Un corrupto ladrón no podría

"Guatemala no necesita más inestabilidades. Ya suficiente con las que vendrán si los juicios por corrupción caminan".

Desde que tomó posesión, lo más certero que ha hecho el presidente Jimmy Morales, en cuanto a lo que la gente le pidió al votar por él en 2015, ha sido el manejo decente del caso de fraude que implica a sus familiares. El elogio recibido por el comisionado Iván Velásquez durante la rueda de prensa en que se comunicó la trama de las capturas, al reconocer que no había intercedido por sus parientes cercanos, puede que sea su mejor momento como gobernante hasta el momento. La resolución de la jueza Silvia de León de enviar a prisión preventiva a su hijo y a su hermano le brinda una espléndida -aunque tremendamente dolorosa- oportunidad de demostrar su temple y su esencia. Espero que no la eche a perder, pese a lo arduo y lacerante de la prueba. La situación, igual, resulta sumamente espinosa por donde se le vea.

¿Qué pasa si Jimmy Morales es socio de la empresa que facilitó una de las polémicas facturas? ¿Qué ocurriría si, por acción u omisión, se logra determinar que el actual mandatario fue parte de alguno de esos “favores”? La fiscal general Thelma Aldana fue categórica en ello cuando le preguntaron si existía la posibilIdad de que el jefe del Ejecutivo estuviera vinculado con el caso. “Por el bien del país, espero que no”, contestó la titular del Ministerio Público. Y yo coincido con ella. Guatemala no necesita más inestabilidades. Ya suficiente con las que vendrán si los juicios por corrupción caminan. Es previsible que las mafias no se queden cruzadas de brazos. De hecho, no lo están. Y su zarpazo llegará más temprano que tarde. Por ello, es primordial cuidarse de las campañas de desinformación que ya se han desatado.

Asimismo, de los razonamientos superficiales que se enfocan en la cantidad hasta ahora determinada por las investigaciones, y no en la acción en sí. Me refiero a quienes proclaman que el MP y la CICIG hacen escándalo por Q200 mil, pero no logran capturas por turbulencias notoriamente más cuantiosas como la de Odebrecht o la del Transurbano. Una cosa no riñe con la otra. Y cada una a su tiempo.

Los corruptos de Odebrecht tendrán que caer. E igual los del Transurbano. Pero ni el MP ni la CICIG podían permitirse el lujo de ver hacia otro lado, cuando al perfilar a los posibles autores de un fraude descubrieron que se trataba del hijo y del hermano del presidente. No es linchamiento que los hayan procesado. Es la ley. Y, de ser hallados culpables, tendrán que purgar su pena. Así queremos que funcione la justicia. Y así queremos que funcione el país. De nuevo, como en 2015, existe admiración por Guatemala debido a los enormes avances alcanzados en menos de dos años. Hay casi un gabinete entero en la cárcel, varios expedientes por evasión fiscal resueltos con resarcimiento para el Estado, múltiples diputados y ex diputados que sienten la respiración de las autoridades en la nuca, magistrados en la mira telescópica del Poder Judicial y ahora dos familiares del mandatario enfrentando cargos como cualquier ciudadano de a pie. Todo eso, siempre y cuando se cumpla con el debido proceso, es un triunfo para Guatemala. Es cierto: faltan muchos por caer. Aún quedan sectores y partidos políticos que parecieran ajenos a este baile. Descarto, al respecto, que tales “pendientes” se originen en un asunto ideológico, como algunos pretenden pintarlo.

Más recursos quisieran el MP y la CICIG para completar la fase inicial de la depuración de esta sociedad. Y ojo que los abusos siguen. Las excesivas comisiones extraordinarias creadas cínicamente por el Congreso ejemplifican la vocación por el abuso que tanto nos ha dañado. Reitero: no ha de ser nada fácil para el presidente Jimmy Morales este penoso episodio por el que atraviesa. Sin embargo, es una gran oportunidad para él. Por dolorosa que sea. A prueba, su temple y su esencia.

Ojalá sepa respirar hondo. Y también arrancarse el dolor con la rectitud del hidalgo que se hace grande con sus hazañas éticas. Un corrupto ladrón no podría

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