El muro de Trump

"Comprendo que el presidente Trump desea disminuir drásticamente el ingreso a Estados Unidos de personas ilegales, no así de extranjeros".

La mayoría quedó boquiabierta cuando Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, inició determinadamente sus acciones administrativas en la primera semana de su mandato: retiró a los Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico, congeló las contrataciones federales (con excepción de los militares), quitó fondos para las ONG que promueven el aborto en otros países, puso fin al financiamiento las ciudades santuarias dirigido a migrantes ilegales y ordenó construir el muro en la frontera con México. También ha dicho que serán los mexicanos quienes construirán el muro o de lo contrario sacará los recursos de un impuesto a los 27 mil millones de dólares en remesas anuales que se envían de Estados Unidos a México.

Para los que conocimos el muro de Berlín resulta irónico, especialmente por las reacciones ante el actuar de Trump. Este fue construido por los comunistas en el año 1961 como un muro de seguridad, prácticamente para que los que vivían en Alemania del Este u Oriental no pudieran abandonar ni comerciar con el otro lado, la Alemania tradicional del Oeste. Visitar Berlín durante el período de la Guerra Fría (1961-1989) era interesante, en especial si se incluía en la misma un cruce al lado este. Atravesar el muro implicaba pasar por controles muy estrictos, cuestionaban a los turistas severamente y había que comprar moneda local a un costo muy alto. Aunque estábamos en total desacuerdo con este, logró parte de su cometido: casi nadie lo cruzaba ilegalmente y alrededor de 200 murieron al intentarlo.

Varias personas, entre ellos latinos, desean migrar a Estados Unidos, “es la tierra prometida” me comentaba un amigo recientemente. Entrar de “mojado” es difícil y arriesgado, pero muchos hacen el sacrificio por un mejor futuro. Otros ingresan en el país con visa de turista y luego se mantienen ilegales en el país. Algunos se van al norte porque hay oportunidades de trabajo, aunque no sean legales. Las remesas se han convertido en un ingreso importante para nuestros países, y también en un alivio para los gobiernos que las personas migren a otro país, ya que no deben proporcionar servicios públicos, bastantes reciben recursos de sus parientes y no hay que generar más empleo local. Lamentablemente muchas veces desincentiva el esfuerzo personal, “para que voy a estudiar o trabajar si todos los meses recibo mi remesa” me decía un joven hace algunos años.

Comprendo que el presidente Trump desea disminuir drásticamente el ingreso a Estados Unidos de personas ilegales, no así de extranjeros. Puedo concluir de sus declaraciones y lo que ha escrito que lo que se pretende es construir un sistema más seguro, buscando que quien entre o viva en su país esté autorizado por los Estados Unidos. Las estadísticas que se presentan son dramáticas: según Latinos Post cerca de 6 mil migrantes han muerto de 40 mil tratando de cruzar la frontera México-Estados Unidos durante los últimos 16 años. Todos sabemos que nuestros compatriotas para llegar hacen grandes sacrificios, y los que viven allá trabajan y se esfuerzan, sin embargo parece que migrar ilegalmente ya no será una opción para mejorar.

Esto pondrá a todos los países a pensar y diseñar nuevas y mejores estrategias para el desarrollo de su población. Inicialmente habrá mucha resistencia, pero parece que este señor va en serio y debe afrontarse. Durante los próximos días se verán más acciones respecto de la nueva política de migración a Estados Unidos y habrá que prepararse. Los países de la región podemos unirnos y negociar con el país vecino, pero habrá que trabajar arduamente en cambiar de una vez por todas nuestros modelos económicos y sociales para que sean la mejor opción para los compatriotas. ¿Qué opina del muro que quiere construir Donald Trump? ¿Qué hará México al respecto? ¿Cómo debiera reaccionar Guatemala al respecto?