Vacas flacas

“Las crisis crean grandes oportunidades, todo depende del punto de vista con el que las miremos. Nos enseñan también la importancia de ahorrar cuando las vacas son gordas (tiempo de prosperidad)”.

Vacas flacas

Marta era una madre soltera muy trabajadora hasta el día que, cuando llegó al trabajo, le notificaron que la fábrica se había declarado en quiebra y, por consiguiente, todos se habían quedado sin trabajo. Devastada, regresó a su casa y decidió tomarse unos días para estar con sus hijos y luego comenzar a buscar trabajo.

Después de dos meses de entrevistas y de negativas, Marta seguía desempleada y pasaba el día en su casa, desesperada por el ruido que la construcción del edificio contiguo generaba.

Un día, haciéndole unos panes a sus hijos, se quedó mirando por la ventana a los trabajadores de la construcción, quienes almorzaban “chucherías”, y pensó: ¿Y si le saco provecho a esta construcción y vendo almuerzos sanos y a un precio módico? Al día siguiente, Marta estaba sentada con una mesa y una silla fuera de su casa con un letrero anunciando los panes que a sus hijos tanto les gustaban.

“Las crisis crean grandes oportunidades, todo depende del punto de vista con el que las miremos. Nos enseñan también la importancia de ahorrar cuando las vacas son gordas (tiempo de prosperidad)”.

Marta comenzó con una mesa y una silla… y terminó con un emprendimiento para mujeres desempleadas que fabricaban los panes y los vendían en construcciones y colegios.

Hay muchas formas de reaccionar ante una crisis: Algunos se quedan impávidos, no reaccionan ante la problemática y solo esperan que un milagro les caiga del cielo. Otros se “pre-ocupan”, están tan preocupados quejándose y dándole vueltas al asunto en la cabeza que se les pasan los días y no hacen nada; sin embargo, hay quienes se ocupan. Comienzan a ver con otros ojos la realidad, aceptando que la situación no es la misma y que si no hacen algo para salir a flote, terminarán hundiéndose más temprano que tarde.

Todos sabemos que la vida de lineal y predecible no tiene nada, y así como hay épocas en que uno está arriba, también hay épocas en donde estamos abajo. Esto aplica tanto para la vida personal y profesional, como para la empresarial.

El reto es ver las crisis como una oportunidad para crecer, cambiar, perseverar y salir adelante a pesar del sombrío escenario, y no olvidar que la luz, al terminar el túnel, está allí, brillante y esperanzadora. Solo tenemos que abrir los ojos a nuevas oportunidades.

El primer paso es dejar de lamentarse; por más que te quejes y te justifiques, no cambiarás la realidad.

Haz una lluvia de ideas de todas las cosas para las que eres bueno (no filtres nada, por ridículo que sea).

Elige de esa lista las cosas que más te gustan hacer, y evalúa cuáles podrías llevar a cabo, tomando en cuenta la situación actual en la que te encuentras (inversión, tiempo y facilidad de ejecución).

Haz un plan de acción para llevarlo a cabo y ponte tiempos para lograrlo.

Confía en ti y en tus capacidades y ¡ejecútalo!

Las crisis crean grandes oportunidades, todo depende del punto de vista con el que las miremos. Nos enseñan también la importancia de ahorrar cuando las vacas son gordas (tiempo de prosperidad).

Nunca nos confiemos cuando estemos arriba, todo en esta vida es temporal, pero nunca jamás dejemos de luchar por mantenernos lo más cerca posible de la cima.

“Las dificultades preparan a personas comunes para destinos extraordinarios”, C. S. Lewis.