Estatus social

María Luisa Méndez

Hoy en día ser parte de un grupo en una sociedad tan diversa como la nuestra requiere muchas veces de un “Estatus” Esta semana me llamó mucho la atención una lectura que hacía referencia a las y los jóvenes y esas muchas influencias que forman parte de nuestras vidas, que son factores que tienen que ver en esa construcción continua de nuestras identidades y la misión de buscar autonomía.

En varias ocasiones en reuniones con grupos de amigos jóvenes de los temas de conversación muchas veces se habla de: celulares, carros, vivienda, entre otras cosas, relacionando la supuesta “superación” de una persona o en este caso de los jóvenes por las cosas que posee. Si me traslado a otro ámbito, por ejemplo, en los municipios y la problemática de la migración, hace algunos meses conversando con algunas personas jóvenes que aún no tienen una familia propia, les preguntaba ¿por qué decidieron irse? me sorprendió las respuestas coincidentes de muchos de ellos que hablaban de haber tomado la decisión para tener ingresos económicos porque su objetivo radicaba en la compra de “esas cosas” que estando en el país se tardarían varios años en ahorrar o bien en pagar la deuda a plazos por la compra de un nuevo celular o una laptop. 

Claro está que esto que planteo tiene que ver con características que se deben de analizar a profundidad como lo urbano y rural, o aún más específicos si se analiza por determinado grupo de jóvenes, pero sin duda alguna, son situaciones que influyen en las y los jóvenes y como resultado nos hace pensar que hoy día nos preocupamos más en “el poseer que en el ser” y como nuestras sociedades han influido en esto, por ejemplo: Una sociedad consumista que día a día se esfuerza en que los jóvenes debemos de estar a la última moda y que todo se resuelve con una tarjeta de crédito, solo basta con ver que en Guatemala los clientes por excelencia para poseer tarjetas somos las y los jóvenes.

Es necesario reconocer la multidimensionalidad de la juventud, conocer nuestras demandas y aquellos aspectos a los que cotidianamente estamos propensos y que influyen en nuestro desarrollo. En una sociedad donde nuestro desarrollo es limitado, no se debe seguir alimentando ese “estatus social” que únicamente genera más división y esa diferenciación de clases sociales que su fin es la desigualdad y la exclusión.