Nueva política (40 ideas)

“Una proclama esencial que le da validez y congruencia a todas las anteriores. Es tal vez la más complicada de lograr, pero también la más fácil. Aquí va: 40. Ser honesto, a cualquier precio”.

Nueva política (40 ideas)

Estamos a menos de 150 días de la convocatoria a elecciones. La pregunta obligatoria (y angustiosa) para la ciudadanía es: ¿Seguirá la vieja política dominando el panorama del Estado, o será la nueva la que por fin tome el control de la nave? Basado en la amarga experiencia actual propongo aquí un dibujo, a grandes rasgos, de lo que considero que puede ser un camino para no incurrir en resbalones evitables.

1. No venderle el alma al diablo, ni siquiera si el diablo llega a ofrecerse pulcro y límpido con cara de ángel. 2. Abstenerse de ofrecer aquello imposible de cumplir, aunque en el fragor de la tarima la emoción se rebalse. 3. Hablar de prioridades alcanzables que no polaricen. Por ejemplo: Fijarse una meta para disminuir los índices de desnutrición crónica infantil. 4. Tener carácter suficiente como para no tolerar las alianzas turbias, incluso si ello pone en riesgo el triunfo en las urnas. 5. Armar el equipo básico antes de saltar al ruedo de la campaña, reservándose algún plan B por si alguien declina. 6. Disponer de un programa de gobierno que no sea letra muerta antes de nacer. Más vale poco pero sustancioso, que extenso pero superficial. 7. Debatir con altura, sin permitirse nunca -por más hirviendo que esté la sangre- bajarse al desagüe de los cafres. 

“Una proclama esencial que le da validez y congruencia a todas las anteriores. Es tal vez la más complicada de lograr, pero también la más fácil. Aquí va: 40. Ser honesto, a cualquier precio”.

8. No sucumbir con las trampas del ego. No verse en el espejo cien veces al día con una banda presidencial hechiza, ni embelesarse con las vallas mostrando el rostro de ese “yo” que sonríe ayudado por el Photoshop. 9. Hablar poco y hacer más antes, durante y después. 10. No amargarse con los netcenteros ni con aquellos que, sin serlo, lo parezcan. 11. Evitar enojos con la prensa independiente y tolerar, con estoicismo, a la que ataca para defender intereses espurios. 12. No caer en triunfalismos, aun cuando las encuestas sugieran números favorables. 13. Hacer del servicio una cultura, tanto en la familia como en los compañeros de viaje durante las giras y, eventualmente, en la administración. 14. Jamás fingir que se ama al pueblo si tal cosa es falsa (por ahí debí empezar, en realidad).

15. Estudiar la historia, la de Guatemala, con ahínco y vehemencia; la del mundo, igual. 16. No esgrimir opiniones sin fundamento. Que los asesores hagan bien su tarea y que los datos conjuguen bien los verbos con el diagnóstico. 17. Hacer lo humanamente racional para ganar la elección sin sacrificar principios innegociables, aunque cueste. 18. Ser austero en la toma de posesión, y serlo siempre. El boato es un insulto, una afrenta, sea del mandatario, del diputado, del ministro, del alcalde o de cualquiera. 19. Pronunciar un discurso directo, poético e inspirador; así durante los cuatro años: Hablar poco, comunicar mucho y hacerlo a tiempo. 20. Advertir de entrada que no asistirá a actos públicos de diversas entidades, salvo que se trate de algo estratégicamente ineludible.

“¿Seguirá la vieja política dominando el panorama del Estado, o será la nueva la que por fin tome el control de la nave?”

21. Nombrar a un gabinete sin impresentables, léase: No llevar a nadie a puestos técnicos por amiguismo, especialmente donde haya riesgo de tragedias. 22. Lidiar cautelosamente con los viejos zorros que, inevitablemente, rondarán por los pasillos del poder. 23. Si logra mayoría en el Congreso, no mantener la cantidad a costa de la calidad. Si no alcanza mayoría parlamentaria, no prestarse a que le armen una bancada por medio de chequeras o de tratos bajo la mesa. 24. Poner las cosas claras con parientes y amigos: Si se corrompen, irán a la cárcel; punto… por lo que hagan o por lo que hayan hecho, sin excepción. 25. Jamás usar el poder en función de proteger a allegados. Menos para blindarse a sí mismo frente a la justicia. 26. Estar consciente de que no se puede quedar bien con todos. 27. No jugar a hacerse el gracioso al bromear sobre nuestras desgracias. Nunca ofrecer “mano de obra barata” para construir muros de oprobio, por citar un caso conocido. 28. Tener claros los tres o cuatro cambios que realmente puede lograr.

29. Abstenerse de poner en peligro al país de regresar a un pasado turbulento y cavernario, aunque la camarilla cercana trate de convencerlo de lo contrario. 30. No incurrir en errores innecesarios. En eso puede ayudar el estudio de la historia, sobre todo la reciente. 31. No mezclar religión con Estado ni poner en ridículo la política exterior. 32. Montarse en procesos sanos. Y antes de ello, entender hasta las últimas consecuencias el sentido del proceso. Solo sembrando se puede cultivar, y no siempre es uno el que ve los frutos de lo que ha puesto a crecer sobre la tierra. 33. Asumir errores, pues nadie es perfecto… Y recordar que la pifia es parte del éxito. 34. Cerrar círculos. He ahí la maravilla del enfoque. El que mucho abarca, poco aprieta. 35. No negociar con sindicalistas caducos ni corruptos. 36. No asustar a los inversionistas, pero ser drástico con ellos en el cumplimiento de la ley. A la vez, ser riguroso consigo mismo en darle confianza al sistema. 37. Tener don de mando sin ser déspota. No dejarse de los abusivos, pero prohibirse el acomodamiento mediocre de rodearse solo de aduladores.

38. Temerle con toda el alma a hacer un papelón histórico. Es decir, no provocar al destino con superficialidades o con decisiones que se originen en el hígado. 39. Estar dispuesto a dar su vida por el país. Es muy posible que, en nuestras circunstancias de bajeza y de podredumbre, toque hacerlo.

No alcanza el espacio para seguir con estas ideas. Por ello, termino con una proclama esencial que le da validez y congruencia a todas las anteriores. Es tal vez la más complicada de lograr, pero también la más fácil. Aquí va: 40. Ser honesto, a cualquier precio.