Resiliencia guatemalteca

“El año entrante, sin duda alguna, será de guerra y combate político, ¿pero cuándo no ha sido así la política guatemalteca?”

Resiliencia guatemalteca

Se acaba el airoso noviembre y se acaba el año 2019 y con él el gobierno del presidente Jimmy Morales y el vicepresidente Jafeth Cabrera.

La izquierda en 2019 en Guatemala fracasó de nuevo en su intento de defenestrar ilegalmente al presidente constitucional de la República, electo en elecciones libres y abiertas, ¿quizá las últimas?

El sistema de la ONU en Guatemala no pudo darle golpe de Estado al presidente legítimamente electo. Los embajadores arrogantes e irrespetuosos de los asuntos internos guatemaltecos del G13 igualmente fracasaron y se hunden con su criatura inconstitucional: la fracasada CICIG, y al final solo quedaron unos cuantos socialistas frustrados pintando muros efímeros en una casa vacía, una candidata prófuga de la justicia y un excomisionado expulsado de Guatemala y declarado “non grato”.

“El año entrante, sin duda alguna, será de guerra y combate político, ¿pero cuándo no ha sido así la política guatemalteca?”

Es comprensible, con tanto fracaso, el espeso odio y resentimiento que los columnistas de opinión de la más extrema izquierda escriben en los pasquines de propaganda que los publican.

La toma del sistema de justicia no les funcionó, la Constitución sobrevivió la embestida y la República logró sobrevivir al monstruo de la impunidad escondido tras una ilegal inmunidad diplomática.

Quedan para la historia de la vergüenza los gobiernos que aprobaron y los Congresos y la Corte de Constitucionalidad que autorizaron la creación de la fracasada CICIG: Berger, Stein, Gutiérrez, Portillo y la CC que dijo que semejante aberración inconstitucional podía operar en el país.

El desprestigio de las ONG de derechos humanos y sus mandarines es notorio y palpable: Helen Mack, Balsells, Carrillo, las ONG de “derechos humanos” CALDH, CALAS, CUC, Conic, CNOC, Frena, Copae, etc. quedan cada vez más expuestas en redes sociales y en la prensa electrónica.

Las batallas por Guatemala por supuesto continuarán el año entrante, 2020, cuando el 14 de enero sea nombrado un nuevo gobierno y el Congreso (resultado de un fraude masivo en primera vuelta) asuman el poder.

Queda también a deber mucho un MP que no hace su trabajo y no se consolida aún. Un MP que no persigue los varios delitos de la FECI, de Joviel Acevedo, de los grupos violentos de izquierda y que no cierra la vergüenza de Fiscalía de “derechos” humanos que insiste en la fase del genocidio (negocio sucio de resarcimientos y de corruptas ONG que en 20 años han cobrado mas de 2,800 millones de quetzales en resarcimientos).

El año entrante, sin duda alguna, será de guerra y combate político, ¿pero cuándo no ha sido así la política guatemalteca?

Yo me doy por satisfecho por el fracaso de CICIG y la defensa del orden y la soberanía constitucional.

Hago votos porque las instituciones relevantes: Policía, MP, ejército, inteligencia y cortes de justicia se fortalezcan y profesionalicen y hago votos igualmente porque muera el socialismo en toda la América Latina y los pueblos libres permitan a sus ciudadanos crecer y prosperar por el respeto irrestricto a su libertad individual, la propiedad privada y la economía de libre mercado.

Dios y María Santísima, salven a Guatemala, la niña de nuestros ojos.