THE WHISTLE BLOWER THAT WASN’T…

Abogado y notario, periodista independiente

En la prensa norteamericana, la expresión “whistle blower” significa alguien que “suena el silbato”, que da la voz de alarma, que pega, como decimos nosotros, “el grito en el cielo”, en el caso que nos ocupa, que denuncia la corrupción o el tráfico de influencias en las cortes de Justicia de la República.
La doctora Escobar pudo haber jugado ese papel, si no hubiese, como lamentablemente lo hizo, servido nada más de engranaje en la lucha política de los grupos de interés, partidos políticos y grupos de presión de abogados para ganar posiciones y magistrados dentro del sistema de la Corte de Apelaciones y de la Corte Suprema de Justica.
Lamentablemente, ella se dejó cooptar por los grupos de presión de la extrema izquierda guatemalteca, como Movimiento Pro Justicia, Fundación Myrna Mack, Helen Mack y la llovizna de organizaciones de “derechos humanos” que lamentablemente prostituyen ese concepto y esa rama del derecho en Guatemala.
Nadie puede, luego de la lucrativa estancia de Helen Mack durante años al frente de la Comisión Presidencial para la reforma policial, suponer que no tiene profundos vínculos con la UNE y los patrones políticos de esta agrupación: Sandra Torres y Orlando Blanco. Nadie puede tampoco negar que ambos personajes necesitan colocar y mantener a magistrados favorables para derrotar las graves acusaciones de corrupción, tráfico de influencias, narcotráfico y hasta asesinato que esos dirigentes y/o sus parientes cometieron durante el nefasto gobierno de Álvaro Colom.
La doctora Escobar escogió irse por el camino del escándalo mediático y la propaganda, antes que por el camino más largo y tortuoso de la prueba y la persecución y la denuncia penal. Ella pide sin pruebas que se repita todo el proceso de escogencia de magistrados a la Corte de Apelaciones y a la CSJ.
Después de haber leído la transcripción filtrada a medios curiosamente favorables a la postura de la izquierda radical en Guatemala, se colige que ella no solo fue a sabiendas a reunirse con un notorio (podríamos decir, infame) diputado del PP para cabildear posiciones, sino que en forma ilegal y sin orden de juez competente grabó una conversación en forma subrepticia, lo cual hace toda la propaganda que la CICIG espera conseguir con el escándalo nula, la supuesta prueba es un fruto del árbol prohibido, una prueba adquirida en forma ilegal que podrá ser fácilmente derrotada procesalmente por el oscuro personaje del político indilgado.
¿Por qué de repente la CICIG decide accionar a una contra Byron Lima contra el pleno completo de magistrados electos de la Corte de Apelaciones y de la CSJ, y ahora anuncia con bombos y platillos casos igualmente sensacionalistas contra financiamiento de campañas políticas en la antesala a un año electoral?
Pues porque hay que renovar a toda costa el mandato, y bueno, 24 mil euros al mes, libres de impuestos, no se dejan ir así de fácil (así es, Q240 mil, o sea un cuarto de millón de quetzales al mes de salario para el señor comisionado), para dar conferencias de prensa, hablar mal de Guatemala en el mundo entero y denigrar y calumniar personas y familias a diestra y siniestra sin presentar evidencias.
No puede la izquierda conformada por apologistas de los crímenes de la guerrilla y sus defensores de oficio en los medios dejar que su principal perro de presa, que es la CICIG, se valla de Guatemala y con ello perder su grupo paralelo de persecución y linchamiento mediático y jurídico. Es así, la guerra siguió, la venganza contra el ejército solo cambió de táctica y ahora el linchamiento mediático y judicial es el arma de preferencia, en el mismo talante y forma de los juicios políticos de la URSS, seguimos en Guatemala atados a la cadena de la extrema izquierda malinchista, llena de odio, ira y venganza contra Guatemala, contra el ejército y contra el empresariado.
If only she would have chosen the hard long road of the criminal system instead of the media circus…