Prudencia para esta etapa de la pandemia

Nos encontramos, en Guatemala, en una etapa de propagación acelerada, debemos ser muy prudentes.

Prudencia para esta etapa de la pandemia

Según el gobierno, la pandemia (Covid-19) se encuentra en el punto más crítico de la primera ola de contagios. En el CIEN estamos realizando una serie de estudios con el fin de que ante este desafío podamos recalcular una ruta para el desarrollo de todos los guatemaltecos. Ya estudiamos las respuestas que otros países tomaron ante la situación y la semana pasada realizamos un análisis de las medidas adoptadas hasta la fecha. Este estudio presenta tres bloques respecto a Covid-19: 1) Condiciones previas de Guatemala, 2) Medidas adoptadas para afrontar la situación y 3) El impacto económico.

¿Cómo se encontraba el país antes de la pandemia? Se tenía debilidades a nivel económico y de institucionalidad pública. El crecimiento económico en la última década fue de 3.8%. El gobierno anterior no realizó las reformas necesarias para generar más y mejores empleos, momento en el que se calculaba un déficit de empleo formal de 3 millones. A medida que pasaban los años, los guatemaltecos se habían vuelto más dependientes de las remesas familiares, en especial de Estados Unidos; estas representaron un 12% de la producción nacional el año pasado -cifra mayor a lo que los guatemaltecos tributamos-. Adicionalmente, el gobierno se empezó a endeudar, lamentablemente, no para invertir en proyectos innovadores y en la gente, sino para más burocracia y financiar pactos colectivos, llegando el gasto de funcionamiento a representar dos terceras partes del presupuesto.

Respecto a programas sociales, a pesar de que se han realizado esfuerzos como el Sistema Nacional de Información Social y se realizó el censo de población, no se cuenta con un registro único de beneficiarios, lo que dificulta el ayudar a las familias más necesitadas. Adicionalmente, en los últimos años el sistema de salud ha sido totalmente disfuncional. Carece de coordinación entre instituciones, no se cuenta con una estrategia para atender el primer nivel de atención en salud y la mitad de los niños padecen de desnutrición crónica. Se habían realizado esfuerzos para contar con suministros y medicinas en los hospitales; sin embargo, Guatemala es el país de América Latina y el Caribe que cuenta con el menor número de camas de hospital por cada mil personas (0.66) y el índice más bajo de número de médicos por cada mil habitantes (0.37). Por lo tanto, Guatemala venía con un bajo crecimiento económico, servicios públicos de mala calidad y una administración pública deficiente.

¿Cuáles medidas han sido adoptadas para combatir la pandemia? Debido a que no hay una vacuna, las acciones de urgencia implementadas se realizaron, por un lado, para minimizar la pérdida de vidas y, por el otro, para proteger los ingresos de las personas y las empresas. Priorizando la vida se han realizado varias medidas para reducir el contagio y fortalecer las capacidades sanitarias. Se fueron tomando acciones cada vez más drásticas como el confinamiento, cierre de fronteras, paro de servicios y comercio, restricciones de movilidad -hora y lugares- y prohibición de reuniones. También se fortalecieron las capacidades sanitarias (infraestructura, equipamiento e insumos) y se están habilitado hospitales temporales.

Respecto a las medidas para proteger los ingresos de las personas y las empresas, se aprobó un diferimiento de pagos durante tres meses de algunos servicios, se aprobaron subsidios y transferencias monetarias y en especie (Q9,530 millones), se crearon fondos para proveer de capital de trabajo a las empresas (Q3,380 millones) y diferimiento o exención del pago de impuestos y otras contribuciones dirigido a las empresas formales, entre otros. Se espera que a partir de mayo se concreten los programas de ayuda, aunque se vislumbran desafíos de diseño y gestión pública.

¿Cuál será el impacto económico de las medidas? A pesar de que el gobierno tomó medidas para la estabilidad macroeconómica y reducir el impacto negativo debido a la necesidad de liquidez que enfrentan las empresas y los hogares, se previene una baja del crecimiento económico para el año 2020 (entre 0.5% y -2.25%). El Banco de Guatemala opina que las remesas bajarán entre 11.5% y 6.5%. Además, dependiendo de la duración de las medidas, el Banco Interamericano de Desarrollo estima una pérdida entre 98 mil y 274 mil empleos formales. El Banco Mundial señala que el déficit fiscal podría pasar de -2.3% en 2019 a -4.2% en 2020.

Hay un consenso entre los expertos que la economía a nivel mundial decrecerá en 2020 pero que en 2021 podría ver una recuperación. Sin embargo, el principal supuesto para proyectar un repunte para el año entrante es que las medidas de confinamiento para todas las actividades económicas tengan una duración de cuatro a seis meses.

Nos encontramos, en Guatemala, en una etapa de propagación acelerada, debemos ser muy prudentes. Hemos pasado varios días encerrados, hemos hecho un gran esfuerzo económico y las cifras confirman que con relación a otros países no vamos tan mal, pero los siguientes pasos para flexibilizar las medidas de confinamiento y la apertura de servicios deben realizarse con mucha cautela y en forma ordenada. El cambio de hábitos, como lavarse las manos con agua y jabón, usar la mascarilla, guardar un distanciamiento social y resguardar a los mayores de edad es de gran ayuda. Sin embargo, debemos estar conscientes que si somos astutos en las próximas semanas lograremos menos contagiados y además una recuperación económica para el siguiente año. ¿Qué opina de los programas y medidas tomadas en el país? ¿Califica para recibir uno de estos programas? ¿Cómo prevenir a nivel individual y familiar el contagio?