Un paso adelante y tres atrás

“En términos generales, las prácticas y las relaciones que se desarrollaban entre los medios de comunicación y los políticos en campañas electorales eran nocivas para el sistema democrático”.

Un paso adelante y tres atrás

Un paso adelante y tres atrás. En ocasiones pareciera que la dinámica política y social en el país está encerrada en un círculo perverso que, en muchos casos, nos mantiene en ese ir y venir. Desgastante y agotador. Un subir y bajar, avanzar y retroceder. 

El régimen de medios de comunicación que estrenaremos el próximo año en el proceso electoral está entrando, ojalá no se concrete, en esa dinámica. Un avance importante para democratizar y hacer más competitivo el sistema democrático está esperando la resolución de la Corte de Constitucionalidad, luego de la acción presentada por varios actores, que buscan retroceder en un aspecto que se logró avanzar en la reforma electoral aprobada en 2016.

“En términos generales, las prácticas y las relaciones que se desarrollaban entre los medios de comunicación y los políticos en campañas electorales eran nocivas para el sistema democrático”.

Dado que estamos en transición, es decir en el momento en que dejamos el viejo sistema y entraremos al nuevo, la incertidumbre y las dudas se hacen presentes. Es normal y natural que los actores políticos, especialmente aquellos que vieron o sienten afectados sus intereses reaccionen y traten de detener o revertir el cambio. Lo importante en este caso es debatir sobre esas dudas para aclararlas y avanzar en la implementación del nuevo sistema. Los actores que fueron afectados o que se sienten amenazados tienen derecho de utilizar los recursos disponibles para defender sus intereses.

Lamentablemente se ha tratado de, como coloquialmente decimos, “meter miedo” y con eso detener el proceso. La resistencia al cambio se hace patente en muchos actores. Es válida y legítima. Por ello, resulta necesario discutir sobre los beneficios y avances que se tendrán con el nuevo régimen de medios de comunicación.

En términos generales, las prácticas y las relaciones que se desarrollaban entre los medios de comunicación y los políticos en campañas electorales eran nocivas para el sistema democrático. Un círculo vicioso que debilitaba la autonomía de las organizaciones políticas, que dada la asimetría de poder, quedaban en desventaja frente al poder y la influencia de los medios de comunicación, especialmente los más grandes e influyentes, y por supuesto también de los grandes financistas.

“En ocasiones pareciera que la dinámica política y social en el país está encerrada en un círculo perverso que, en muchos casos, nos mantiene en ese ir y venir”.

Esta relación se materializaba cuando el candidato quedaba encerrado en dilemas en los que comprometía su agenda y la del partido en función de los intereses de los medios que “regalaban” o “vendían” a precios especiales la pauta partidaria, con claras y discrecionales preferencias, ya que el medio podía decir a quién y a qué precio vender la pauta, y por supuesto, también condicionado a los intereses de los financistas que financiaban las pautas en los medios. No olvidemos que la mayor parte del gasto de campaña era destinado al pago de estos servicios. Pocos partidos con mucho dinero y muchos partidos con poco dinero generaban un contexto muy desigual en la competencia electoral. Un candidato saturaba los espacios y muchos candidatos pasaban desapercibidos porque no lograban pautar en los medios y darse a conocer.

La reforma aprobada en 2016 busca romper ese círculo vicioso y permitir que se desarrolle una campaña electoral en la que los medios no podrán de manera discrecional dar preferencia a un partido o candidato y por otro lado, los partidos no tendrán que ir de romería a visitar a los dueños de los medios de comunicación o pasar el sombrero con financistas para tener dinero y poder pautar. Entiendo que los medios sienten que sus intereses comerciales se están viendo afectados al momento en que perciben que perderán negocios. En la práctica eso no es así, ya que el TSE será el que les comprará la pauta y la distribuirá igualitariamente entre los partidos que compiten en la elección. Es decir, esta medida promueve partidos más autónomos e independientes y elecciones más justas, competitivas y transparentes. Indudablemente ese escenario es muy positivo para la consolidación de nuestro sistema democrático. ¿Qué opina usted? ¿Damos tres pasos atrás?