La democracia está amenazada

“Que los falsos argumentos y mentiras no nos dividan. La democracia está en nuestras manos. El problema no es cuestión de ideologías políticas ni creencias religiosas”.

La democracia está amenazada

La crisis política e institucional que desató el presidente, Jimmy Morales, al anunciar que solicitó no renovar el mandato de la Comisión Internacional contra la Impunidad -CICIG- y en un primer momento el cambio del comisionado Iván Velázquez, para luego, aprovechando que el comisionado salió de Guatemala, impedir mediante una acción migratoria que regresara al país, generó un clima de zozobra, miedo y tensión.

No comparto la decisión del presidente. Me parece anticipada, contraproducente e inoportuna para fortalecer la lucha contra la corrupción e impunidad, y, además tanto por la forma como el fondo, como una amenaza a la democracia. Los elementos simbólicos de la conferencia de prensa despertaron pesadillas que en el imaginario colectivo nos hicieron recordar la época del conflicto armado interno con los golpes militares.

“Que los falsos argumentos y mentiras no nos dividan. La democracia está en nuestras manos. El problema no es cuestión de ideologías políticas ni creencias religiosas”.

La imagen del Ejército atrás del mandatario y los inusuales e injustificables “patrullajes” de rutina, y la declaración expresa de que el gobierno no cumplirá decisiones “ilegales” de la Corte de Constitucionalidad -CC- fueron elementos que enviaron peligrosas señales de las intenciones que tenía el gobierno al presentarse de la manera en que lo hizo y diciendo las cosas que dijo. Al parecer hubo algo que sucedió a medio camino y detuvo el ímpetu que traía la decisión. Estas señales se convierten en duros golpes a la democracia en el país.

La decisión del presidente, además de que puede ser cuestionada en su elemento de legalidad, es menos defendible en el aspecto de la legitimidad. Me refiero principalmente a que las acciones de cualquier gobernante deben ser legales y procurar ser legítimas. Es decir, no solo basta con tener la “autoridad” sino también, en el caso de los sistemas democráticos, la legitimidad que da el apoyo y el respaldo a la decisión tomada.

La noticia de no renovar el mandato de la CICIG y de utilizar artimañas para sacar al comisionado desnuda la triste realidad. El presidente pareciera estar utilizando los recursos que tiene a su disposición para obstaculizar la justicia para defenderse de la acusación sobre financiamiento electoral ilícito y defender a estructuras paralelas de corruptos que están incrustadas en el Estado.

La CICIG ha desarticulado poderosas estructuras que han robado millones de quetzales del Estado, ha actuado dentro de su mandato, ha contribuido al fortalecimiento de las capacidad del Ministerio Público, e Iván Velásquez no representa una amenaza al orden ni a la seguridad. Al contrario, la amenaza la representa el pacto de corruptos que quiere impunidad.

“La noticia de no renovar el mandato de la CICIG y de utilizar artimañas para sacar al comisionado desnuda la triste realidad”.

Por otro lado, en el Congreso, de manera articulada, está avanzando una iniciativa regresiva que busca concentrar el poder y debilitar el sistema de pesos y contrapesos de los organismos del Estado. Luego de aprobar esta reforma se pueden venir otras iniciativas que debiliten a la democracia y promuevan la impunidad. Hay que estar alertas y no bajar la guardia. El sistema democrático está siendo amenazado por varios frentes y necesita que la ciudadanía lo defienda. No caigamos en la trampa. El problema está más allá de la discusión sobre la continuidad de la CICIG y la lucha contra la corrupción.

Que los falsos argumentos y mentiras no nos dividan. La democracia está en nuestras manos. El problema no es cuestión de ideologías políticas ni creencias religiosas. La violencia y el autoritarismo no discriminan y se han pintado de todos los colores en la historia. Defendamos la democracia. No regresemos al pasado. Es un momento crítico para Guatemala. ¿Qué opina usted? @josecsagt