Mujeres Jóvenes

Por: María Luisa Méndez

Para el 2011 las y los jóvenes, entre los 13 y 29 años representaban el 33% de la población del país, de este total el 38% se identifica como  indígenas, según datos de la ENJU 2011 un 56.2% de la población joven somos mujeres.

Estos datos nos permiten dar una mirada a ese panorama nacional de condiciones de vida en las que  actualmente las mujeres jóvenes  se encuentran. Como primer momento debemos de reconocer las relaciones sociales  entre hombres  y  mujeres, las cuales constituyen las grandes brechas de desigualdad y que han generado diversas formas de discriminación y estigma y constituyen a  las barreras que limitan nuestro desarrollo integral y el ejercicio de las libertades fundamentales.

Por ejemplo, el 47% del total de nacimientos anuales corresponde a mujeres jóvenes de 15 a 24 años. La tasa de fecundidad de las mujeres es de 15 a 19 años es de 139 nacimientos por cada 1,000 y en educación uno de cada cuatro adolescentes en área rural solo tiene sexto grado primario. Entre las niñas y adolescentes mujeres, esta realidad es aún más desconcertante, pues una de cada diez adolescentes entre 11 y 19 años no ha recibido educación formal.

Por la tanto, las libertades de las mujeres jóvenes están limitadas por condiciones objetivas y subjetivas que reducen el espacio de capacidad, por su condición de ser mujer, y además por pertenecer a ese grupo que históricamente ha sido discriminado; solo con el hecho de ver las cifras nos damos cuenta que el Estado no ha generado esas condiciones mínimas para el desarrollo de la población joven femenina en este país. También es interesante dar una mirada a la participación de las mujeres jóvenes a nivel local, departamental y nacional,  es de preguntarnos si realmente podemos pensar en espacios para las mujeres que  implique la toma de decisión o únicamente representan un espacio “políticamente correcto o estratégico”.

En los diferentes lugares donde yo he podido visitar y dar seguimiento a los procesos que la Asociación Paz Joven realiza a nivel local, he podido observar la realidad y la carencia en la cual viven y participan las mujeres adolescentes y jóvenes; me he dado cuenta que la motivación personal de involucrarse en espacios sociales y de beneficio a la comunidad es constante y de compromiso verdadero, demostrado en la motivación por adquirir capacidad y conocimientos. Sin embargo,  la inexistencia y  limitación de espacios políticos de toma de decisión y la estructura del Estado machista representa los factores que supera la objetividad y excluye a la mujer joven por la única razón de que el hombre no acepta que una mujer y además joven sepa más que él.

Es interesante y necesario  conocer la dinámica de la cotidianidad en la que viven muchas adolescentes y mujeres jóvenes, pero sobretodo reflexionar sobre la contribución que nosotras las mujeres hacemos, para mejorar las condiciones de vida en la que vivimos en este país, esto a la vez nos representa un reto y desafío en nuestras sociedades,  romper con el imaginario social y reconocer a la mujer como sujeta de derechos y como el pilar fundamental del desarrollo de Guatemala.