Un teatrino de marionetas malignas

"La detención de Enrique Lacs, por medio de una orden de captura falsa, no debe tomarse a la ligera ni permitir que pase inadvertida".

Un teatrino de marionetas malignas

La detención de Enrique Lacs, por medio de una orden de captura falsa, no debe tomarse a la ligera ni permitir que pase inadvertida. Incluso en Guatemala, donde se aplaude a los dinosaurios y se glorifica a la barbarie, este atropello resulta dramáticamente revelador. No solo porque es un vejamen que puede ocurrirle a cualquiera, sino porque implica también un enésimo recordatorio de las extremas debilidades de nuestro Estado. Ese mismo Estado al que todavía denostan demasiados, sin aportarle más que basura, y al que nos negamos a consolidar por ilusos desencuentros de ideologizada ineptitud. Lo escribo como periodista: de no haber sido Lacs un exfuncionario, seguramente habría sufrido como mínimo una noche de privación de libertad, no quiero imaginarme en qué condiciones, si no más. Es cierto que el mismo juez Mynor Moto argumentó que su firma no era la que calzaba el documento apócrifo y que, si lo que dijo fue la verdad, él mismo habría corregido la plana. Pero, en el camino, pudo igualmente escribirse una historia muy diferente. Así es Guatemala. Negarlo es inútil. A las pruebas me remito.

Algunos se pronunciaron en las redes sociales sosteniendo que lo de Lacs había sido un privilegio mediático. Que la prensa le había prestado atención a su caso por ser quien es y por haber ocupado antes puestos de importancia. Y eso es cierto. Pero, si tal y como lo expresan varios abogados, las órdenes de captura falsas no son nuevas, la notoriedad del episodio tendría que movernos como actores sociales para obligar a que se revisen, con urgencia, los protocolos de la justicia, así como para que se castigue a los responsables intelectuales y subalternos de esta aberración. A propósito de ello, llamaron mi atención un par de mensajes que por Twitter reclamaban a los periodistas hacer tanto ruido por el exviceministro, y no interesarse con similar ímpetu cuando aquello les ocurría a los ciudadanos “de a pie”. Y he aquí algo que merece una reflexión. Los medios no se enteran de la totalidad de lo que acontece en el país. No pueden. Me salta a la mente lo dicho ayer en una entrevista por el Procurador de los Derechos Humanos, Jorge de León Duque, que afirmaba que, con la situación del país tan llena de violencia y de diversos horrores, si la PDH lo cubriera todo, cada día tendría que convocar a una conferencia de prensa para condenar y lamentar acciones execrables. Lo que nos toca ahora a los periodistas es darle seguimiento al tema. No abandonarlo a su suerte. No dejarnos comer por la vertiginosa coyuntura. Más allá de lo que suceda con el proceso al que fue ligado el ex vice ministro, lo que es inaplazable en este momento es asegurarnos de que al próximo que piense en intimidar o castigar a un oponente, valiéndose de artimañas como la de lograr que se libre una orden de captura con sellos falsificados y la firma simulada de un juez, lo piense dos veces. Y eso no se logrará si, como lo vemos con dolorosa frecuencia, los encarcelados son un par de policías y algún oficial de tribunales, es decir, las partes más endebles y vulnerables de la cadena delictiva. Me fijé asimismo en cierto clamor tuitero que exigía, en nombre de los impuestos que proclama pagar, que el peso de la ley cayera específicamente sobre los empleados estatales involucrados en este ultrajante fraude, pero callaba muy convenientemente acerca de la ineludible participación de poderes fácticos que suelen integrarse al elenco hampón en el sórdido papel de corruptores. Llevar agua a su molino, que le dicen. Indignaciones oportunistas. Porque temas como el de Enrique Lacs son los que una ciudadanía despierta y consciente aprovecha para alcanzar conquistas concretas en el fortalecimiento de las instituciones. ¿Quién, si no un mafioso, puede estar en favor de que se den bochornos como el de una captura sin un sustento legal? La magistrada Vitalina Orellana, presidenta de la Cámara de Amparos, ofreció en el programa “A Primera Hora” que el Consejo de la Carrera Judicial iba a reunirse ayer para tratar este asunto. Sin dar plazos, la subsecretaria del Ministerio Público, Ana Elena Guzmán Loyo, aseguró durante ese mismo espacio radial que la fiscalía investigará hasta las últimas consecuencias lo que hubo detrás de este infame montaje. Asimismo, es de vital importancia que, además de la disculpa pública que el ministro de Gobernación, Francisco Rivas, le ofreció a Lacs, adentro de la Policía Nacional Civil se escudriñe con vehemencia para que quienes se hayan prestado a esta maniobra no solo paguen por lo hecho, sino que además contribuyan con identificar a quienes repartieron dinero o movieron influencias para consumar un atropello tan burdo como la detención de Lacs. Admito que existen muchas cosas en el mundo en las que uno puede invertir su tiempo. Que la vida de hoy es acoquinante y que apenas queda vida para disfrutar con la familia. Pero es preciso no olvidar que la angustia y la humillación de las que fue objeto el exviceministro nos pueden sorprender a todos, casi sin excepción, si alguno de nuestros enemigos dispone de suficientes recursos y conexiones como para volver a los operadores de justicia un teatrino de marionetas malignas.