El TSE que incomoda

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha sido una institución determinante en la consolidación del sistema democrático, desde 1985 ha organizado procesos electorales transparentes, libres y sin fraude electoral.

En los últimos días han sucedido algunos eventos que encienden las alarmas y las luces rojas para d e f e n d e r la institucionalidad elector a l , reafirmando la imp o r t a n c i a que tiene en nuestro sistema democrático como autoridad máxima en materia electoral.

No podemos darnos el lujo de perder a una de las instituciones, que a pesar del desgaste sufrido en los últimos años, es fundamental para la democracia en el país. El TSE está “incomodando” a los que estaban acostumbrados a un tribunal electoral pasivo y permisivo; y desde luego, este tribunal ha buscado cambiar esa situación, mostrándose como un actor más activo, principalmente en relación con controlar la actividad de los partidos políticos, como ha sucedido con la campaña anticipada o la afiliación a los partidos.

El actual TSE ha tomado decisiones históricas que han marcado un antes y un después. Decisiones que han sorprendido a propios y a extraños. Desde la suspensión a los partidos políticos que abiertamente incumplen la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP), con una campaña anticipada; y por suspender en una segunda ocasión al partido oficial, luego de la proclamación y presentación de Sinibaldi como precandidato presidencial.

También por hacer esfuerzos para evitar el famoso “acarreo de votos”, que deslegitima los resultados electorales, principalmente en la elección de los alcaldes; por “atreverse” a cancelar el nombramiento de la vicepresidenta Roxana Baldetti como secretaria general del Partido Patriota (PP) y por imponer multas históricas a los partidos, que, a pesar de la advertencia y la suspensión, continúan desafiando al TSE con campaña anticipada.

En este contexto, algunos líderes políticos, con una actitud irresponsable, buscan entorpecer el trabajo del tribunal electoral. Presentado incluso acciones legales que podrían atentar la autonomía y la independencia del TSE. En un insensato interés por debilitar al órgano electoral y continuar incumpliendo la LEEP.

Por ello, debemos apoyar al TSE para que se respete y reconozca su autonomía e independencia, y que se rechacen rotundamente las acciones mal intencionadas e infundadas que buscan desacreditarlo como máxima autoridad electoral. El proceso electoral está a la vuelta de la esquina y necesitamos un TSE con recursos y capacidad para enfrentar todos los desafíos que traerán las elecciones. ¿Qué opina del trabajo del TSE?