Bloqueos impopulares

María del Carmen Aceña.

Cindy, una jovencita de 21 años de un departamento del occidente del país, estaba muy entusiasmada porque después de dos años de haberse graduado por fin consiguió trabajo. Debía presentarse en la tienda a las 8 de la mañana. Un día antes, se colmó de ansiedad al escuchar en la radio que habría bloqueos en las carreteras. Ella pensaba: “¿Qué hago? Me costó tanto lograr un empleo y si no me presento puntualmente lo voy a perder”.

Al igual que Cindy, muchos guatemaltecos vivimos momentos de tensión cuando algunos grupos deciden presionar a los políticos y las autoridades cerrando el paso en las carreteras y calles del país. Rápidamente se desata una serie de discusiones respecto del derecho de la libre manifestación y de protesta, sin embargo, poco se habla de los derechos de los ciudadanos. Miles de guatemaltecos sufren de incertidumbre, muchos no pueden laborar, otros faltan a la escuela, y cientos de personas pierden recursos al no lograr transportar sus productos y operar sus negocios.

Los diputados se encuentran en un serio aprieto, ya que por haber derogado recientemente –y en forma rápida– la famosa ley de los vegetales por presiones de activistas, ahora algunos grupos pretenden señalar la agenda de aprobación y derogación de leyes al Congreso de la República.

La semana pasada se midieron fuerzas institucionales. Por un lado un grupo de guatemaltecos convocados por el Comité de Unidad Campesina (CUC) sitió varias carreteras exigiendo la derogación de la Ley de Telecomunicaciones y la de los Túmulos, así como la aprobación de la Ley de Desarrollo Rural de urgencia nacional. Por el otro lado, el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) interpuso un recurso ante la Corte de Constitucionalidad contra los bloqueos, el cual obtuvo un amparo provisional, ordenando a las autoridades garantizar tanto el derecho de manifestación como el de locomoción.

Adicionalmente, varios agentes de la Policía Nacional Civil terminaron lesionados luego de haber sido atacados por personas que interrumpían el paso en el puente Jupilingo, en Camotán, Chiquimula. Según informó el jefe de distrito, los manifestantes agredieron a pedradas y disparos a los policías, quedando dos de ellos heridos por arma de fuego. Esto muestra que los que impiden el paso no lo hacen en forma pacífica, sino ya en un tono violento.

El panorama se presenta complicado. Si tenemos una democracia representativa, pero la mayoría de los diputados actúan en forma populista, respondiendo favorablemente a las medidas de hecho (como bloqueos, marchas y amenazas), y no basándose en su ideología partidaria, habrá muchos más problemas y complicaciones en el futuro, en especial en un año electoral.

Esperamos que los acontecimientos recientes sirvan de lección para no seguir con este activismo impopular, solicitando agresivamente demandas complejas que nuestro sistema político difícilmente va a poder resolver en el corto plazo. Si las ideas de los grupos agitadores son “las de la mayoría”, ¿por qué no participan en partidos políticos y concursan en las urnas? Que sea por la vía legal y no imponiendo que se hagan valer sus propuestas. ¿Usted, qué opina de los bloqueos?