Una tremenda irresponsabilidad

“No defiendo al gobierno, ni a este ni a ningún otro. No me interesa hacerlo”.

Una tremenda irresponsabilidad

La fiscal general de la República, Consuelo Porras, de una forma magistral, le ha asestado un golpe fuertísimo a la extrema izquierda asentada en los principales medios del país.

La fiscal general, en una jugada ante la opinión pública, en mi opinión, magistral, ha citado al acusador del presidente de la República al MP a que presente evidencias de los graves delitos de violación que se han denunciado falsamente en columnas de opinión por miembros de la guerrilla asesina y secuestradora, que atormentaron al pueblo guatemalteco en el siglo XX, y por supuesto, como muchos lo suponíamos, estos miembros de la guerrilla han llegado al MP sin absolutamente nada de evidencia contra el presidente.

No defiendo al gobierno, ni a este ni a ningún otro. No me interesa hacerlo”.

Una increíble irresponsabilidad que debería ameritar una querella por injuria, calumnia y difamación contra el autor de semejante acusación falsa por parte de la Presidencia de la República.

Es verdaderamente increíble la irresponsabilidad de alguna prensa guatemalteca en reportar sin el más mínimo intento de investigación o corroboración una acusación de violación contra la cabeza de uno de los tres poderes del Estado.

El presidente Morales debe y tiene que ser criticado por muchas cosas, entre ellas su irresponsabilidad en no cerrar el Ministerio de Desarrollo y en nombrar a un perfecto incompetente como ministro de Ambiente. El presidente Morales puede ser criticado por el pésimo estado de las carreteras del país, y su irresponsabilidad al no contratar ministros de Comunicaciones competentes que logren recuperar y mejorar el pésimo estado de las mismas.

Lo que no se puede hacer es acusar a una autoridad pública de algo tan grave como la violación de una mujer y no presentar absolutamente ninguna prueba de esta acusación.

Lo que la izquierda sabe es que ni el Congreso de la República ni el presidente van a renovar el mandato de la CICIG, y por ello quieren amedrentar a los políticos con otra destitución o antejuicio contra el presidente para así lograr la renovación de la Comisión, que cayó ya en desgracia ante los principales senadores republicanos en el Senado de los EE. UU. y a la cual le mantienen congelados los 6 millones de dólares de dinero estadounidense por las violaciones que de forma completamente increíble la CICIG cometió contra la familia Bitkov, y contra el pequeño Vladimir Bitkov, de tan solo 3 años de edad, cuando la jueza Aifán y la jueza Yazmin Barrios se lo arrebataron al tutor legal que la familia Bitkov había designado mientras resolvían el ataque totalmente increíble de la CICIG en su contra de los miembros de esta familia.

El presidente Morales puede ser criticado por el pésimo estado de las carreteras del país, y su irresponsabilidad al no contratar ministros de Comunicaciones competentes que logren recuperar y mejorar el pésimo estado de las mismas”.

Saben que al presidente Morales lo han acosado tanto la CICIG y el MP con acusaciones falsas de lavado de dinero contra su hijo y hermano que el presidente muy probablemente no renueve a la CICIG.

Es por ello que ahora intentan con acusaciones falsas de traerse abajo a un presidente que podrá caer mal con sus chistes sin gracia, podrá ser criticado por tener una administración con algunos ministros incompetentes, pero no puede ser acusado de los niveles de corrupción del PP o la UNE en el ejercicio del poder. Y aunque el presidente Morales nos caiga mal o bien, creo que la inmensa mayoría de los guatemaltecos está de acuerdo en que un gobierno de Sandra Torres hubiera sido mucho peor y totalmente desastroso y nos hubiera llevado al chavismo o a una situación como la de Nicaragua.

No defiendo al gobierno, ni a este ni a ningún otro. No me interesa hacerlo, pero sí me parece una increíble irresponsabilidad acusar a un presidente de un gravísimo delito sin pruebas, ni evidencias, ni testigos, ni nada más que una columna de opinión de un miembro de la guerrilla asesina y secuestradora.