¿Mejoró el desempeño del Congreso?

Ha concluído el primer año de la VIII Legislatura 20 y vale la pena analizar su desempeño.

El Congreso y los diputados tienen muy poca credibilidad ante los ciudadanos, en especial por todos los señalamientos de corrupción que se han dado. Sin embargo, es importante resaltar que este año se avanzó en temas de normativa, organización y resultados.

Una evaluación reciente presentada por la Alianza para el Congreso Eficiente indica que las reformas a la Ley Orgánica del Organismo Legislativo (LOOL) como la de Servicio Civil han sido positivas. A partir de abril se eliminó prácticamente el transfuguismo en el parlamento.

Se continúa con 24 procesos de antejuicio y dos diputados renunciaron a su curul por el mismo motivo. Se celebraron 52 sesiones, 29 ordinarias, 15 extraordinarias y 8 sesiones solemnes que suman un total de 84 días efectivos. La mayoría de los diputados participó en el 80% de las sesiones.

Al 15 de diciembre 2016 el Congreso había recibido 205 nuevas iniciativas de ley, 15 quedaron pendientes de conocer por el pleno, 110 no recibieron dicatamen (53%), 40 obtuvieron dictamente favorable y 12 desfavorable. Se produjeron 50 decretos en el Congreso, sin embargo la mayoría no siguieron todos los procedimientos que la ley señala.

En relación al trabajo de las Comisiones de Trabajo, se le dio seguimiento a cinco comisiones (de 52) de las cuales ninguna cumplió con el número de sesiones, quorum, trabajo y rendición de cuentas. En transparencia y acceso a la información ha habido una mejora, el Indice Latinoamericano de Transparencia Legislativa 2016 coloca al Congreso de Guatemala en el cuarto lugar de 13 países, mejorando su posición en relación a la medición del año 2014.

El Congreso ejecutó el 81% de su presupuesto (Q.784 millones), se calcula que cada diputado tuvo un costo de Q.5 millones. Respecto a manejo de fondos de las comisiones, 13 no presentaron su liquidación y aún hay poca claridad en el manejo de estos fondos.

La Alianza para el Congreso Eficiente recomienda actualizar y mantener disponible en el portal electrónico del Congreso datos e información. Establecer procedimientos para definir en junta de Jefes de Bloques Legislativos, el proyecto del orden del día o agenda de las sesiones plenarias, para evitar “sorpresas”.

Hacer un cronograma de la aplicación de la Ley de Servicio Civil. También es importante revisar el número y alcance de las comisiones, que a partir de este año se supone serán 38 -sin embargo otros países como El Salvador, Perú y Chile tienen menos de 25-. Un congreso efectivo requiere que sus comisiones funcionen.

Deberán de contar con una programación, plan de trabajo, periodicidad de sus reuniones, su concurrencia y resultados. Además deben rendir cuentas y cumplir con los plazos legales.

Respecto a las iniciativas de ley, estas deben llenar los requisitos de forma para la aprobación de una ley: dictamen de la comisión en el tiempo de ley, cumplimiento de los votos necesarios para su aprobación, estudios técnicos, documentación que justifique la iniciativa, estudio financiero sobre el costo económico para su implementación (cuando sea el caso), etcétera.

Además es importante fortalecer técnicamente el contenido de las leyes. Revisar todas las iniciativas de ley que se encuentren en el Congreso, hacer público el listado y archivar aquellas que no hayan obtenido dictamen de las Comisiones de Trabajo.

Esperamos que la nueva Junta Directiva del Congreso continúe con los cambios iniciados y mejore el ejercicio y cumplimiento de la institución. ¿Qué opina del Congreso? ¿Ha mejorado su desempeño? ¿Cómo logramos que funcionen las Comisiones de Trabajo?