En busca de un cambio para Guatemala

“Iniciamos el último mes del año, durante el cual... añoramos un mejor futuro”.

En busca de un cambio para Guatemala

Iniciamos el último mes del año, durante el cual celebramos, convivimos y añoramos un futuro mejor. Es comprensible que en Guatemala haya mucha frustración y que quienes siguen la política estén cansados que muchas cosas no se encaminen hacia el progreso.

Al nuevo gobierno, el statu quo de entrada le lanzó un contundente mensaje: “No podrás solo con un presupuesto desfasado, aquí te esperamos… Y pronto”. Ahora le tocará negociar -si así se puede llamar- con las distintas bancadas para que le permitan los recursos y cumplir mínimamente con sus propuestas de campaña y poder enfrentar los compromisos que los mismos políticos asumieron con anterioridad y le heredan, como los pactos colectivos, deudas, trabajadores y obligaciones contratadas a última hora, frente a una poca recaudación.

Indudablemente, no será fácil el primer trimestre. Dice el dicho que “toda escoba nueva barre mejor” y esa escoba deberá tomar decisiones clave que solo prosperarán si se adoptan durante los primeros meses. El plan del partido Vamos contiene una lista de buenas intenciones por materia, pero si no va mas allá de prometer un gobierno honesto y emprende cambios drásticos para recuperar la gobernabilidad con capacidad, planificación y rendición de cuentas, se tendrá “peor de lo mismo”.

“Iniciamos el último mes del año, durante el cual… añoramos un mejor futuro”.

El próximo gobierno debe priorizar. Es indispensable que la “gran cruzada por la nutrición” sea una realidad y un éxito, no solo un “slogan”. Para ello deberán conformarse equipos, afinar la estrategia que se aplica actualmente, definir áreas de acción, trazar líneas estratégicas, ser creativos en la forma de gestionar el proyecto, subir a todos los guatemaltecos a este gran sueño y empezar a caminar juntos. Sin lugar a duda, la desnutrición crónica es el reto más grande que afronta el país debido a que la mitad de los niños menores de cinco años la padecen; es irreversible, pero se puede prevenir. 

En educación se requiere una reforma educativa para el siglo XXI, docentes preparados, con carrera y motivados a un aprendizaje constante. La tecnología debe utilizarse como una herramienta para el maestro, ya que la información se puede adquirir en las redes, pero el criterio no se está formando en los alumnos. Requerimos niños y patojos “chispudos”, con carácter, valores, llenos de alegría y aspiraciones a futuro. Será de ubicar a los sindicalistas y retomar la autoridad del Ministerio. 

En empleo hay toda una formulación para cambiar el modelo económico del país. ¿Qué mejor política social que un buen empleo? Muchos guatemaltecos añoran trabajar, pero no hay plazas. Ya no solo sucede con los que no están preparados, sino con muchos jóvenes que han estudiado y todo su esfuerzo ha sido en vano, ya que no hay oportunidades. Será que el equipo inspire al país a un cambio, a transformar Guatemala en un país que produzcae y exporte, que genere productos para el consumo local y decididos a conquistar el mundo. El modelo deberá trazar las prioridades en infraestructura, puertos, aeropuertos y transporte. ¡Debe ser un orgullo generar riqueza!

La seguridad ciudadana y la certeza jurídica son una prioridad. A pesar de la reducción de los homicidios y la victimización, los guatemaltecos perciben inseguridad, especialmente por el índice de extorsiones. Si deseamos seguridad y justicia debemos fortalecer la Policía Nacional Civil, institucionalizar los servicios de inteligencia, de investigación y penitenciarios. Solo habrá una justicia pronta y cumplida cuando coordinen y trabajen con integralidad sus instituciones. Es imperativo avanzar en reducir las extorsiones en todas sus manifestaciones. Las encuestas de victimización deben realizarse regularmente y publicarse.

Ahora bien, el buen gobierno no solo gira alrededor de la gestión del Organismo Ejecutivo, el Estado debe operar en su conjunto, donde la colaboración, coordinación y no intromisión entre los Organismos es crucial.

En el país el Congreso tiene un gran poder, el cual se reenfoque en beneficio de los guatemaltecos. Reformas a la Ley de Contrataciones, a la de Servicio Civil, a la de Contraloría y la del Presupuesto son ineludibles instrumentos para mejorar la gestión pública. Se espera que bajen los chantajes de bancadas hacia el Ejecutivo y no se manipulen recursos para beneficiar intereses partidarios. En los últimos gobiernos se ha apreciado cómo los bloques mayoritarios toman decisiones sin sustento técnico ni financiero, sin transparencia y crean normativa que hace inoperante al Estado. Es urgente contar con una agenda legislativa. Tendrá que acelerarse la elección de magistrados de las Cortes y retornar a la legalidad.

Por último, la Corte de Constitucionalidad debe dejar de disputar el poder soberano del Estado, pues no es un cuarto Organismo. Su intervención en varias oportunidades ha significado la ruptura del Sistema Republicano de Gobierno. Deseamos que la ineficiencia, la corrupción y la pobreza se transformen en eficiencia, eficacia y desarrollo. ¿Será posible que Guatemala pueda cambiar? ¿Cuáles acciones considera importantes realizar durante los primeros tres meses? ¿Cómo lograr unidad para priorizar los proyectos y programas más importantes para los guatemaltecos?