convierte en la “agüita mágica” de este gobierno.

Hay varios aspectos que evidencian que la decisión no fue la mejor ni la más acertada. Por un lado, las autoridades no realizaron un estudio que permitiera analizar e identificar las opciones que podrían implementarse para brindar salud a los estudiantes. Realizar un debate y una discusión pública en la que se pusieran estos aspectos sobre la mesa era necesario.

No existe un estudio de política pública, menos uno financiero que nos permita identificar si esta es la mejor opción. Es responsabilidad de las autoridades manejar los recursos de manera transparente y con criterios de eficiencia y eficacia.

Las autoridades están obligadas a dar explicaciones no solo políticas, sino también técnicas y financieras sobre la pertinencia, viabilidad y los beneficios y soluciones que este seguro les traerá a los niños y niñas de este país.

Que den respuestas claras a: ¿Cómo desarrollaron el proceso de adjudicación? ¿Por qué no realizaron un proceso de licitación desde el Ministerio de Educación (Mineduc)? ¿Por qué si los beneficiarios están en todas las escuelas del país el seguro no tiene cobertura nacional (con una red de médicos, hospitales y farmacias)? ¿Qué diferencia existe entre pagar un seguro de salud privado y fortalecer el sistema de salud a nivel nacional a corto, mediano y largo plazo?

Este tipo de acciones, lamentablemente, debilitan a la institucionalidad pública, que termina perdiendo, y a su vez afecta la capacidad para brindar servicios públicos a nivel nacional. Por un lado, pierde el Mineduc porque tuvo que trasladar Q200 millones de su presupuesto y desfinanciar actividades sustantivas.

Es obvio que al Mineduc no le sobran recursos, sino todo lo contrario; es necesario aumentar el financiamiento público en educación para asegurar no solo la cobertura sino la calidad de la educación en el país. Termina siendo un contrasentido.

Además, también pierde el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social porque se regalan recursos públicos en lugar de buscar fortalecer el sistema de salud pública. Se desaprovecha una valiosa oportunidad para encontrar las vías que permitan aumentar la cobertura y mejorar la calidad de los servicios de salud pública a nivel nacional para que atienda a los estudiantes y a las personas que lo requieran.

Con el seguro escolar terminamos perdiendo todos: Los niños y las niñas, que tendrán un seguro con poca cobertura y sin beneficios; pierde el sistema de salud y el de educación del país; y una vez más los ciudadanos, porque los recursos públicos se terminan regalando en contratos cuestionables en los que se beneficia a los contratistas y, por supuesto, unos cuantos. ¿Qué opina usted?

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