El tiempo electoral

Juan Carlos Sanabria - Politólogo y analista de Asíes

¡Tic, tac! ¡Tic, tac! El reloj avanza incesantemente y las elecciones se acercan cada día más. Los actores que entrarán en la escena electoral están preparándose. Los partidos, por su parte, están afinando sus estructuras partidarias y, en muchos casos, definiendo a sus posibles candidatos. Por otro lado, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) está haciendo lo suyo, en términos de planificación y organización del proceso electoral. Y los ciudadanos estamos a la expectativa de cómo se va pintando el panorama.

Las preguntas recurrentes que aparecen en las conversaciones con familiares, amigos o compañeros del trabajo están relacionadas con los posibles candidatos a los diferentes tipos de elección. ¿Quién será el candidato a Presidente? ¿Se postulará Fulano o Mengano para Alcalde? ¿Este partido está fuerte? ¿El diputado buscará su reelección?

Los partidos, poco a poco, están colocando las piezas en el tablero electoral. Desde mi perspectiva, en esta ocasión, a diferencia de lo que ha sucedido en elecciones anteriores, hay mucho por definir. Aún hace falta tiempo y no están presentes muchos aspectos que pueden modificar sustancialmente, tanto la ubicación de las piezas en el tablero como las jugadas que deberán implementar los partidos para ganar las elecciones.

Los partidos políticos, además de las actividades de campaña, deberán realizar en los primeros meses del próximo año sus asambleas ordinarias, para tener vigente la estructura del partido, y las extraordinarias, para postular a sus candidatos. Es decir, los partidos buscarán tener los requisitos que la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) exige para que puedan participar.

En estos casos, habrá que preguntarse sobre los mecanismos que utilizarán para designar a sus autoridades y a sus candidatos, a nivel municipal, departamental y nacional. ¿Serán procesos en los que se involucrarán a los afiliados del partido? ¿Mediante mecanismos de democracia interna? Una de las debilidades del sistema de partidos es precisamente la centralización de los partidos. Los afiliados no son parte de las decisiones importantes. Eso, sin duda, por el bien del sistema de partidos políticos, debe cambiar.

Por otro lado, el TSE está desarrollando procesos internos relacionados con la planificación y organización de las elecciones. Habrá que fortalecerlo para que pueda enfrentar desafíos como la conflictividad electoral, el proceso de inscripción de los candidatos, entre otros.

El TSE deberá ser muy cauto y estratégico en las acciones que tomará. En este sentido, por ejemplo, debe reconsiderar con criterio político la decisión de aumentar los gastos de representación. El TSE necesita fortalecer su legitimidad y esa acción no contribuye a eso, sino todo lo contrario, lo pone en un escenario de fuerte crítica y señalamiento.

¿Estamos listos los ciudadanos? Yo creo que no. Debemos ser más críticos. Lamentablemente, casi siempre, queda fuera la discusión sustantiva sobre las propuestas de los partidos. ¿Cómo mejorarán el sistema de salud pública? ¿Qué políticas públicas implementarán para mejorar la cobertura y calidad educativa? ¿Lograrán cumplir con todas las promesas electorales? O las están presentando sin fundamento y solo con el ánimo de obtener el voto de las personas.

Por eso, la pregunta del millón: ¿estamos listos para el proceso electoral? Los partidos y el TSE se están preparando. ¿Y nosotros cómo ciudadanos? Los días se pasarán rápido y más pronto que tarde estaremos en los centro de votación emitiendo nuestro voto. ¿Qué opina usted? ¿Está listo para las elecciones?