Imagen que vende

Paola Rivano, Coach y conferencista profesional. www.paolarivano.com

Cuando compramos un producto o servicio, olvidamos que, además, compramos al vendedor o asesor que nos lo vende. Desde este punto de vista, la personalidad que posea el asesor impactará directamente en nuestra decisión de compra acerca del producto o servicio.

¿Les ha pasado alguna vez que dejan de comprar un producto porque el vendedor no es de su agrado? O si lo miran desde otro punto de vista, ¿cuántas veces han comprado un producto que no necesitan solo por los encantos y la persuasión del vendedor? Esto quiere decir que no solo compramos el producto, sino también compramos al vendedor.

No importa si trabajas en el área de ventas o no, todos de alguna u otra manera vendemos. Vendemos nuestro profesionalismo, nuestras ideas, nuestras propuestas y nuestros proyectos. Esto quiere decir que si queremos ser efectivos en la venta, debemos primero aprender a vendernos a nosotros mismos, proyectando una exitosa personalidad.

Todos sabemos qué es vender un producto, pero pocos sabemos cómo cautivar al cliente con nuestra imagen, nuestra comunicación y nuestra autoconfianza. Aunque sea triste de aceptar, el dicho “dime cómo te vistes y te diré cómo te tratan” es más cierto de lo que quisiéramos.

La imagen comunica tanto como las palabras, y esto lo comprobamos cada vez que juzgamos a una persona por cómo se viste o por cómo se comporta, incluso, antes de llegar a conocerla. Todo comunica, desde la ropa, peinado, colores y olores, hasta qué digo, cómo lo digo y cuándo lo digo.

Nuestro estilo personal, la forma de expresarnos, las palabras que utilizamos y cómo nos comportarnos es parte de nuestra imagen, es nuestro sello personal. Esta imagen que hemos decidido proyectar, la que construimos de nosotros mismos es lo que vendemos día a día. Si queremos proyectar nuestra mejor imagen, comencemos por descubrir la mejor versión de nosotros mismos.

Natural
El primer paso es proyectar lo mejor de mí, sin dejar de ser yo mismo. Es decir, por muy bien que le quede el traje a él o muy linda que se le vea la falda a ella, no significa que me vaya a quedar bien a mí también. El copiar el estilo de otro nos hace ver poco naturales y, peor aún, nos hace sentir incómodos, por lo que darnos el tiempo de buscar nuestro propio estilo, es una excelente inversión.

Imagen
Nuestra imagen es nuestro envase de presentación. Así como nadie compra una botella sin etiqueta, tampoco compramos a una persona sin identidad. No importa si no puedes comprar ropa de marca, mientras sepas combinarla con elegancia, se mantenga limpia y bien planchada. Tu vida es mucho mejor si llevas ropa que provoque admiración.

Coherencia
Una cosa es lo que queremos proyectar y otra muy distinta es lo que proyectamos en realidad. Debemos ser coherentes con qué decimos y lo que decimos. Walter Riso dice: “Eres lo que haces y lo que piensas. Si las dos cosas que no son compatibles, no eres creíble”.

La imagen se construye poco a poco y detalle a detalle. Si quieres proyectar una imagen profesional exitosa, comienza viéndola en tu mente. Imagínate como un gran profesional. ¿Cómo vas vestido, cómo caminas, cómo hablas? Si ves en tu mente al profesional en el que quieres convertirte, tendrás una idea más clara de quién quieres llegar a ser.

Solo tienes que visualizarlo y trabajar cada día para lograrlo.