Un millón de empleos para Guate

"La buena noticia es que el mundo está entrando en una nueva etapa ”Industria 4.0”, donde se pueden aprovechar la era digital y el desarrollo industrial, haciendo uso intensivo de internet y de las tecnologías de punta, respetando el medioambiente".

Un millón de empleos para Guate

Ante tanta persecución y eventos contra la corrupción, realmente estamos devastados. Nuestros tres poderes del Estado están vulnerables y pareciera que no hay una luz al final del túnel. Los juicios no avanzan, los centros carcelarios están repletos, hay poca certeza jurídica, nos confrontamos sin sentido por las reformas a la Constitución y no hay modo que avancemos. Vemos agresividad en los hogares y hostilidad en la calle, y la amenaza de Donald Trump de retornar a los migrantes nos tiene en pánico.

Ante este escenario, conversando recientemente con un amigo me compartió la idea de plantear desde el Programa Nacional de la Competitividad (PRONACOM) un proyecto con una meta clara: “Un millón de empleos para Guatemala”. Me pareció muy retador y a la vez inspirador, así que nos reunimos un pequeño grupo de académicos, empresarios y funcionarios públicos a escuchar y conversar al respecto.

La firma McKinsey, una consultora en Washington, inició su presentación con lo que está sucediendo en el mundo. Nos hizo recordar que la producción y el desarrollo habían sido escasos por muchos siglos. La mayoría de los países era pobres. Sin embargo, a partir del siglo XVIII, que inicia la revolución industrial, la situación mejora sustancialmente. La gente pasó de vivir de la agricultura y el comercio a la industrialización y los servicios. La producción se basaba en la mano de obra pero luego con la industria y tecnología todo cambió.

La revolución industrial se puede dividir en cuatro etapas. La primera está marcada por la invención de la máquina de vapor, el telar mecánico, el telégrafo y la locomotora. Inglaterra fue la más innovadora. Luego vino la segunda etapa, la cual se expandió por toda Europa, Estados Unidos y algunos lugares de otros continentes. Transformar el hierro en acero, la electricidad y el petróleo fueron determinantes. Se calcula que esta etapa finaliza con la segunda Guerra Mundial.

Se da acumulación de capital, el fortalecimiento de la propiedad privada y la formalidad. La capacidad de transportarse entre largas distancias comunica ciudades y el mundo en forma rápida; crece la multiculturalidad y el intercambio de bienes y servicios. Alvin Toffler, en su libro “La Tercera Ola” (1980), pronosticaba la globalización, evolución humana y cultural. Las computadoras, las nuevas tecnologías y la comunicación cambiarían el mundo, señalaba. Energía renovable, vehículos eléctricos y el inicio de la inteligencia artificial. Una tercera etapa muy bien aprovechada por algunos países asiáticos.

Estos cambios han logrado que la producción del planeta se haya potencializado. Del crecimiento económico mundial actual (3.6) se explica no solo por la mano de obra sino por la productividad (1.😎. La gente migra a las ciudades, crece la población urbana y las familias están teniendo menos hijos. Los seres humanos se comunican más entre sí y se relacionan. La ciencia y la medicina han contribuido a vivir más años, la expectativa de vida en un siglo pasó de 60 a 80 años. Esto también trae desafíos en los sistemas de previsión social, ya que antes por cada anciano había 10 jóvenes, hoy la relación es de uno a tres.

Ahora bien, ¿hemos aprovechado en Guatemala lo que ha estado pasando en el mundo en los últimos años? No mucho. Aún tenemos una población en su mayoría pobre, no hay trabajo, muchos guatemaltecos tratan de sobrevivir más que vivir, la educación y la salud son de mala calidad, poca industria, productividad y bienestar, miedo y ansiedad ante la inseguridad.

La buena noticia es que el mundo está entrando en una nueva etapa ”Industria 4.0”, donde se pueden aprovechar la era digital y el desarrollo industrial, haciendo uso intensivo de internet y de las tecnologías de punta, respetando el medioambiente. Podríamos utilizar todo el conocimiento acumulado y afrontar con coraje esta ventana de oportunidad para Guatemala. El reto es cómo nos preparamos para aprovechar este momento. Esperamos poder aterrizar la propuesta y entre todos aportar talentos, estudios y experiencias para contar con una estrategia y generar un millón de empleos para Guatemala. ¿Qué opina pensar a futuro? ¿Desea ser parte de este sueño para el país? ¿Cómo hacemos para acelerar el proceso?