Solo haciendo país

"La ilusión se basa en la posibilidad, aún lejana, de que el país cambie para bien".

Solo haciendo país

Nunca antes, desde que tengo memoria, ver hacia adelante en Guatemala significó escenarios tan promisorios como ahora. La ilusión se basa en la posibilidad, aún lejana, de que el país cambie para bien. Es decir, que trascienda de ser la democracia de fachada que es hoy para evolucionar hacia una democracia con mayor alcance y oportunidades. Un país más justo, en dos palabras. Más humano. Para ello, es imprescindible mantener la serenidad a flote y al mismo tiempo revolver las aguas, con vigor, hasta hundir los ruines barcos del pasado. Debemos ser sensatos para acuerpar la depuración del sistema y procurar, en paralelo, que tal hazaña se logre respetando el debido proceso. ¿Difícil, verdad? Sobre todo porque, de un lado, mucha gente lo único que quiere es “sangre”, y por el otro, la idea es descalificar sin miramientos ni ética el valiente esfuerzo que implica “limpiar la casa” en materia de corrupción. La dualidad es siempre complicada de manejar. Y además exige el portento del equilibrio, que resulta incluso más trabajoso de alcanzar para una sociedad como la nuestra, tan hecha al conflicto. El pasado viernes hubo jornada de CICIG y MP. Y eso, en medio de lo esperanzador que es, trae consigo revelaciones que dan náusea.

Aquí la codicia criminal ha sido una fiera insaciable y desalmada, en detrimento de los más desposeídos. Lo cual no es novedad. Lo hemos sabido siempre. El soborno se volvió una acción tan natural como saludar a un conocido en la calle. Es obvio que el “cuello blanco” no está exento de eso. Tampoco el “cuello arribista”. Ningún “cuello”, en realidad. Nos corresponde darle seguimiento al tema. Las incriminaciones del MP y de la CICIG en el caso Construcción y Corrupción son contundentes. Pero deben confirmarse o desvanecerse en los tribunales, no en las redes sociales. No en los medios. No en las charlas de salón. Y la única manera de que eso suceda es con procesos que no se estanquen años y años. Como en el de “La Línea”, por ejemplo. Peor aún cuando esos atrasos surgen de tácticas dilatorias de litigio malicioso o de tráfico de influencias. Si los señalados en el reciente remezón encabezado por la FECI se saben inocentes, lo que deben gestionar, por medio de sus abogados, es acelerar las etapas para llegar lo más pronto posible a debate y exponer ahí sus argumentos legales. La acusación, como tal, es muy dura. De las más duras desde abril de 2015.

Y, según lo dicho en la conferencia de prensa del pasado viernes, va acompañada de testimonios, documentos y pruebas científicas suficientes como para lograr condenas. Si no es así, el derecho de defensa está garantizado en nuestras leyes. Y si a la hora de cotejar evidencias sus razones son las válidas, eso deberá prevalecer. La presunción de inocencia jamás ha de ignorarse. Y ojalá pudiera evitarse el escarnio público previo al episodio judicial. Y también la prisión preventiva de quienes al final resulten inocentes. Pero veo complicado que no haya escándalo mediático en las capturas vinculadas con el saqueo a las arcas nacionales. De parte de las autoridades, abstenerse de mostrar a los detenidos ante las cámaras si se puede; dejar de convocar a la conferencia de prensa, no. Es preciso dar a conocer los casos. Explicarlos. Contarlos. Porque las fuerzas del mal suelen ser las primeras en atizar la desinformación para confundir a la gente. Vi varias publicaciones en tuiter con fotos de la Fiscal General al lado de uno de los hoy prófugos. ¿Cómo entender eso? Solamente como lo que es: un golpe bajo. Asimismo, siempre que se le propina un golpe certero a las supuestas mafias, son los mismos los que salen indefectiblemente a demeritar lo concretado, con los gastados argumentos ya conocidos de que hay “justicia selectiva”. Considero que aquellos que exigen con necedad malsana que caigan los grandes corruptos de la UNE (lo cual espero que suceda pronto), en verdad lo que quisieran es que la CICIG y el actual MP fueran borrados del mapa con lujo de escarnio, y que ello pasara de la misma manera como antes se arrasaba con lo que representaba una molestia, sin que mediara la mínima piedad. Y no se trata solo de aplaudir al Comisionado y a la Fiscal General. Lo he dicho infinidad de veces. Pero denostarlos por encargo solo revela la incapacidad de enfrentarlos con planteamientos legítimos. Los enormes, medianos y pequeños empresarios del país no deberían dejar de invertir en Guatemala como consecuencia de esta depuración del sistema. Quien nada debe, nada teme. Y si algunos pecaron, como pudo haberle ocurrido a varios que se vieron asfixiados por la maquinaria corrupta, más les valdría acercarse para colaborar y asumir su error que pagar sumas cuantiosas en ataques contra quienes lideran o secundan esta arremetida contra la impunidad. Los insultos y las descalificaciones no deben ganar juicios ni agenciarse los favores de la opinión pública.

Solo las pruebas tendrían que hacerlo. Y en este momento de Guatemala, esa es nuestra gran oportunidad como ciudadanía. Asimismo, nuestro gran riesgo. Es un contrasentido que la economía se paralice y sufra porque las instituciones de justicia, como el MP de Thelma Aldana, logren avanzar en su lucha contra los corruptos. Es de vital trascendencia escribir bien esta página de nuestra historia. Eso es hacer país. Y solo haciendo país podremos aspirar a un futuro sin bestias totalitarias. Solo haciendo país.