La importancia de conocer las leyes y exigir su cumplimiento

“Estamos conscientes que la situación es difícil y que existen mil retos por superar, que nadie pudo haber previsto una crisis como la que estamos viviendo”.

La importancia de conocer las leyes y exigir su cumplimiento

Decía Montesquieu que el ciudadano ideal es aquel que conoce las leyes que lo rigen y que tiene tal respeto por ellas que prefiere sacrificar sus propios intereses antes que infringir alguna norma. Aunque esto nos pueda parecer el colmo de la candidez, todos estamos llamados, como ciudadanos, a conocer las leyes, sobre todo para que no nos sorprendan en la ignorancia cuando suceden situaciones extraordinarias como las que estamos viviendo a raíz del Covid-19.

En esta coyuntura ha cobrado merecida importancia el tema de la energía eléctrica, aún más cuando los consumos de los ciudadanos se dispararon al alza y luego del anuncio del posible impago que se cierne sobre la cadena de suministro que ha anunciado la Empresa Eléctrica de Guatemala, S. A. –EEGSA–.

“Estamos conscientes que la situación es difícil y que existen mil retos por superar, que nadie pudo haber previsto una crisis como la que estamos viviendo”.

Ante estos sucesos ha surgido un cúmulo de acusaciones en todas direcciones, desinformación y mucha mala información, causando confusión y reacciones en la población que pudieran evitarse con un adecuado conocimiento básico de cómo funciona el subsector eléctrico en Guatemala. Así, el objetivo de esta columna es poner en contexto al lector sobre el papel que la Comisión Nacional de Energía Eléctrica –CNEE– debe jugar en estas circunstancias, tomando en cuenta que la Ley General de Electricidad y su Reglamento fueron diseñadas para funcionar en circunstancias normales y nadie pudo prever un suceso históricamente extraordinario desarrollado como el de las últimas semanas.

Rodrigo Fernández Ordóñez, director presidente de CNEE Rodrigo Fernández Ordóñez, director presidente de CNEE / Cortesía

La Ley General de Electricidad crea a la CNEE en su artículo 4, definiéndola como un órgano técnico del Ministerio de Energía y Minas con independencia funcional y le asigna la función de cumplir y hacer cumplir la ley y sus reglamentos en materia de su competencia, proteger los derechos de los usuarios y prevenir conductas atentatorias contra la libre competencia, así como definir las tarifas de transmisión y distribución sujetas a regulación. En este sentido la CNEE, por ser una institución del derecho público, está llamada a actuar en el marco de su competencia y restringirse a las acciones que tiene por ley permitidas a realizar. De lo contrario, se estaría incurriendo en abuso de poder, situación que es constitutiva de delito.

Ante este marco restrictivo que delimita con toda claridad el campo de acción de la CNEE, queda claro que su accionar debe regirse al mismo y es compromiso de quienes laboramos en ella, ante la población de Guatemala, que hemos velado y lo seguiremos haciendo para que se cumpla la ley y sus reglamentos, sin excepciones, con la más alta calidad técnica y profesional que la población se merece de los funcionarios públicos.

Por eso invitamos a la población en general a que consulte la página web de la CNEE para enterarse de lo que puede o no puede hacer la Comisión para que con base en ese conocimiento se nos exija en consecuencia.

En el sector eléctrico inciden otras instituciones, como el Ministerio de Energía y Minas, que juega un importante papel como ente rector del sector energético y el Administrador del Mercado Mayorista –AMM–, entidad por demás interesante que tiene asignada por ley garantizar la seguridad y abastecimiento de la energía eléctrica, así como la coordinación de la operación del sistema eléctrico.

Estamos conscientes que la situación es difícil y que existen mil retos por superar, que nadie pudo haber previsto una crisis como la que estamos viviendo, pero también estamos comprometidos con mantenernos en el exacto cumplimiento de las leyes y que las decisiones que emanen de este órgano técnico estén estrechamente apegadas a derecho.