Aquí alguien miente

“La confusión es patética. El caos que vivimos como consecuencia del pésimo manejo alrededor del tema causa una especie de ‘mal humor colectivo’”.

Aquí alguien miente

Opinar acerca del acuerdo que firmó el Gobierno con Estados Unidos es prácticamente imposible. Nadie sabe, a ciencia cierta, qué se pactó. Me pregunto si el mismo presidente y sus cercanos están al tanto de cómo quedó al final el texto. A veces lo dudo. 

La confusión es patética. El caos que vivimos como consecuencia del pésimo manejo alrededor del tema causa una especie de “mal humor colectivo”. Son demasiadas las contradicciones. Y además, evidentes. Abundan las afirmaciones que, sin necesidad de gran cotejo, se muestran como mentiras flagrantes. Donald Trump ha dicho desde el principio que nos quiere como “tercer país seguro”. Y durante toda la “negociación” no se ha bajado de ese argumento. Paralelo a ello, Jimmy Morales sigue sosteniendo, hasta el sol de hoy, que el polémico convenio no es eso. Y salvo que nos atengamos a tecnicismos engañosos, uno de los dos miente. Lo mismo ocurre con los ministros. El de Gobernación, Enrique Degenhart, dijo ayer que “no hubo presiones para firmar” y que haberlo hecho muestra “la soberanía” que ejerce Guatemala en este episodio, así como “el respeto que nos tiene el país más poderoso del mundo”.

“La confusión es patética. El caos que vivimos como consecuencia del pésimo manejo alrededor del tema causa una especie de ‘mal humor colectivo’”.

Sin embargo, salvo que yo haya entendido dramáticamente mal, lo que profirió Trump en sus tuits y en sus declaraciones posteriores no es otra cosa que amenazas. Y no veladas, sino hirientes y muy altaneras. Además, no veo por ninguna parte que el republicano dispense el mínimo respeto hacia los guatemaltecos. Todo lo contrario: Nos desprecia y nos atropella con su retórica prepotente, sin que hasta ahora algún funcionario de la administración Morales, incluido el mismo mandatario, haya pronunciado una sola palabra para defender nuestra dignidad como país. Pregunta seria: ¿Habrá gente que todavía crea en el discurso de nacionalismo extremo que exhibieron durante los días en que “defendían” a Guatemala de la malévola CICIG?

La canciller, Sandra Jovel, también ha tenido lo suyo en este sainete de equivocaciones. Tildar de “malos guatemaltecos” a los que accionan contra este acuerdo es aventurado, por no decir ofensivo. Va siendo hora de que quienes integran el círculo íntimo de Jimmy Morales entiendan que existen sobradas razones para sospechar de sus actos. Y si las especulaciones proliferan, es por la falta de datos oportunos y confiables en el momento justo. Con todo respeto, solo con el capítulo de los Pampa III cualquier equipo gubernamental hubiese caído al abismo del más oprobioso desprestigio.

Entre la “adquisición” y la “compra” de esos aviones pueden escribirse páginas y páginas en la historia universal del cinismo. Ni siquiera hay necesidad de retrotraerse a otros escándalos durante este periodo presidencial para sustentar la desconfianza hacia estos funcionarios. Me preocupa mucho que, con su manera fallida de comunicar y su opacidad delirante, proyecten la imagen de que viven en un mundo tan fantasioso. Eso no da certeza alguna a quien, por ejemplo, esté pensando en invertir aquí.

Tampoco a los miles que quieren darse una ultima oportunidad antes de emigrar temerariamente hacia el norte. Cuando el túnel se ve indescifrable, los extraviados padecen el paroxismo del desamparo. Y entonces pierden la escasa fe de la que aún disponen. Esa es la dolorida realidad de la Guatemala de hoy. Donald Trump nos ultraja con sus proclamas corrosivas y vejatorias. A cambio, nuestras autoridades se ocupan diligentemente en ayudarlo para que intente su reelección. Y salvo que nos atengamos a tecnicismos engañosos, eso es indigno e indecoroso a todas luces. Aunque se le quiera disfrazar de pragmatismo ineludible o de “sacrificio patriótico” en aras de lo menos peor.

Repito: Opinar acerca del acuerdo que firmó el Gobierno con Estados Unidos es prácticamente imposible porque nadie sabe, a ciencia cierta, qué se pactó. Lo único que me queda claro en esta mezquina comedia es que aquí alguien miente. ¿O será que a Trump, como dijo Jimmy Morales, “le están pasando mal la información”?