Los jóvenes no se están empadronando

Los jóvenes no se están empadronando

La indiferencia y el desconocimiento son los principales factores que lo jóvenes están expresando como justificación para no empadronarse.

Hay que ver con mucho cuidado, desde la perspectiva de la legitimidad y representatividad del sistema político, el mensaje que le están mandando al sistema político.

Los datos que circulan alarman. Se menciona que alrededor de un millón y medio de jóvenes no se han empadronado.

Según el TSE, al 31 de enero del año pasado, en el padrón electoral estaban registradas siete millones 746 mil 847 personas, de este número alrededor de un millón eran jóvenes comprendidos entre los 18 y 25 años, que en ese momento representaban el 12% del padrón.

Por otro lado, el 63.6% de las personas que tienen entre 18 y 25 años y cuentan con DPI no se ha empadronado.

Este número es menor para la categoría de 26 a 35 años, en la que el 19.1% está fuera del padrón. Los números son contundentes. Los jóvenes no se están empadronando.

U Report, una herramienta gratuita para monitoreo social y participación ciudadana dirigida a adolescentes y jóvenes, ha obtenido datos para reflexionar sobre este fenómeno.

La información proviene de una encuesta en la que se les preguntó a los jóvenes si estaban empadronados, por qué no lo han hecho o por qué no lo quieren hacer, entre otras preguntas.

El 48% de los jóvenes que respondió la encuesta indicó que no se ha empadronado porque no tiene información sobre el proceso de empadronamiento.

Otros datos interesantes muestran que el 21% indica que no se quiere empadronar porque consideran que su voto no cuenta y no va a cambiar la situación del país.

El 49% indica que no se empadrona porque no hay buenos candidatos y otro 21% señala que no quiere involucrarse.

Más allá de lo escalofriante que resulta leer estos datos, lo importante es reflexionar sobre las razones o causas que están detrás de este comportamiento e identificar las acciones que se tomarán para revertir esta tendencia.

La juventud está mandando un mensaje que los políticos deben escuchar.

El desinterés y la apatía está cultivada, en gran medida, por un sistema político que no ha logrado atender las principales demandas y necesidades de un segmento de la población que necesita educación, salud, seguridad, recreación y oportunidades para desarrollarse de manera integral.

Es un mensaje muy claro que la juventud le está dando al sistema político, los partidos y los candidatos.

Palabras más, palabras menos, los patojos se sienten indiferentes y no representados por un sistema que literalmente les da la espalda.

Por otro lado, estamos frente al escenario en el que un buen porcentaje de los jóvenes no votará en la elección.

El TSE ha realizado jornadas de empadronamiento que buscan reducir la brecha entre los jóvenes empadronados y los que no lo están.

Sin embargo, creo que más allá de los factores de “procedimiento” relacionados a lo que tienen que hacer para empadronase, en esta oportunidad están pesando más los factores sociopolíticos asociados al desencanto y la apatía que tienen con la política.

El dilema está en que la democracia necesita que los ciudadanos se involucren en las decisiones y participen en los asuntos públicos, y para eso los jóvenes deben empadronarse y votar.

Ojo que no estoy proponiendo que la ciudadanía únicamente se ejercite cada cuatro años votando.

Al contrario, votar es un primer e importante paso para pasar de la ciudadanía “electoral” a una ciudadanía comprometida en los asuntos públicos. A eso le debemos apostar.

La fecha límite para empadronarse es el 17 de marzo. Si usted es de los jóvenes que no se ha empadronado lo invito a que lo haga.

Vaya a la delegación del TSE que más cerca le quede o busque información sobre los puestos de empadronamiento, algunos están en centros comerciales y universidades.

Ojalá que los jóvenes aprovechen la elección y expresen en las urnas sus preferencias políticas, apoyando a los candidatos que les propongan las mejores soluciones para los problemas que enfrentan. ¿Qué opina usted?