¡Urge un cambio de rumbo!

"Debemos ser proactivos y tener fe en que la situación mejorará. Pero el cambio únicamente se dará con la renovación de cada uno de nosotros. Recuerde que la felicidad es una actitud y las fiestas de fin de año son una oportunidad para reflexionar, compartir y disfrutar. Que la pase bien. ¡Feliz Navidad y un año 2018 lleno de oportunidades!".

¡Urge un cambio de rumbo!

El año 2017 no ha sido nada fácil para los guatemaltecos. Hemos pasado por acontecimientos intensos en lo personal como en lo institucional. Continúan los casos de corrupción, el gobierno avanza muy poco en desarrollo, no para la violencia y la economía empieza a verse afectada.

La tensión que hubo entre el Comisionado y el Presidente fue fuerte. Llegamos a una gran polarización. Esto provocó que los “viejos y corruptos políticos” hicieran un pacto y emitieran dos decretos, que al final menos mal fueron derogados. Devastador. Vivimos “una calma chicha” sabiendo que en cualquier momento se romperá esta tranquilidad pasajera.

Debemos ser proactivos y tener fe en que la situación mejorará. Pero el cambio únicamente se dará con la renovación de cada uno de nosotros. Recuerde que la felicidad es una actitud y las fiestas de fin de año son una oportunidad para reflexionar, compartir y disfrutar. Que la pase bien. ¡Feliz Navidad y un año 2018 lleno de oportunidades!".

Muchos están decepcionados por los resultados y la falta de ejecución del Organismo Ejecutivo. En materia económica estamos estancados. La paralización de muy importantes proyectos económicos y fuentes de empleo por las Cortes y el señalamiento constante de casos de corrupción han detenido la inversión. Se calcula que la economía crecerá alrededor de 3.5%.

Los servicios sociales están estancados. Cambió el Ministro de Salud, lo que ha provocado que lo planificado no se concretara. Seguimos con serios problemas de desnutrición crónica y no se ve una estrategia agresiva y contundente al respecto. En educación seguimos con más de lo mismo. Es imperante ampliar la cobertura de la secundaria y mejorar la formación inicial del docente -que está en un impasse-. Aún no se resuelve el tema de los pactos colectivos.

En materia de seguridad, las extorsiones y las muertes violentas provocaron un gran impacto en la población. El Sistema Penitenciario sigue siendo un gran desafío, aunque ya se inició el nuevo modelo haciendo poco a poco los cambios. La tasa de homicidios por cien mil habitantes iba en descenso, sin embargo, se calcula que este año será similar al año pasado.

Llegamos a una gran polarización. Esto provocó que los “viejos y corruptos políticos” hicieran un pacto y emitieran dos decretos, que al final menos mal fueron derogados.

La infraestructura es un verdadero desafío. A pesar de la interpelación del Ministro de Comunicaciones y de todas las críticas y las propuestas que se han hecho, textualmente -no pasa nada-. Baja ejecución, muy poco mantenimiento y ausencia de nuevos proyectos.

El Organismo Legislativo, decepcionante; tuvo más de 90 sesiones y aprobaron 22 decretos. A pesar de las presiones políticas, la mayoría de comisiones de trabajo no funcionaron. Siguen los procesos penales contra varios diputados y no se logra una agenda mínima en este organismo del Estado. Los guatemaltecos perciben esta institución como la de menos credibilidad en el país. El presupuesto para el año 2018 ni se discutió en el pleno. Está pendiente la elección de junta directiva 2018.

También el Organismo Judicial tuvo problemas. Tres presidentes en un año. Se tuvo que repetir el proceso de elección del presidente al principio de año por un cuestionado fallo de la Corte de Constitucionalidad por irregularidades en la integración del pleno de magistrados. Sin embargo, la elección de los dos que sucedieron fueron parecidos. La propuesta de reforma constitucional quedó prácticamente archivada.

Sin embargo, cuando vemos hacia atrás, debemos reconocer que se ha iniciado un proceso de cambio en el país. El problema es que no tenemos rumbo, razón por la cual el próximo año será muy importante que nuestros dirigentes definan una visión, determinen prioridades y se concentren en trabajar para que realmente exista una transformación. Debemos ser proactivos y tener fe en que la situación mejorará. Pero el cambio únicamente se dará con la renovación de cada uno de nosotros. Recuerde que la felicidad es una actitud y las fiestas de fin de año son una oportunidad para reflexionar, compartir y disfrutar. Que la pase bien. ¡Feliz Navidad y un año 2018 lleno de oportunidades!