Paola Rivano: "Ojo con el bullying"

Según la ONG Plan internacional, América Latina es la región con mayores índices de acoso escolar. Las razones son muchas: Discriminación, desigualdad social, intolerancia hacia culturas o costumbres, tendencias sexuales, apariencias físicas, entre otros.

En este mismo momento, hay miles de niños en el mundo que están siendo abusados física, emocional o sexualmente en alguna parte del mundo.

Creo que es momento de abrir los ojos a esta dura realidad que ha provocado suicidios u homicidios en niños que, con suerte, habían llegado a la adolescencia.

Soy fiel creyente de que todo esto se podría evitar con campañas en el colegio, en los medios sociales, las conversaciones en la casa y una educación basada en valores. Sin embargo, hay otra forma más inmediata de detenerlo, y esta es: Identificarlo.

Los padres quisiéramos creer que nuestros hijos nos tienen la suficiente confianza para decirnos lo que les está pasando y que, si les llegara a suceder, lo sabríamos. Sin embargo, no siempre es así. Existen señales, como cambios en el comportamiento, en la comunicación, y hasta en la apariencia que nos darán la pauta para identificarlo y apoyar a nuestros hijos.

1. No quiere ir al colegio

Todos hemos dicho que estamos enfermos o que nos sentimos mal, con tal de no ir al colegio. Sin embargo, cuando el niño insiste en ausentarse, debemos ir más allá e indagar en las verdaderas razones. Además de preguntarle calmadamente, también podemos pedir una cita con los maestros.

2. Lenguaje corporal

 Lo más común es que el niño prefiera decir que no pasa nada, y que lo niegue, a pesar de que le preguntamos directamente si alguien lo molesta en el colegio. Antes de hacer esta pregunta debemos estar muy atentos a lo que dice también con su cuerpo. Un cambio en su postura, el sobarse las manos, el apretar algo con fuerza, un contacto visual esquivo, o forzadamente directo a los ojos, nos dice que hay algo que no se atreve a decir.

3. Cambios de humor

Los cambios repentinos de comportamientos son señales a las que hay que poner atención. El llegar enojado del colegio, encerrarse en su cuarto, no querer salir a jugar, o el dejar de hacer las cosas que le gustaban, convirtiéndose en niños miedosos, que han perdido la seguridad y la confianza que antes poseían.

Sin dejar de mencionar que hay niños que se vuelven agresivos en sus casas, y como una forma de desahogo, se pueden volver ellos mismos los agresores.

4. Síntomas físicos

El miedo y la angustia se manifiestan de distintas maneras en cada persona. Los dolores de estómago, espalda, el no conciliar el sueño, o incluso algunas alergias y ronchas son formas en que el cuerpo grita lo que nuestra boca calla.

En fin, hay muchas señales que nos dicen a gritos que nuestros niños están sufriendo acoso en el colegio. Más allá de nombrarlas, quiero pedirles que no las pasemos por alto. No esperemos a que sea demasiado tarde.

Quien ha sufrido bullying sabe lo que se siente y sobre todo lo que se sufre.

A mí también me hicieron bullying, cómo olvidarlo. Cómo olvidar la humillación, la angustia, el desamparo y la profunda frustración de sentirse sola e incomprendida.

El día que mi mamá accedió cambiarme de colegio, debido a los constantes abusos verbales y físicos de una niña de 3 años mayor que yo, mi vida cambió. Volví a creer en mí y en lo que valía como persona. Volví a ser feliz.