Apostar por la cultura democrática es apostarle al futuro del país

"Apostarle a la niñez y la juventud para transformar la cultura democrática es aportarle a un mejor país, con ciudadanos más comprometidos y con una visión distinta sobre la participación política".

Apostar por la cultura democrática es apostarle al futuro del país

En medio de este panorama desolador hay una luz que empieza a alumbrar la oscuridad y que puede empezar a pintar un escenario esperanzador, en medio del pesimismo que prima en el escenario político. El ambiente está manchado por los descarados actos de corrupción, la política sin valores, el ejercicio público de parte de muchos funcionarios y representantes que están más preocupados por sus bolsas que por el bienestar de las personas.

Es triste ver que los partidos políticos se han convertido en simples maquinarias electorales integradas por complejas estructuras caudillistas y clientelares que buscan llegar al poder para generar “negocios” millonarios para beneficiarse a sí mismos.    

“Apostarle a la niñez y la juventud para transformar la cultura democrática es aportarle a un mejor país, con ciudadanos más comprometidos y con una visión distinta sobre la participación política”.

Hemos hablado hasta el cansancio de que el sistema político en el país colapsó y que necesitamos una reforma profunda que permita construir un nuevo sistema, bajo principios democráticos, participativos e incluyentes. La solución es reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP). Esta es una condición necesaria, pero no suficiente. Ya que, además del cambio normativo, se necesita un cambio en la cultura política, para pasar de esa visión autoritaria y clientelar a una visión democrática y participativa, y para ello necesitamos inculcar esos valores en las generaciones que están creciendo.

Por ello, es muy alentador saber que hoy se está eligiendo al primer gobierno escolar en la escuela de párvulos “Emilia Meyer” en Cuilapa, Santa Rosa. La elección es esperanzadora ya que las niñas y los niños que hoy tienen cuatro, cinco y seis años serán los ciudadanos que tendrán en sus manos los destinos del municipio, el departamento y el país en unos veinte, treinta o cuarenta años. Me emociona soñar que las semillas democráticas que hoy se están sembrando en esos corazones tendrán sus frutos en el futuro del país.

Las maestras de la escuela dedicaron mucho tiempo y esfuerzo para realizar esta actividad, con la esperanza de contribuir a la formación democrática y ciudadana de los futuros ciudadanos, funcionarios públicos, dirigentes sindicalistas, empresarios, dirigentes sociales, profesionales, líderes de opinión, alcaldes, síndicos, concejales, diputados, ministros, y por qué no pensar en presidentes de los organismos del Estado.   

“Es triste ver que los partidos políticos se han convertido en simples maquinarias electorales integradas por complejas estructuras caudillistas y clientelares”.

Las elecciones están siguiendo todo el protocolo que se implementa para las elecciones generales en el país, la subdelegación del Tribunal Supremo Electoral (TSE) respaldó la actividad juramentando a los integrantes de la Junta Electoral y de las juntas receptoras de votos, validando el padrón electoral, y brindando atriles y otro mobiliario electoral, entre otros apoyos de otras personas e instituciones.

Por su parte, los entusiastas y comprometidos candidatos realizaron una ejemplar campaña electoral en donde presentaron propuestas para promover la tolerancia y el respeto entre los estudiantes, compromisos para mejorar las condiciones de la escuela, y poder recibir una mejor educación. Y para aquellos que promovemos la igualdad, están participando dos niñas y dos niños como candidatos a presidentes del gobierno escolar.

Estoy seguro de que la jornada cívico-electoral tendrá resultados muy positivos, y la vida de los niños y las niñas se impactará de manera muy positiva, sembrando las primeras semillas democráticas en sus corazones. Apostarle a la niñez y la juventud para transformar la cultura democrática es aportarle a un mejor país, con ciudadanos más comprometidos y con una visión distinta sobre la participación política.

La esperanza que late en mi corazón es soñar con un país en donde la política deje de ser negocio y corrupción, y pase a ser una política de valores, principios, programas e instituciones. Ojalá este tipo de elecciones estudiantiles se realicen en todos los centros educativos del país, tanto públicos como privados, para sembrar semillas democráticas. ¿Qué opina usted?