A la señora fiscal general de la República

"Señora fiscal, no tengo el gusto de conocerla; sin embargo, celebro sus primeras decisiones al frente del MP y su lucha por mantener su independencia".

A la señora fiscal general de la República

Señora fiscal, no tengo el gusto de conocerla; sin embargo, celebro sus primeras decisiones al frente del MP y su lucha por mantener su independencia de las facciones políticas y de los poderes, tanto internos como externos, que atormentan, manosean y atenazan a Guatemala y a su sistema de justicia.

Es un reto enorme su trabajo, señora fiscal. Una tarea titánica querer independizar a un Ministerio Público (MP) totalmente tomado por las embajadas y las ONG de derechos humanos desde el nefasto periodo de Claudia Paz y Paz y el recién finalizado de Thelma Aldana.

Usted debe mantener su independencia funcional y constitucional a toda costa, no puede usted beneficiar a embajadas, ni a la presidencia, a la derecha o a la izquierda".

Ambas administraciones anteriores del MP, señora fiscal, usaron y abusaron de la institución como arma de venganza política contra empresarios y militares, y han dejado a los criminales de la izquierda delinquir tranquilamente en todo el país.

Invasiones de fincas, extorsiones, robo de energía eléctrica, amenazas, torturas, cohecho, peculado, asesinatos, homicidios, corrupción, eso y mucho más han cometido impunemente por más de una década estos criminales disfrazados de “defensores” de los derechos humanos.

Sindicalistas corruptos, mal llamados “líderes campesinos”, bloqueadores violentos de carreteras, ladrones de energía eléctrica, traidores al país y títeres de embajadas y del dinero corrupto de ONG nos han atormentado y violentado por más de una década, señora fiscal.

Que Dios la bendiga y la proteja, cuente con mi encomio si usted hace su trabajo y cumple con la ley, cuente con mi crítica y mi lucha en contra si se viola el debido proceso".

Usted debe mantener su independencia funcional y constitucional a toda costa, no puede usted beneficiar a embajadas, ni a la presidencia, a la derecha o a la izquierda; usted debe, como lo ha dicho en varias entrevistas, ser sirviente únicamente de la presunción de  inocencia, del debido proceso, de la ley y la Constitución.

La felicito por su valentía, señora fiscal, le doy el beneficio de la duda, sería poco serio de mí criticarle si apenas acaba usted de tomar posesión del cargo y, además, usted entra en un campo minado que la extrema izquierda tiene una década de estar construyendo en el MP, la Corte de Constitucionalidad y el Organismo Judicial, y esto ¡no es tarea fácil, vaya que no!

Que Dios la bendiga y la proteja, cuente con mi encomio si usted hace su trabajo y cumple con la ley, cuente con mi crítica y mi lucha en contra si se viola el debido proceso y la Constitución. Usted y yo, como abogados, hicimos un juramento al colegiarnos: Defender la Constitución y la ley, así pues, cumpla usted, señora, con su juramento, pues la patria y la Constitución se lo demandan.

Dios la guarde y la proteja, doctora Porras, ¡devuélvanos usted el Estado de derecho que hace tanto hemos perdido!