Luis Felipe Valenzuela

Muchas gracias Claudia

Escritor,  periodista y director general de Emisoras Unidas 89.7 @lfvalenzuela Escritor, periodista y director general de Emisoras Unidas 89.7 @lfvalenzuela

A Claudia Escobar la he visto dos veces en mi vida. Una, ayer; por la entrevista que le hice. La otra, cinco años atrás cuando asistió a Emisoras Unidas para hablar de un tema relacionado con la ética. No fue por casualidad. Lo de la ética, digo. Los hechos de los recientes días son palmarios en tal sentido.

Sus actuaciones la muestran no solo como una mujer correcta, sino también como una profesional de enorme valentía. Tanto el voto razonado para disentir con un amparo concedido al partido oficial para que la vicepresidenta Roxana Baldetti pudiera seguir como secretaria general de dicha entidad, y ahora con su declinación a continuar como magistrada de la sala quinta de apelaciones, pese a haber sido reelecta, son acciones que le enaltecen. Sobre todo, porque ha acompañado su decisión con un llamado a repetir el proceso de elección de magistrados, pues lo considera “un asalto a la justicia”.

Gente como la doctora Escobar puede lograr que este país cambie. Gente que se la juegue. Gente que defienda su nombre con gallardía. La semana pasada, en una entrevista en A Primera Hora, dos ex presidentes del TSE, Mario Guerra Roldán y Óscar Bolaños Parada, coincidieron en que el amparo en cuestión “no cabía”. El acto abiertamente ilegal de presentación del pre candidato del Patriota, Alejandro Sinibaldi, lo compararon con el que comete un automovilista que conduce contra la vía y a exceso de velocidad. Es decir, dado lo obvio de la falta, lo que corresponde es una sanción. Punto.

Y en el caso mencionado, era a la licenciada Baldetti a quién le tocaba, ya que ella misma dijo que si otros partidos habían hecho campaña anticipada por dos años y medio, por qué iban a prohibírselo al partido en el Gobierno. Además, al revisar el voto razonado de la doctora Escobar, uno literalmente lee que su desacuerdo con los otros magistrados se basa en que, según ella, para resolver en favor de una protección constitucional para la secretaria general del PP, era ineludible conocer los antecedentes del caso y tener a la vista un informe circunstanciado por parte de la autoridad denunciada, lo que, de acuerdo con sus palabras, no ocurrió. No hace falta ser un genio para entender los entre telones del asunto.

Y está claro que la dignidad y el decoro exhibido por esta jurista no es el común denominador de su gremio. Eso es de sobra sabido. Como también lo es que las maniobras de baja estofa son las que tienden a respaldar las tropelías arbitrarias y prepotentes, o bien reñidas con la ley y plagadas de inmoralidad, en que mucha gente con poder político o económico incurre para salirse con la suya en sus atropellos. Guatemala tiene hoy, en Claudia Escobar, un ejemplo de heroísmo ciudadano. Nada menos. Yo saludo su actitud con respeto y admiración.

Ese respeto y esa admiración que no siento por quienes se prestan a las componendas en los tres organismos del Estado. Es ahora el momento de acuerpar a esta mujer de coraje. Hora de que los columnistas escriban para apoyarla. De que las entidades de la sociedad civil levanten sus voces, sin caer en oportunismos de ningún tipo, para exigir a los dirigentes políticos y judiciales que no vean hacia otro lado cuando alguien con decencia les recuerda sus responsabilidades. Este modelo de país atraviesa por un pésimo momento. Un momento, he de decir, en el que la desesperanza vuelve laberinto casi cualquier sendero, por abierto que parezca. Pero lo que se vislumbra puede ser aun peor, si lo que se mantiene como coincidencia entre nuestros liderazgos sigue siendo la ambición desmedida y la vocación por el saqueo.

En medio de toda esta podredumbre, una luz surge con fuerza. Una luz que ha preferido enfrentarse a la barbarie de lo deshonesto, que apoltronarse en su zona cómoda y callar. Aunque ello le implique pagar un alto precio. De ahí mi reconocimiento. De ahí mi sombrero reverenciando en su honor.

Por iluminar este valle de sombras, por abrirnos la ventana de la fe y por tener las agallas que les faltan a quienes arengan desde las tarimas y se rasgan las vestiduras jugando a que aman a Guatemala, muchas gracias Claudia Escobar.