¿Renovar la CICIG? ¿De verdad?

Columna invitada.

Por Publinews

La extrema izquierda guatemalteca tiene un solo objetivo, que realmente ha sido el mismo desde que tomó las armas contra el Estado allá en el lejano 1963 del siglo pasado: tomar el poder y mantener las cuotas que ha logrado luego de la más desastrosa negociación que una nación y ejército victorioso ha hecho jamás con un enemigo fanático, ideológico y completamente derrotado militarmente: los Acuerdos de Paz.
La misma ideología que esparce propaganda contra una ley de derechos de autor de especies vegetales, que bloquea carreteras y daña a ciudadanos de todos los estratos sociales en todo el país, que necesitan ir a trabajar pues no tienen ONG millonarias que les paguen salarios para hablar pestes de Guatemala aquí y en el mundo entero. Que como no lograron colocar a sus candidatos en las cortes y no tienen poder político porque si la extrema izquierda corre con su discurso verdadero de lucha de clases y marxismo fracasado pierde consistentemente elecciones tal y como han perdido por más de 30 años; ahora utilizan a su títere ideológico y arma contra el Ejército y el sector privado: los embajadores socialistas europeos y norteamericanos de los “países amigos” y su criatura ideológica convertida en cuerpo paralelo violador de la soberanía constitucional del debido proceso y de la igualdad de las partes procesales ante la ley conocida como CICIG, para de la mano de una persona que, si ha leído el sello de ingreso a Guatemala cuando migración lo autorizó a entrar en la patria, ha leído mucho sobre el sistema jurídico y político guatemalteco y que fue escogido igual que Castresana y Dall’Anesse, por ser un abogado de izquierda afín a los patrones políticos de embajadas abusivas que sistemáticamente intervienen en asuntos internos guatemaltecos, violando el principio fundante de las relaciones internacionales modernas y de las propias Naciones Unidas que ninguna entidad o Estado puede inmiscuirse o violar la soberanía y los asuntos internos de ningún otro estado.
Son tan enciclopédicamente ignorantes del Derecho guatemalteco de la Constitución y las leyes del país que públicamente en una conferencia de prensa se dan a la tarea de llamar a cometer delitos a los miembros de las Comisiones de Postulación de la CSJ y la Corte de Apelaciones, llamando a suspender ilegal e inconstitucionalmente el proceso de las comisiones de postulación, además de que se han dedicado como ya es su costumbre a vilipendiar y difamar, sin pruebas, ni procesos, ni evidencia a comisionados y aspirantes a ocupar estas cortes tan importantes para la justicia del país.
Si los comisionados detienen su trabajo estarían automáticamente colocándose en riesgo de cometer el delito de incumplimiento de deberes y abandono del cargo, además que todos los que piden con esa proverbial ignorancia del Derecho que les caracteriza estarían llamando públicamente a cometer un delito, lo cual es un delito también tipificado en el código penal como apología del delito.
¿Qué se puede esperar de otro comisionado más que se pone a dar discursos altisonantes como si fuese candidato político a elección en la forma más patética de un discurso de moralina y falso amor al país? Pues sabe que no tiene ni una sola prueba procesal para demostrar las calumnias que la parte de la prensa que ha servido de lacayo y mandadero de esta inconstitucionalidad llamada CICIG y no se cansa de lamer la bota de la intervención grosera e ilegal de la comunidad internacional en Guatemala.
Que agarren sus 24 mil euros al mes de salario tax free y se vayan por donde vinieron, ya mucho daño le han hecho al debido proceso guatemalteco, la farsa se les acabó señores, su fracaso jurídico es patéticamente obvio, ¡CICIG, FUERA YA!