Ruidos

Ruidos

“Hoy hablaremos de los ruidos que funcionan como obstáculos cuando nos comunicamos, los cuales pueden pasarle tanto a quien está hablando, como a quien escucha”. 

Cuando escuchamos la palabra RUIDO, lo primero que se nos viene a la mente es el ruido ambiental. Es decir, el ruido de las bocinas de los autos, o el llanto de un niño, o el ladrido de algún perro. Sin embargo, cuando nos comunicamos, existen otro tipos de ruidos. Estos ruidos no necesariamente se escuchan, pero sí tienen un gran impacto en la eficacia de nuestra comunicación.

Hoy hablaremos de los ruidos que funcionan como obstáculos cuando nos comunicamos, los cuales pueden pasarle tanto a quien está hablando como a quien escucha.

1. Ruido psicológico: Estos son los pensamientos que no dejan que, tanto el emisor como el receptor se concentren en transmitir o recibir el mensaje. Por ejemplo: Pedro está dando un taller y la audiencia lo oye, pero él está pensando en que olvidó poner el video en la presentación, y ese pensamiento le da vueltas y vueltas en la cabeza. Probablemente algún receptor también esté pensando en algún problema que le acaba de surgir: la enfermedad de un hijo, el correo que no pudo mandar en el trabajo, la pelea que tuvo con su amiga, etc. Ese ruido obstruye y afecta la transmisión o recepción del mensaje.

2. Ruido fisiológico: Este se define como el ruido que emite el cuerpo. Por ejemplo, cuando se tiene dolor de estómago, ganas de ir al baño, dolor de cabeza, sueño, hambre, etc. Y cuando alguno de estos problemas, no dejan que ni siquiera nos concentremos en escuchar lo que otros dicen, este además, se vuelve en un ruido psicológico.

3. Ruido semántico: El ruido del lenguaje. Por ejemplo, una palabra muy técnica que no todos comprenden. El hablar muy rápido o muy lento, o que no se le entienda bien a la persona cuando habla, ya que pronuncia mal una letra o utiliza palabras que no existen o mal empleadas. Este tipo de ruido provoca que el receptor se desconecte y deje de prestar atención.

4. Ruido técnico: Es el ruido de todas las herramientas o artículos que se necesitan para comunicar. Por ejemplo: la computadora, el chat, la cañonera, la pantalla, el control. Si alguno de estos fallara, sería un ruido técnico.

5. Ruido ambiental: Es el ruido que conocemos como tal. Mientras más sensible sea la persona a los ruidos externos, más le costará concentrarse en lo que escucha o en lo que quiere decir.

Estos cinco ruidos están presentes todo el tiempo, aunque no los percibamos. Si nos ponemos a evaluar cualquier tipo de comunicación, como por ejemplo, la de dos compañeros de trabajo en un ascensor, o la de un vendedor exponiendo su producto, nos podremos dar cuenta que están ahí, afectando la la conversación y generalmente pasando desapercibidos.

La importancia de conocer algunos de los obstáculos que surgen dentro del proceso de comunicación, es poder prever y adelantarnos al impacto que estos puedan tener en la eficacia de nuestro mensaje y en el objetivo que queramos lograr.

Los ruidos afectan la escucha, la concentración, el interés y la productividad, por lo que te dejo esta tarea de auto análisis: ¿cuáles son tus ruidos? ¿Qué impacto tienen en tu vida? ¿Qué propuesta de solución podrán minimizarlos?